A Sala Llena

Que parezca fiesta

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Dirección: Paula Rasenberg. Diseño de Luces: Ricardo Sicas. Vestuario: Lorena Gaivironsky. Asistente de dirección: Pablo Mingrino. Actúan: Graciela Wehbe, Mercedes Carbonella, Julio Rosenberg, Lorena Gaivironsky, Luciana Castiñeiras, Carlos Bembibre, Florencia Zorrilla, Mariela Gualtieri Vanina Mangas, Guillermo Sitler. Prensa: Que parezca fiesta.

Las fiestas siempre son un escenario donde puede pasar cualquier cosa. Casamientos, bautismos, despedidas, años nuevos, velorios, son un buen punto de partida y de encuentro para que las historias más divertidas o trágicas se enhebren al igual que las lucecitas de navidad. Alegrías, reencuentros, recuerdos, ausencias se hacen presentes en estos eventos familias.



En Que parezca Fiesta se entrelazan varias historias donde el hilo conductor son las festividades: La chica de pueblo que se va en busca de un futuro como bailarina, el nombramiento de un dirigente político, las bodas, el año nuevo y un velorio. Todo exacerbado por el alcohol, la emoción y las luces y música del ambiente.

El elenco de Timbre 4 nos tiene acostumbrados a un nivel muy parejo y alto de actuaciones. El montaje es colectivo y llevado a cabo por este grupo de ex alumnos del teatro. La puesta en escena es muy interesante y la obra no carece de dinamismo a la vez que el humor y la nostalgia aparecen una y otra vez encadenándose cíclicamente.

Los personajes están muy bien caracterizados en lo que respecta al vestuario, trabajo corporal y trabajo vocal. Muchos de ellos van apareciendo en distintos roles dando una continuidad y un armado muy libre y personal a la interpretación de los vínculos en la obra.

El trabajo de Paula Ransenberg como directora es muy eficiente ya que le brinda a cada personaje la oportunidad de lucirse en su mayor potencial.

Solo por mencionar algunos episodios, podremos ver a Shoshana, quien no recuerda que su padre murió y lo busca permanentemente; por otro lado, un dirigente polìtico, Roque, que mantiene una relación con un travesti. También veremos a una vendedora de Mary Kay que vende felicidad en frascos; una madre recientemente separada angustiada y alcoholizada en pleno casamiento. Del mismo modo, aparecen situaciones algo surrealistas con personajes exagerados. Todas estas escenas son representadas con gran compromiso y emotividad de los actores.

Finalmente un brindis y la ilusión a la luz de los fuegos artificiales que nos hacen re-pensar en lo loco que tiene la vida de darnos estas dosis de alegría y tristeza en el mismo frasco.

Teatro: Timbre 4 – Boedo 640 – Boletería en México 3554

Funciones: Domingos 19 HS

Entradas: $70 y $50 

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