A Sala Llena

Guerra Mundial Z, según Rodolfo Weisskirch

Ayer los extraterrestres, hoy los zombies, ¿mañana?

“Me da risa que un zombi pueda correr ¿Cómo hace para estar en forma? ¿Se levanta de la tumba, empieza a tomar vitaminas y se inscribe en un gimnasio? ¿De donde saca las energías?”
George A. Romero.

 

¿Existiría la ciencia ficción si no hubiesen existido un H.G. Wells o un Julio Verne? ¿Existiría el terror sin Poe o Lovecraft? La verdad es que el cine sigue tomando influencias de los autores clásicos para construir nuevas aventuras fantásticas. Y esto no está mal. O sea, los tiempos cambian y hay que adaptarse a los cambios, pero la esencia no cambia. La novela de Max Brooks lleva saltando hace varios años de estudio en estudio, y fue la iniciativa de Brad Pitt, la que convenció a UIP de llevarla a la pantalla grande. Pero parece que la adaptación no fue nada fácil, ya que pasaron 5 guionistas, uno incluso en la etapa de post producción para poder darle forma a esta obra que estructuralmente tiene numerosos puntos de contacto con La Guerra de los Mundos de Wells.

La historia es muy simple en sí. Se desata un virus. Nadie sabe porque, de donde y tampoco importa. En menos de 24 hs tres cuartos de la población son zombies corriendo y mordiendo a quién se le cruce en el camino para transmitir la enfermedad. Gerry Lane, es un ex agente de las Naciones Unidas (bastante militarizado) que ahora se convirtió en hombre de familia, pero aún así lo siguen llamando cuando el mundo necesita un héroe. Y así, este hombre enamorado de su hermosa mujer y sus hermosas hijas – la típica familia rubia, atractiva de ojos claros – va recorriendo el globo buscando las migajas de la enfermedad para encontrar una cura, mientras su esposa, al igual que Penélope lo espera para la vuelta, aunque luchando contra los marines para que no la echen de un portaviones. La nueva y postergada película del impersonal Marc Forster, muchas veces sobrevalorado con obras pretenciosas como Descubriendo el País de Nunca JamásCambio de Vida y Más Extraño que la Ficción, y otras subestimado como con El Umbral o Quantum of Solace, consigue un film de aventuras, más que de ciencia ficción. Los zombis no son criaturas sufridas ni metaforizan a los discriminados de la sociedad como haría Romero. No, acá podrían ser extraterrestres que necesitan de un contravirus para ser derribados. Igual que en la obra de Wells o El Día de la Independencia de Emmerich. De hecho, la película toma la estructura clásica del director alemán. Primero presenta a la familia tipo, después viene la catástrofe, el escape, y la búsqueda de la cura. Se podría decir que Guerra Mundial Z sigue los pasos de El Día Después de Mañana y 2012, pero con la diferencia que Forster es menos emotivo y más comprimido.

La acción del film va tan rápido como la velocidad de los zombies. Al principio, con una escena dentro de un supermercado vemos una pequeña referencia al Romero de El Amanecer de los Muertos, pero es mínimo. El resto son peleas en planos cerrados que dan vertiginosidad y con las que Forster logra evitar el gore, demostrando que le interesa poco ser fiel al género de zombies. El uso del fuera de campo en escenas clave de suspenso es un arma cinematográfica bastante bien utilizada en este caso. Con el correr del metraje el film va tomando una interesante arista política sociológica acerca de la creación de muros para evitar que pasen los zombies, tirándose en contra del muro que separa Israel/Palestina y del intento de muro de EEUU con México. Sin duda, toda la secuencia en medio oriente es lo mejor y más adrenalínico del film Sobre la última media hora, el ritmo aminora, pero Forster crea una secuencia de persecución bastante intensa similar a la famosa escena de la cocina de Jurassic Park, donde se da un interesante juego de gato y ratón, que acaso tiene los únicos momentos humorísticos de toda la película.

Aún con sus lugares comunes, su clasicismo, altas dosis de absurdo e incoherencia narrativa, Guerra Mundial Z es un film entretenido y escapista. Varios críticos estadounidenses ven su guión como demasiado inteligente o ingenioso. Lo cierto es que el guión es un punto flaco del film. Es tan básico que es inteligente en su simpleza. Pero nada más. Es previsible, tiene clichés y sobreexplicaciones – la escena con David Morse en Corea es una aberración narrativa, que parece haber sido incluida para conectar dos películas en una – los personajes son estereotipados y las resoluciones de varias escenas pecan de ingenuas. Brad Pitt lleva adelante el relato con temblante impasible y canchería. No lo hace mal, pero después de luchar con tantos muertos vivientes parece que salió de una publicidad de Gucci. Forster, nuevamente impersonal, cumple con las expectativas y entrega un film digno, pero un poco frío, demasiado prefabricado. Como si George A. Romero se hubiese vuelto zombi y agarrado una cámara.

calificacion_3

Por Rodolfo Weisskirch

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