A Sala Llena

Dos : una desconexión

Dramaturgia: Pablo Bellocchio. Dirección: Nicolás Salischiker. Asistencia de dirección: Rodrigo Blanco. Escenografía y Vestuario: A & M Realizaciones. Diseño de Luces: Lucas García. Diseño Gráfico: Rodrigo Blanco. Elenco: Juana Conzi, Nicolás Dezzotti, Malena López, Catalina Motto, Maximiliano Zago.  Producción y Prensa: Lascia Colectivo de trabajo.

La felicidad es un detalle insípido

En una sombría habitación desordenada llena de libros tirados por el piso, una joven, Claudia, revive los momentos más significativos de su relación con su novio, Miguel. Cinco actores deambulan al mismo tiempo por el escenario conociéndose, enamorándose, cruzándose en acusaciones, atacándose con saña y recordando los pequeños detalles de lo que ocurrió y de lo que no, perpetuando así los abrazos nunca dados y convirtiendo el futuro en un pasado nostálgico abismal.

Dos. Una desconexión indaga en las relaciones de pareja a través de los dos momentos que marcan la vida natural contemporánea de las mismas: el comienzo del romance y la ruptura. La obra comienza con un monólogo de Claudia interpretada por Catalina Motto, lamentándose por el fin de su convivencia con Miguel. Esta escena da pie a la entrada de las parejas. Una de ellas se encuentra en medio de una discusión que desnuda todos los problemas de la relación tras regresar del cumpleaños de un amigo del joven, mientras la otra disfruta del ritual de seducción de la adorablemente torpe primera cita. A medida que los recuerdos se tornan más hostiles, las parejas se cruzan, dialogan entre ellas recriminándose, buscando redención y perdón.

La obra utiliza a la perfección el espacio del teatro Polonia, recreando el clima de una habitación después de la difícil ruptura de la pareja. La tenue iluminación provee a la narración de una sensación que oscila, al igual que la obra, entre el romanticismo y la melancolía.

Podría interpretarse que la imposibilidad de la comunicación que acosa a nuestra sociedad es llevada por los diálogos hasta sus límites,  ya que  con cada diálogo podemos ver la contraposición entre la ternura y el amor convirtiéndose en encono hasta llegar al odio y la agresión. La necesidad de amar se convierte de esta forma en necesidad de lastimar y recriminar. La palabra de afecto nunca llega, diluyendo la pasión, mientras que el odio crece horadando lo que alguna vez fue.

Es así como el entrecruzamiento de las parejas fortalece la dinámica de Dos y crea la sensación de una catarata de recuerdos que se confunden, dejando emerger imágenes confusas que nos acosan.

Los excelentes diálogos escritos por Pablo Bellocchio son actualizados de forma extraordinaria por todo el elenco dirigido por Nicolas Salischiker, destacándose la labor de Juana Conzi y Maximiliano Zago en dos escenas de gran carga emocional en las que ambos demuestran que su talento está a la altura de la sensibilidad de la obra.

Dos logra contraponer la necesidad de amar con el desgaste de la convivencia moderna en cuatro paredes. La construcción de una relación deviene en su destrucción pero sin una síntesis, en un eterno retorno de los errores que cada vez se van haciendo más grandes, pesados y difíciles de sobrellevar. La felicidad deviene bronca y más tarde, apatía, siempre en ese encierro que promueve la habitación.

Teatro: Polonia, Fitz Roy 1477.

Funciones: Viernes 21 hs.

Entrada: 120 $

calificacion_4

Por Martín Chiavarino

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