A Sala Llena

Buenas Noches, Muchas Gracias

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Buenas Noches, Muchas Gracias

Dirección: Lía Jelin. Producción General: Fabián Stratas, Traspunte Producciones. Dramaturgia: Jim Geoghan. Adaptación: Pablo Novak, Fabián Stratas. Vestuario: Julieta Ascar. Escenografía: Julieta Ascar. Intérpretes: Gabo Correa, Tomás Fonzi, Daniel Campomenosi, Campi, Pablo Brichta. Prensa: SMW.

Vermouth con Papas Fritas… y Good Show

Tras el éxito de Toc Toc, Lía Jelín regresa al teatro Maipo para mostrar esta obra que rinde tributo a los capocómicos de antaño.

Las nuevas tendencias televisivas, han afectado que los viejos humoristas no encuentren su lugar en los medios y hayan sido olvidados, reemplazados por las nuevas generaciones, que buscan el éxito rápido a través de efectividad pura, descuidando las rutinas que los impulsaron a la fama, pisoteando a todos aquellos que los ayudaron a llegar a la cima.

La meta de los intérpretes de esta obra es aparecer en “El Show de Tito”, un programa de variedades que marca la moda y la tendencia.

Dos generaciones lucharán por llegar al primer lugar.

En el primer acto, un humorista exitoso en los 70 y 80, venido a menos por culpa de riñas amorosas y alcohol, llama a un joven escritor para que les escriba nuevos monólogos y rutinas para el “Show de Tito”. Sin embargo, el cruce de las dos generaciones no funciona, dado que los métodos de creación de cada uno son diferentes. Mientras que el humorista emplea chistes viejos, pero se fortalece con su gracia innata, el joven escritor, con una seriedad inusual para un comediante, solo piensa la forma de lograr el efecto humorístico evitando caer en lugares políticamente incorrectos para que ninguna minoría se sienta insultada.

Justamente el debate de la obra es por donde pasa el humor hoy en día, cuáles son los límites del buen gusto, el lugar de la tendencia y el cálculo en los chistes para que no se pierda la audiencia, y por lo tanto el rating.

En el segundo acto, nos encontramos con un dúo humorístico del off que pretende llegar al “Show de Tito”. Sin embargo, el ego de uno de ellos, ayudado por la maliciosa actitud de su manager se enfrentan a la humildad del verdadero ingeniero cómico del dúo. Nuevamente, la fama se pone en tela de juicio, interviniendo en la amistad de los humoristas, y los valores sentimentales y morales de los mismos. ¿Venderse por un ideal?

En el tercer acto, todos los personajes se reencontraran en una sala de espera previa al “Show de Tito”.

Planteada como una comedia con un trasfondo dramático, el texto original de Jim Geoghan remite invariablemente a las obras de Neil Simon, especialmente Los Reyes de la Risa (The Sunshine Boys), el clásico donde se planteaba la influencia de la televisión en las tendencias de los humoristas contemporáneos, el lugar del stand up, y el salto a la fama.

Si bien el tema es interesante, o sea reflexionar acerca de la comedia dentro de una comedia, algo se perdió en el traspaso del texto original al local. Los chistes son tan locales y viejos que ya no generan risa. Por otro lado, hay cierta desprolijidad en las acciones de los personajes, cierta inconsistencia interna en la puesta en escena. Los decorados son demasiado grandes para los intérpretes, el Teatro Maipo parece gigantesco para una obra que necesita de cierta cercanía e intimidad con el público para que se establezca un mejor diálogo. El diseño de los decorados es realmente notable, pero le queda grande a una obra que necesitaba una puesta un poco más minimalista, por así decirlo.

Se genera cierta contradicción en el mensaje de prevalecer el sentimiento del off, y mostrarlo en uno de los más majestuosos teatros de la ciudad.

Sin embargo, el talentoso elenco, encabezado por Pablo Brichta en una brillante interpretación que a la vez sirve de homenaje a una carrera notable, con un personaje divertidísimo y melancólico al mismo tiempo, seguido por el dúo que conforman Campi y Gabo Correa, son los que realmente sacan adelante a esta obra que se queda a mitad de camino entre la sátira y la crítica.

El material da para que se profundice un poco más en la denuncia hacia aquellos programas que explotan al amateurismo, olvidándose de los profesionales con mundo encima, que han hecho carrera gracias a un estudio de observación meticuloso de las debilidades y ridiculeces de la sociedad. Quizás, si no se tratara del Teatro Maipo, la crítica hacia la Tinellización se podría encarar con todas las letras, y no con esta puesta un poco tímida, efectiva, que apenas se disfruta como una mera distracción.

Vale la pena destacar los segmentos en video de los intervalos, en donde se rinde homenaje a todos los humoristas argentinos que en algún momento pasaron por el Maipo y después se trasladaron a la televisión.

Teatro: Maipo – Esmeralda 443

Funciones: Miércoles a Domingo 20:30 Hs Sábados 22:30 Hs

Entrada:  Desde $100

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