A Sala Llena

Dos Tipos Peligrosos, según Carlos Rey

El ascendente Shane Black vuelve a jugar a la buddy movie, esta vez desde la dirección con Dos Tipos Peligrosos, un potente policial ambientado en los setenta en Los Ángeles donde un “outlaw” como Jackson Healy (una versión de Russell Crowe brillante) y el mediocre detective a sueldo Holland March (Ryan Gosling) deben buscar a una joven desaparecida y resolver la muerte de una estrella porno para desbaratar un alto entramado criminal.

Black prácticamente reedita El Último Boy Scout, película en la que fue guionista hace 25 años y dirigida por el gran Tony Scott. La lógica de ambas es la misma: dos personajes con diferentes procedencias deben unir fuerzas para investigar y derrotar a un poder mayor. Incluso Black utiliza a una hija de uno de los dos personajes centrales de ambas historias como pivote, comic relief y personaje clave para equilibrar las fuerzas desparejas de los protagonistas. Este procedimiento repetitivo de Black (también con sus matices lo replicó como guionista de Arma Mortal y El Último Gran Héroe) lo ubica dentro de la idea autoral del clasicismo donde la repetición de las formas genera una visión del mundo coherente y las películas dialogan entre sí.

Russell Crowe juega el papel de Bruce Willis en El Último Boy Scout como personaje centrífugo, que despliega toda su fisicidad en cada encuadre con ese cuerpo casi obeso y descuidado. La idea del perdedor/ matón que resuelve todo a los golpes, quien es acompañado por el bufón que ejecuta Gosling y que hacía Damon Wayans en la película de Scott, es paradójica y anti sistémica: para derrotar a una mafia que se nutre del fútbol americano o de la industria del porno se debe recurrir a personajes que actúan por motivaciones personales por fuera de los parámetros de la ley. Black utiliza recursos de neo film noir, dibujando una Los Ángeles oscura de leyes vetustas y adocenadas y todo un entorno propicio para esta unión de personajes que no responden a nadie y resuelven todo por sus propios medios.

Al igual que Willis- Wayans, la dupla Crowe- Gosling funciona a la perfección. El timing cómico y los diálogos filosos y veloces son el motor del funcionamiento de la buddy movie. Las escenas de acción tienen un gran pulso narrativo y un impactante poderío visual. Dos Tipos Peligrosos funciona como bocanada de aire fresco dentro del cine de género y reafirma que Black es uno de los directores más promisorios de su generación.

calificacion_4

Por Carlos Rey

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