A Sala Llena

Terror en lo Profundo (3D), según Jorge Marchisio

Absurdo en lo Profundo.

Hace más de 35 años se estrenó una película de un joven y hasta ese entonces desconocido realizador, conocida por estas latitudes como Tiburón. Fue tal el éxito del film protagonizado por el enorme escualo que se hicieron tres secuelas, junto a un sinfín de propuestas similares con otras criaturas marinas como protagonistas. Al día de hoy aun el trabajo de Spielberg sorprende, pero es aún más sorprendente que ninguna película haya podido hacerle sombra; si bien algunas como Alerta en lo Profundo no son para desmerecer, otras bien se las podría catalogar como prescindibles, como es el caso de Terror en lo Profundo.

Siguiendo los tópicos y típicos del cine de terror actual, vemos como un grupo de estudiantes universitarios (interpretados por actores que rondan los 30 años) decide ir a pasar las vacaciones a la casa del lago de una de las chicas de la troupe. Lo que no saben los incautos adolecentes es que el lago al que se dirigen está plagado de tiburones hambrientos.

Mientras uno está en la sala, se queda atónito ante la enorme sensación de deja vu que siente al ver lo que sucede en pantalla. Por todos es sabido que el género de terror anda en horas bajas salvo muy dignas excepciones, pero el grado de falta de originalidad es alarmante. Da igual si son tiburones, asesinos seriales, la muerte buscando venganza o extraterrestres; el hilo narrativo se repite constátenme: adolescentes o jóvenes adultos fiesteros que deciden ir a cualquier lugar a pasarla bien, mientras están de fiesta empiezan a morir uno por uno, salvándose solo el joven recluido de buen corazón y la chica lastimada sentimentalmente. Eso sí, todo debe ser en 3D.

En esta ocasión uno también se pregunta si de verdad los guionistas hicieron el debido trabajo de investigación antes de empezar a elaborar el argumento. A pesar de hacer la vista a un lado para obviar diálogos que rozan lo absurdo y el sinsentido, no se entiende cómo algunas cosas fueron aprobadas para ser mostradas en pantalla. Ahí tenemos a unos cuarenta tiburones de diferentes especies viviendo en comunidad, con una agresividad asesina llevada al límite, y lo peor de todo, saltando por sobre el nivel del agua como si fueran los delfines de Mundo Marino.

Si bien la comparación obvia seria con la reciente Piraña 3D; ya que en apariencia son similares, lo cierto es que hay un océano de diferencia entre ambas. Aquella era una película trash, una clase b con presupuesto, que se reía de sí misma al extremo tal de ubicar a Richard Dreyfuss como primera víctima de los voraces peces, con todas las reminiscencias que eso conllevaba. Terror en lo Profundo, en cambio, busca ser una película seria, e incluso recordar la ya citada Tiburón con sus planos supinos debajo del agua hacia los pies de sus incautas víctimas y con una música in crescendo para aumentar la tensión. Lamentablemente desde la obra de Spielberg y con el paso de los años, dichos recursos visuales y sonoros no solo dejaron de ser originales, sino también previsibles y tediosos.

El gran fallo de Terror en lo Profundo es no conocer sus propias limitaciones. Al intentar ser una película seria en el ya atestado género de terror acuático, lo único que logra es ser otro film en el lago de mediocridad.



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