A Sala Llena

Invasión a la Tierra, según Rodolfo Weisskirch

El Invasor Invadido.

La ciencia ficción seria tiene mala fama. Es una verdadera lástima que a veces, el género sea tan subvalorado solamente porque son producciones que le dan más cabida a los efectos visuales y el entretenimiento, que a la historia y los personajes.

Sin embargo, Invasión a la Tierra: Batalla Los Ángeles, es en este sentido, una agradable e inesperada sorpresa.

No vale la pena indagar en la trayectoria de Liebesman como realizador o de Bertolini como guionista. Definitivamente, sus precedentes no anunciarían que esta producción podría llegar a tener varios puntos de interés cinematográficos y políticos, que viendo a simple vista el trailer, uno no llegaría adivinar.

La historia no es demasiado original, pero tiene una interesante metáfora: los extraterrestres llegan a la tierra por todas partes. Sus naves caen como meteoritos en el agua y pronto invaden las costas, cuál desembarco en Normandía, arrasando con todo lo que encuentran a su paso, tanto en forma terrestre como aérea. ¿Qué vienen a buscar? El agua, nuestro agua. Por lo tanto, dejan Los Ángeles, como los estadounidenses dejaron Bagdad, cuando fueron a buscar petróleo.

Pero Liebesman (La Masacre de Texas: El Comienzo) y Bertolini (La Hija del General), deciden no hacer una metáfora romeriana de esta invasión extraterrestre, ni tampoco una sentimentalista Guerra de los Mundos spielbergriana. Optan por un punto de vista más interesante: un escuadrón perdido, liderado por un Teniente dubitativo y un Sargento degradado por haber dejado que maten a su pelotón en Irak. deambulando por una Los Ángeles destruida, depresiva.

De repente, a los Marines y Rangers del ejército estadounidense se les da vuelta la cara, y deben sufrir frente a sus ojos, lo que ellos realizaron en la última guerra.

Pero como esta es una propuesta industrial y pochoclera, no una versión cínica, ácida dirigida por algún autor marginalizado y exiliado (llámese DePalma) o por un europeo rencorizado (llámese Von Trier), lo que vamos a ver durante casi dos horas, es como un grupo de soldados y apenas unos civiles, ponen cuerpo y alma para sobrevivir, luchar contra los extraterrestres, descubrir sus debilidades, transmitirlas al resto del mundo, y echarlos de Los Ángeles.

Más allá de esta incoherencia ideológica / política (criticar la guerra pero defender los soldados), hay que admitir que durante 75 minutos de metraje, estamos ante un film bélico muy entretenido, un poco solemne, con un punto de vista definido: el de los soldados y nada más. Los extraterrestres se ven difusos, lejanos, en fuera de foco. A pesar de que cada soldado es un estereotipo de otros soldados vistos en películas como Nacido para Matar, Pelotón o La Caída del Halcón Negro, no se puede negar, que es un film mucho más humano… que Avatar, por decir un ejemplo. Los personajes, sufren y les creemos. Sienten miedo e inseguridad… y salen adelante (fiel al espíritu estadounidense). La estética elegida es la cámara de noticiero, cámara en mano, y la recreación de Los Ángeles destruida fue mayormente construida en ser.  Ambas decisiones estéticas permiten que la película se parezca más a Sector 9 (pero con los extraterrestres definitivamente en el rol de “villanos” y no de víctimas del racismo) o a La Caída del Halcón Negro (en montaje, pero sin la fotografía publicitaria de los Hnos. Scott) que a Día de la Independencia, con la cuál debe tener mayores semejanzas temáticas-narrativas.

Lamentablemente, la acción y las escenas de batalla, deben frenar en algún momento para que el espectador tenga tiempo para respirar, y aquí, el relleno sentimentaloide, está completamente de más. Por suerte no dura mucho, y el enfrentamiento final, permiten que el film tenga un desenlace digno y fiel al espíritu del 75% que nos habían mostrado en primer término.

Sólidos efectos visuales, una banda de sonido que acompaña y mantiene la tensión al máximo, adrenalina, buenas dosis de suspenso, inteligentemente generado, que no busca el efecto sorpresa, sino más bien, mantener en vilo al espectador. Acaso, de este ejemplo, lo mejor que se haya hecho con extraterrestres es Señales (en la etapa que Shyamalan entendía como se debía poner una cámara).

Aaron Eckhart al frente del pelotón es una excelente elección, y sorprende, que para ser una producción de tal calibre, con fines simple y llanamente, de entretener, el actor de Gracias por Fumar, dé una personificación austera y dura, verosimil, comparable a la que hizo en Batman: El Caballero de la Noche. Ese doble tamiz se vuelve a repetir: el hombre duro que por dentro reprime sus sentimientos, pero que cuando tiene que explotar, explota.

El resto del elenco está conformado por actores desconocidos de diversas etnias, Se puede reconocer en el medio a Michelle Rodríguez en un rol similar al de Avatar, También aparecen Bridgette Monynahan y Michael Peña en discretos roles secundarios.

Fábula Pro ejército pero criticando lo que fueron las verdaderas intensiones acerca de la Invasión a Bagdad, y al mismo tiempo (como sucede en Rango también), una preocupación acerca de cual va a ser el futuro de la humanidad, si seguimos robando el agua unos a otros.

Es hora de cierta autocrítica y evaluación acerca de lo que pasó en la última década. Aun con sus lugares comunes, clisés y estereotipos, se trata de un producto digno, entretenido, intenso, que se escapa del género ciencia ficción propiamente dicho, para asumir una identidad bélica. No existe en este noticiero de invasión extraterrestre un atisbo de querer imitar el estilo de Blair Witch, Cloverfield o Rec, sino recrear las persecuciones de las II Guerra Mundial o Vietnam.

Pero más allá de la estética, personajes y elementos negativos en cuando a lo narrativo, debo admitir que la obra me atrajo, por el retrato de una ciudad en escombros que se vuelve protagonista de las más sangrientas y violentas batallas… ya sea con personas de otro mundo, o entre los críticos que deciden abrir su cabeza a nuevas propuestas, y aquellos que ni bien se enteran que se trata de una obra fantástica, ya le están dando la espalda… más o menos como se hace en Estados Unidos, con los inmigrantes ilegales. Pero, acá los extraterrestres, vienen con más armas. 

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