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BAFICI - Festivales

[27] BAFICI | Sobre la retrospectiva de Györgi Pálfi

DESCUBRIR A UN REALIZADOR ECLÉCTICO 

Nacido en Hungría en 1974, sus primeras dos películas, muy disimiles, una característica que mantendrá a lo largo de toda su filmografía, permitieron su descubrimiento mundial.

Hukkle (2002), según nos explicara su realizador, es un término inexistente, que podría calificarse como onomatopéyico. En Francia se estrenó como Hic (De crimes en crimes), título que resume dos características salientes del film.

Por un lado, el hipo, casi podría decirse permanente, de un anciano sentado en un banco en un pueblito magyar (Ozora, según reveló Pálfi) en pleno verano.

Por el otro, el paso de más de un cortejo fúnebre, delante del personaje con que se inicia (y termina) el film. La trama no corresponde ni a un thriller ni a un film policial.  Recrea la historia de una envenenadora, que vivió hace más de cien años. Tanto el director como su habitual guionista (Zsófia Ruttkay), reconocieron que el personaje tiene solo algunos puntos de contacto con el de Suzanna Fazekas.

Hukkle carece de diálogos y los principales protagonistas son animales, tanto domésticos como salvajes, que “pueblan” la pantalla con bellísimas imágenes rurales.   

Taxidermia, su segundo largometraje, tuvo aún mayor resonancia internacional al integrar la sección Un certain regard del Festival de Cannes de 2006. Basado en dos relatos de Lajos Parti Nagy, se inicia a principios del siglo XX, en otra aldea húngara.

Hay aquí predominio de personajes humanos, a lo largo de tres generaciones, siendo la tercera, contemporánea, la que justifica el extraño título del film. Es este último segmento el de mayor impacto visual, que lo termina vinculando con trabajos de Cronenberg y curiosamente con uno muy reciente, obviamente posterior, como La sustancia.

Taxidermia es un film osado y por momentos de difícil digestión, uno de cuyos personajes centrales posee extrema obesidad. Ello le impide desplazarse para alimentar a sus gatos, que tendrán algún protagonismo cerca del desenlace.

Final Cut: Ladies and Gentlemen (2012), es su cuarto largometraje y en opinión de este cronista, la joya de la selección. El director nos señaló que había ofrecido al BAFICI sus ochos películas, ignorando el criterio con que fueron elegidos cinco de ellas. Aquí logra en apenas noventa minutos una hazaña al utilizar clips o pequeños fragmentos de 450 films clásicos, a los que va yuxtaponiendo por temas afines. Los vínculos entre escenas resultan ser las diversas vivencias de seres humanos en su vida cotidiana, afectiva e incluso íntima.   

Aunque de algunas películas se ve más de una escena, ambos director y coguionista pactaron nunca superar su utilización más de cinco veces y entre las obras más utilizadas se reconocen clásicos como Casablanca, El bebé de Rosemary, Vértigo o Pierrot le fou, seguramente sus preferidos.

Durante el debate, luego de las dos primeras proyecciones, surgió idéntica pregunta acerca de cómo lograron obtener los derechos de exhibición de tantas películas, así como de numerosas bandas sonoras. La respuesta fue categórica, señalando que hubiese sido imposible contactar a a tal número de empresas de producción y distribución cinematográfica. Por ello optaron por no hacer el intento. Al final de este, su cuarto film, se aclara que el objetivo es sólo didáctico y no comercial. De hecho, nunca se estrenó y se vio apenas en secciones de algunos festivales, como Cannes Classics.

His Master’s Voice (2018) es un trabajo de ciencia ficción, basado en un libro de Stanislaw Lem (Solaris), de muy difícil adaptación al cine, ya que se trata del diario del protagonista central.  Fue un fracaso de público, siendo la historia la de un científico cuyo experimento fallido, termina matando a varias personas, por la emisión de rayos gama.

Reconoce Pálti que el inicio del film no atrapa, con lo que se coincide.  Pero en su segunda mitad, el relato cambia de tono. El científico húngaro, se muda, furtivamente a los Estados Unidos, cambiando de identidad. Un final, con una sensación “feel good”, puede lograr emocionar a un espectador no muy exigente.

Hen (2025) es su más reciente producción, que tuvo su premier mundial en el Festival de Toronto y será la primera que se estrene en Argentina.  Por sus reconocibles valores justifica una crítica aparte, próximamente.

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