Pawel Pawlikowski dirige Fatherland, cerrando, luego de Ida y Cold War, la que bien podría considerarse una trilogía. La trama regresa nuevamente enfocando diversos aspectos de la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial, en el marco de la naciente “guerra fría”
Mantiene similar formato que el de sus dos films anteriores, con el uso del blanco y negro y pantalla casi cuadrada (4:3). En este tercer opus, su film está basado en una de las familias literarias más célebres de Alemania.
La primera escena tiene a Klaus Mann (August Diehl), en los momentos previos a su suicido. La noticia de la muerte del autor de “Mefisto”, llega pronto a conocimiento de su hermana Erika (Sandra Hüller), quien acompaña usualmente a su padre, Thomas Mann, que había obtenido el Premio Nobel de Literatura por obras como “Los Buddenbrooks” y “La montaña mágica”, unos veinte años antes (1929) del momento en que transcurre el film de Pawlikowski.
La trama está mayormente centrada en el personaje de Thomas, quien después de muchos años había decidido regresar a su país natal, desde Londres, donde residía. El motivo del regreso era sendos homenajes que ambas repúblicas alemanas habían programado, disputándose de cierta manera al homenajeado.
La caracterización que logra Hanns Zischler del literato es notable, no sólo por su parecido físico sino porque transmite el estado de confusión ideológica que se debatía en su mente.
El enfoque de la película es esencialmente político, concentrándose en ese aspecto y evitando otras temáticas como la sexualidad del autor de “Muerte en Venecia” o el análisis literario de su obra literaria.
Erika no es un personaje menor, de muy fuerte carácter como lo demuestra su reencuento con al actor Gustaf Gründgens (Joachim Meyerhoff). Había sido su marido y ella lo acusó de colaboracionista del régimen nazi, tal cual lo reflejara su hermano en la ya nombrada novela “Mefisto”. En una fastuosa fiesta en el famoso Hotel Metropol en Frankfurt, Erika le propina una impactante bofetada.
La película recrea tanto a Berlín como a Weimar, ciudad esta última en que transcurrió la juventud del padre de Erika, pero también la de Goethe.
Los comienzos de la Guerra Fría ya están a la vista, particularmente cuando padre e hija son recibidos por el coronel Tulpanov (Daniel Wagner), que inicia un diálogo resaltando los méritos del comunismo (estalinismo) frente a los Estados Unidos. Este último país tiene asignado a un agente de la CIA (Davis Menkin) para denunciar posibles desvíos ideológicos de los Mann, privilegiando el colectivismo frente al capitalismo.
Con gran economía de imágenes y una duración que no alcanza ni siquiera la hora y media, Pawlikowski, vuelve a impactar por la sobriedad de sus imágenes y la manera en que anuncia un conflicto de intereses entre los dos vencedores principales de la Segunda Guerra Mundial.
![]()
(Polonia, Alemania, Italia, Francia, 2026)
Dirección: Pawel Pawlikowski. Guion: Pawel Pawlikowski, Henk Handloegten. Elenco: Sandra Hüller, Hanns Zischler, August Diehl. Producción: Edward Berger, Lorenzo Gangarossa, Mario Gianani, Lorenzo Mieli, Ewa Puszczynska, Dimitri Rassam, Jeanne Tremsal. Duración: 82 minutos.










