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Cine

Crítica de “Evil Dead: En llamas” (Evil Dead Burn), film dirigido por Sébastien Vaniček

De ser una producción independiente realizada por un grupo de jóvenes aficionados a convertirse en una exitosa saga de terror, el universo de Evil Dead, creado por Sam Raimi en 1981, no pierde vigencia y continúa expandiéndose. Raimi alcanzó el balance perfecto entre el slapstick comedy (comedia física) en la segunda entrega, Evil Dead 2 (Noche alucinante) (1987) la cual funciona como precuela de la primera y extremó la comedia en El ejército de las tinieblas (1992), una descabellada propuesta donde Ash (Bruce Campbell) se enfrenta a un ejército de muertos vivientes en la época medieval. Más tarde, la remake dirigida por el uruguayo Fede Álvarez en 2013 regresó a la emblemática cabaña original con nuevos personajes, dejando de lado la comedia física para apostar por un terror puro y visceral. La anteúltima película, Evil Dead: El despertar (2023), continúa en un camino similar a la entrega de Álvarez en una historia donde una madre luego de ser poseída aterroriza a sus hijos y a su hermana embarazada, explorando el trauma de la maternidad y el miedo a lastimar a los tuyos.

Evil Dead: En llamas, si bien se posiciona como una película menor dentro de la saga, plantea la trama en torno al abuso doméstico y la masculinidad tóxica. En esta historia, la protagonista es una joven francesa llamada Alice, interpretada por Souheila Yacoub, quien sostiene actoralmente la película frente a un elenco de actuaciones mayoritariamente mediocres. Tras la muerte de Will, su esposo y abusador, en un accidente de auto de características sobrenaturales, ella se ve obligada a quedarse con la familia de él mientras la entidad busca tomar venganza destruyéndolos uno por uno.

La maldición obliga a Alice a revivir sus traumas del pasado, forzándola a atravesar situaciones de tortura física y mental extremas, como si la presencia ominosa de Will continuara intentando acecharla y abusarla mientras ella mantiene su lucha por vencerlo y romper el círculo. Así, la posesión se transforma en un medio para evidenciar los comportamientos violentos y misóginos que los miembros masculinos de la familia de Will esconden detrás de su fachada; dinámicas que se hacen explícitas tanto en la figura del padre autoritario como en la del aparentemente “buen muchacho” Joseph, hermano de Will.

La exploración del trauma y el abuso no es algo ajeno a la saga de Evil Dead, basta con recordar las emblemáticas escenas de la cinta original y de la remake de 2013, donde las ramas de un árbol cobran vida para retener y ultrajar a las mujeres. Después de todo, la lógica de la posesión en sí misma es de una naturaleza violenta y no consensual, donde se abusa por completo del espíritu y de la voluntad de la persona.

Es desde esa puesta en escena de la violencia que la película escrita y dirigida por Sébastien Vaniček mantiene la identidad de la saga. El director apoya la propuesta en un montaje de cortes rápidos y cierto virtuosismo con la cámara, elementos que sirven de marco para algunos guiños audiovisuales y planos que homenajean directamente a Raimi.

En lo que respecta al tono, la propuesta se encuentra mucho más alineada con la seriedad y el gore de las entregas de 2013 y 2023 que con las originales, asomando apenas algunos momentos grotescos que rozan el humor negro, pero manteniéndose lejos del terror cómico slapstick de Raimi.

Esta búsqueda por conectar con el universo expandido se traslada también a lo narrativo mediante un lazo familiar entre Ash y la familia de Will. Sin embargo, esto se puede percibir más como un recurso forzado para unificar la franquicia que como un verdadero interés dramático. Resulta casi inverosímil que el emblemático héroe de la trilogía original tenga algún vínculo con ellos, ya que el espíritu de Ash brilla por su ausencia en esta nueva generación. Ante la falta de particularización, podría tratarse de una familia cualquiera. Es así como nos encontramos ante una película correcta, aunque puede quedar un tanto relegada por el peso de su propio legado. Veremos cómo Evil Dead: Wrath, a estrenarse en 2028, continúa explorando las aristas del universo de Raimi.

(Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, 2026)

Dirección: Sébastien Vaniček. Guion: Sébastien Vaniček, Florent Bernard, Sam Raimi. Elenco: Souheila Yacoub, Hunter Doohan, Tandi Wright, Lucine Buchanan, Erroll Shand, George Pullar. Producción: Sam Raimi, Rob Tapert. Duración: 110 minutos.

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