A Sala Llena

Si Fueras Yo

Si Fueras Yo (The Change-Up, Estados Unidos, 2011)

Dirección: David Dobkin. Guión: Jon Lucas, Scott Moore. Elenco: Jason Bateman, Ryan Reynolds, Olivia Wilde, Leslie Mann, Alan Arkin. Producción: David Dobkin, Neal H.Moritz. Distribuidora: UIP. Duración: 112 minutos.

Cuadro de situación: Dave (Jason Bateman) es un hombre bastante estructurado, prolijo, pulcro, padre de dos bebés mellizos y una nena en edad de escuela primaria. Es exitoso pero adicto a su trabajo como abogado de una firma; lo que deriva en una esforzada y escasa atención a su esposa Jamie (Leslie Mann) quién sólo pretende dialogar un poco y que su esposo sea felíz. Una santa, bah. Desde esta forma de vivir la vida, la vereda opuesta la ocupa su mejor amigo Mitch (Ryan Reynolds).

El es bastante desordenado, irresponsable, dejado y está sin un rumbo definido. Lo intenta como actor buscando algún bolo, publicidad e incluso como doble de películas porno; pero lo cierto es que jamás termina ninguna de las cosas que empieza. Es bastante mal hablado y se encarga de potenciarlo con comentarios desubicados y hasta discriminadores. Planteado esto en 10 minutos bastante vertiginosos, los siguientes 5 serán para establecer el punto de quiebre en la historia. Una noche de copas los dos amigos salen del bar bastante alegres y caminan “reflexionando” sobre sus vidas para ayudar a los guionistas a meter una subtrama: A Dave le gusta mucho una compañera de trabajo (La preciosísima Olivia Wilde que este año pudimos ver en Sólo Tres Días y en Cowboys y Aliens. Cuestión que esa noche les vienen ganas de orinar y deciden hacerlo en una fuente con una estatua bastante fea y sospechosa. La conversación durante el meo sube el tono y ambos se gritan en deseo de tener la vida del otro. Apagón general en la ciudad; en la vejiga de los dos y en el guión. Un segundo después vuelven sólo la luz y los chorros de pis. Al día siguiente, la fuente de los deseos hizo que Dave amanezca en el cuerpo de Mitch y viceversa. Si tiene dudas de cómo sigue, vuelva a leer como se llama la película.

Fueron varias las veces que el género de la comedia norteamericana abordó el intercambio de personalidades entre dos seres. De los 80 a esta parte se planteó de varias formas pero quizás la mas repetida sea justamente esta que se estrena hoy. La idea principal pasa por ofrecer a los personajes (y al espectador) una forma de aprendizaje consistente en ver la vida con otro prisma y desde un punto de vista distinto. Sucede que la fórmula puede funcionar bien una o dos veces. Luego, el éxito comercial dependerá de factores externos como la calidad y química entre los actores principales quienes en la misma película deben componer dos personajes a la vez.
El director de Los Rompebodas (2005), David Dobkin propone repetir una vez más esta historia a la cual no le agrega nada que no hayamos visto en De tal Padre tal Hijo, Viceversa o Un Viernes de Locos. Eso sí, la película está realizada con solvencia y buen timing para la comedia gracias a dos actores que en este género la manejan de taquito. Por eso, sin quitarle estos méritos a Si fueras yo, vale aclarar que si Ud vio cualquiera de las referencias anteriores, no se sorprenda si le aparecen dos o tres bostezos. No es que la película esté mal hecha; sino que a veces el mismo chiste, aún si esta bien contado, cansa.

Por Iván Steinhardt

Este año, uno de los caballos de batalla del cine norteamericano ha sido, indudablemente,  la comedia. Las hubo de todo tipo, y de muy diversas calidades. No he visto todas, pero solo dos me han parecido de las que valen la pena: Damas en Guerra (Bridesmaids, Paul Feig) y Loco y Estúpido Amor (Crazy, Stupid, Love; Glen Ficarra, John Requa). Estas dos películas resaltan sobre el resto menos por contar con sólidos elencos que por sustentarse sobre sólidas estructuras narrativas, con cierto mimo en la elaboración de personajes y en lo que estos dicen (eso sí, con altibajos).
El resto de las comedias norteamericanas no pasarán a los anales de la historia. Ni los Farrelly con su  “apatowizada” Pase Libre, ni la segunda parte de ¿Qué Pasó Ayer?, película que terminó convirtiéndose en una anémica sátira de su predecesora. Después de estas dos continúa el pelotón de películas las cuales aspiran, de manera casi platónica, a ser un mero entretenimiento mediocre.
Ahora bien ¿dónde se ubica Si Fueras Yo dentro del espectro que recién comentaba? La respuesta es sencilla: Se encasilla en el eslabón intermedio, junto a la película de los hermanos Farrelly y las demás películas que serán olvidadas a la mañana siguiente (obviamente yo las recuerdo; es mi “deber”).
Si Fueras Yo peca de contar con un guión demasiado simple, totalmente previsible y con unos personajes tan planos que parecen haber sido diseñados con Autocad. Y, por supuesto,  la película se encuentra “apatowizada”.
¿Qué significa este término?
Apatowizado/a: Dicese de todas aquellas comedias escritas y estrenadas después de Ligeramente Embarazada (Knocked Up, 2007, Judd Apatow) que siguen la misma fórmula que esta: Se muestra lo banal de lo cotidiano desde la propia moralidad intrínseca de los personajes intentando, de esta manera, lograr una progresión lógica en sus caracteres y así llegar a la moraleja de la historia de una manera “adulta” y “realista” que conmueva al espectador. Para esto se usa un vocabulario que raya lo vulgar, y predominan los chistes sobre la actualidad y los miembros viriles (especialmente).
¿Es malo que la película esté apatowizada? Desde luego que no. Damas en Guerra cuenta con el mismo síndrome e, igualmente, resulta ser una muy buena comedia. El problema de Si Fueras Yo radica en que es decididamente mediocre. Se mantiene en el medio, no arriesga nunca aunque a veces amague a ello. Tampoco sigue de manera correcta las directrices “estipuladas” por Appatow. Es decir, no cuenta con identidad propia, ni siquiera para plagiar determinada estructura guionística. No lleva su estilo hasta el final: Es como si mezclara el tipo de comedia adulto de Ligeramente Embarazada y lo endulzara con el humor infantil (tonto y simple) de Cuentos que no son Cuentos (Bedtime Stories, 2008, Adam Shankman). Obviamente el resultado final es un lío que termina por desencantar al espectador, a pesar de haberlo hecho reir en más de un momento.
Y el film falla por buscar la más barata moralina partiendo desde un cuadro puramente superficial. Es como poner de wing derecho a un muñeco de madera (que bien podría ser Pinocho) y pedirle que transpire la camiseta. Es totalmente contraproducente.
A su favor podemos alegar que tiene, al menos, la intención de ser un productor bien elaborado.
Tiene un elenco parcialmente bien elegido, donde destacan sobre los demás Jason Bateman y, por supuesto, Olivia Wilde. Relegado queda Ryan Reynolds quien mezcla momentos de buena interpretación con otros que hacen pensar al espectador si no están siendo testigos de una víctima de daño cerebral.
También la película cuenta con algunos pasajes de buenos diálogos y situaciones muy graciosas. Y mención especial merece el mimo con el que se ha realizado el montaje en los momentos circundantes clímax narratológico del film.
En pocas palabras, Si Fueras Yo resulta una película entretenida sin más (y no siempre) que pasará a engrosar la gigantesca lista de “comedias chuscas” que uno olvida ni bien abandona la butaca del cine.

Por Oscar Jalife

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