A Sala Llena

The Day He Arrives

The Day He Arrives, Hong-Sang Soo, Corea del Sur, 2011

Tras haber visto 6 películas de Hong-Sang Soo a lo largo de Mar del Plata y BAFICI, debo admitir que The Day He Arrives no me sorprendió en lo más mínimo. Fui a ver lo que buscaba: una inteligente obra, comedia romántica con un protagonista que como no podía ser de otra manera, es director de cine, se reencuentra con amigos, ex novias, busca nuevas pretendientes, escapa de los fans, estudiantes y se la pasa deambulando por bares y restaurantes reiteradas veces.

Básicamente, de esto mismo tratan al menos las últimas 5 obras de su director. Y a pesar, de todo, no puedo más que encantarme cada vez que veo una de ellas, porque todas terminan hablando de las mismas incertidumbres del realizador, pero también contienen un trabajo de guión, puesta en escena y dirección de actores realmente notable.

Acá tenemos a un director que regresa a Seul para encontrarse con un amigo. Varando por las calles se cruza una estudiante, tres fans acosadores, busca a la ex y por fin a su amigo, que cae con una hermosa amiga. Pero al protagonista le interesa más la dueña del bar al que concurren los días sucesivos. El personaje reflexiona a la vez, sobre sus relaciones sociales (especialmente con la intromisión de un viejo amigo actor), de sus amores y su futuro en el mundo del cine.

Filmada en un bello blanco y negro, The Day He Arrives no presenta novedades en la filmografía del director, pero sigue siendo un placer culpable. Como ver a Woody Allen. Aun cuando Ha Ha Ha y Oki’s Movie eran más inspiradas y menos previsibles en su estructura, no tenían el nivel de espontaneidad, la comicidad inocente y honestidad de The Day He Arrives que me remite más a Women On the Beach o Like You Know It All especialmente.

La repetición es una constante en su filmografía, tanto como la comida y el alcohol. En todas su obras, se filta la autorreflexión por la profesión de realizador/crítico/docente, pero nunca los personajes comentan películas, filman o se los ve enseñando. Simplemente viven en un eterno sabatismo.

Llámenlo empatía o identificación, pero quizás por la verosimilitud y el carácter frágil pero encantador de los personajes, Hong Sang Soo, se está convirtiendo en uno de mis realizadores favoritos y cita obligada en cualquier festival.

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