A Sala Llena

X FIBA : GANESH VERSUS THE THIRD REICH

Compañía: Back to Back Theatre. Director: Bruce Gladwin. Coautores: Mark Deans, Marcia Ferguson, Bruce Gladwin, Nicki Holland, Simon Laherty, Sarah Mainwaring, Scott Price, Kate Sulan, Brian Tilley, David Wood. Música: Jóhann Jóhannsson. Diseño de iluminación: Andrew Livingston, Bluebottle. Diseño de sonido: Lachlan Carrick. Diseño y construcción de escenografía: Mark Cuthbertson. Diseño de vestuario: Shio Otani. Jefa de escena: Alice Fleming. Elenco: Mark Deans, Simon Laherty, Scott Price, Brian Tilley y David Woods.  Prensa: Pablo Medina.

“La forma de la discriminación”

En arte es muy difícil en la actualidad, crear sinopsis originales, especialmente con temáticas político-sociales de la humanidad y de religión. Sin embargo, cada tanto, alguna obra maestra lo consigue. Es el caso de Ganesh versus the third Reich, cuya dramaturgia se compone de elementos sofisticados que abarcan desde la religión hindú hasta el nazismo. A través de un elenco de personas con capacidades diferentes, la obra se enarbola en contra de la discriminación, con un nivel poético profundo, una sensibilidad desgarradora y la totalidad de los componentes que una obra de teatro, en tanto espectáculo, aspira a poseer en escena.

El que una obra sea una compañía ensayando una obra, se da a menudo como un cliché facilista, es por ello que si se utiliza este recurso el resultado demanda solidez. Sin embargo esta obra lo logra cómodamente. La compañía prepara una historia respecto del verdadero mito de Ganesh, pero lo coloca en 1943, en la Alemania nazi. La razón es la esvástica, símbolo hindú del siglo V A C y monograma del sánscrito que significaba la reencarnación. Repasando el mito, Ganesh, hijo del Dios Shiva y Pavati, cuidaba la puerta del baño de su madre, sin conocer a su padre a quien no deja entrar. Hay una disputa y Ganesh pierde la cabeza a manos de su progenitor. Para salvar a su hijo, Pavati obliga a Shiva a que consiga la cabeza del primer animal vivo, que es un elefante. El texto de la obra comienza su creatividad cuando hace viajar a Ganesh al mundo de los mortales para recuperar la Esvástica y derrotar al nazismo.

Así es como Ganesh emprende el viaje y se encuentra con un judío que venía huyendo de un campo de concentración en el que había sido víctima de las prácticas del Dr. Menguele (Dr, Nazi que practicaba experimentos con judíos). Este, al ver a Ganesh y su cabeza de elefante piensa que él también es un experimento. Es de modos como este, que la dramaturgia construye solidez en cada escena. Ganesh le explica que él no huye sino que va al corazón del nazismo. Pero le pide que lo acompañe para dejarlo a salvo en la frontera con Suiza. Vishnu, discípulo de Ganesh, será su asesor en la travesía, a la vez que nuestro narrador.

La obra se compone de esta manera de fragmentos de ficción sobre este viaje y los de la compañía que frena el ensayo para debatir la creación. Independiente y pequeña, se compone de un director que hace de Vishnu-narrador, un autor que es Ganesh y tres actores más, que son los que poseen capacidades diferentes. Uno de ellos actuará de “el protegido” y los otros dos variaran papeles menores. El conflicto se da en las discusiones sobre los contenidos, que van in creccendo y un paralelismo brillante sobre la discriminación entre ellos mismos respecto de “sus capacidades” y el nazismo y “la raza aria”.

La puesta en escena cuando la compañía discute es el teatro pelado con un par de mesas viejas y unas sillas. A los costados penden lo que parecen unas cortinas transparentes de plástico barato, que para generar los viajes de Ganesh se despliegan de hombro a hombro. Cada una tiene un ploteo diferente de imágenes en negro; como un bosque, una ciudad destruida o las ventanas de un tren. Y a través de sombras chinescas se genera la magia escénica, demostrando que el talento no suele requerir de mucha producción.

Conflicto y desenlace estallan cuando el director – vestido de Hitler – le pide a un actor de capacidad diferente que se ponga de rodillas para practicar que es un judío al que mata. Este cae dando una media vuelta inverosímil y el director, luego de intentar explicarse varias veces, se sale de sus casillas, revelando una faceta intolerante llena de odio. Es de destacar el casting, por el “phisique du rol” del actor, que es blanco, alto, pelado y con rasgos alemanes.

El autor echa al director, luego de que en el viaje ficcional Ganesh lograra entrar al despacho de Hitler para sacarle la Esvástica. Nuevamente la solidez del texto se hace presente cuando Hitler nos hiela la piel al entregársela y promulgar: “siempre será mía”. Ya que a partir del dictador la humanidad siempre relacionará este símbolo con el mal.

La compañía se desarma y todos se van menos el actor con síndrome de down y el director, que recoge su ropa mientras le explica que solo quería generar un vínculo entre dos personas y no lo logró. El actor lo abraza y la escena es conmovedora. Pero debe irse, y para hacerlo con mayor comodidad le propone jugar a las escondidas. El actor se esconde y el director se va yendo mientras dice juegos de palabras para chicos, y lo abandona.

Bajo la mesa, el actor golpea la madera para que lo encuentre; el tiempo pasa; las luces bajan muy lento; oscurece. Y con una sola imagen, entendemos cuál es la forma de la discriminación.

Teatro : Coliseo – Marcelo t. de Alvear 1125.

Funciones :  Viernes 25, 21 hs, sábado 26, 20:30 hs, domingo 27,16 hs.

calificacion_5

 

Por Natasha Ivannova

 

 

 

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