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CRÍTICAS - CINE

Jaque mate

EN LA MIRA DE LOS PRORRATEOS

La apetencia por volver a las bases de Pol-ka (su recientemente pausada productora de televisión, cine y teatro durante casi tres décadas) resalta a la vista. No sólo por recuperar los dispositivos físicos infaltables de una fábula policial como Poliladron, sino también por la formación de un equipo carismático que jamás es opacado por la sombra de su estrella principal.

Los gestos triviales en vínculos de personajes, aquellos por los que Pol-ka ha sido objeto de burla, son abrazados desde la primera secuencia. Jaque mate se niega por completo a anular sus raíces y eso no deja de ser meritorio.

No hay privación en la incorporación de tecnología de última generación en el relato, ni de secuencias de acción, en las cuales prima la apropiación local por sobre la mera imitación. Destacamos dos de ellas, contiguas y localizadas en Mendoza: Una de infiltración que opera como un equivalente a la bóveda de Langley en la Misión: Imposible de Brian De Palma; y su consecuente persecusión que, pese a sus similitudes visuales con Rápido y furioso, se niega rotundamente a cuestionar las leyes de la física, pero sin despojarse de sus gags insólitos.

Sin embargo, hay dos aspectos que son despistados en la continuidad de la película y, si la integración de ambos se hubiera concretado con habilidades más sintéticas, tranquilamente estaríamos hablando de un relato de espionaje digno de la literatura universal, que bien honrada ha sido en algunas sagas icónicas recientemente.

Primero, en principal por su apelación al título, hay intentos de establecer analogías ajedrecistas con el devenir de los acontecimientos. La presencia del tablero se reduce a lo material y apenas se aprovechan los nombres del Duque (Suar) y su rival, el Rey (Mike Amigorena), pero la trascendencia es nula. Es una picardía pasar por alto al narrador de “Los crímenes de la calle Morgue”, quien espeja las tácticas resolutivas del Chevalier Dupin con su valoración de que hay más estímulos al poder de decisión y la inteligencia reflexiva en la supuesta sencillez de las Damas que en la “frivolidad” del Ajedrez.

No es que el juego aludido precisara una estimación negativa, o mismo un contraste con su equivalente más “simple”, pero sí ocurre que el antagonismo entre el enigma y la solución podía haberse fortalecido a partir de esta línea. Y, por supuesto, Poe siempre es paradigmático en la inspiración de soluciones, sin importar las distancias entre los géneros abordados.

Nuestro segundo aspecto a discutir es el catalizador de la película, el artilugio que hace avanzar al argumento, la cura para la diabetes. Uno muy ingenioso y admirablemente pertinente para “una operación de peligrosidad internacional”, como dijera Harry Havilio al final de Tiempo de valientes. Lamentablemente, apenas se reduce a la anécdota y ni se expresa en las acciones e intereses de los protagonistas, ni opera como excusa ineludible para acercarnos a ellos, pese al logro de que la amenaza siempre está latente.

El hecho de que en las últimas entregas de 007 y Misión: Imposible los catalizadores sean respectivamente análogos al Coronavirus y a las IAs es más una coincidencia celestial que un intento exitoso de estrategia prospectiva. Esta producción de Adrián Suar tampoco cae en esa trampa, pero no le vendría mal comprender cómo confrontan Sentencia mortal y Sin tiempo para morir la finalidad de los antagonistas, a través de los dispositivos en discordia, con las acciones y los diálogos de los protagonistas. Poe, la tragedia, los valores tradicionales y la comprensión cabal de los dilemas actuales están presentes ahí, no de manera estruendosa, y, en ocasiones, con impecables dosis de comedia, ¿por qué sería descarado considerar aplicar esto en largometrajes argentinos?

A costa de nuestras dos objeciones, Jaque mate dispone tanto de un espíritu de camaradería digno de ser reanudado, como de voluntad y capacidad para estar lo más que pueda a la altura de las escalas del género. Si se proponen a escarbar más allá de las cáscaras de sus referentes coetáneos, acercarlos más a la vigencia de otros medios -como los literarios- y esta entrega encuentra a su público en la ventana de exhibición en salas, las posibilidades de hacer escuela, y de que la acción deje de ser una rareza para el cine argentino, son inevitables. Que no se eche a perder.

(Argentina, 2024)

Dirección: Jorge Nisco. Dirección de escenas de acción: Federico Cuevas. Guion: Leandro Calderone. Elenco: Adrián Suar, Maggie Civantos, Mike Amigorena, José Eduardo Derbez, Tsahi Halevi, Benjamín Amadeo, Charo López, Diego Cremonesi. Duración: 104 minutos.

2 comentarios en “Jaque mate”

  1. Una película malísima,en la mitad de la película se pierde no sabes q estás viendo ,una historia es q es una no historia,te querés irte ,x momentos te dormís ,q siga haciendo las películas cómicas q hace .Cine Canning 22.40 ,6 personas en la sala ,decí que hice un 2x 1 ,No vayan ,me perdí el helado x esta película.

  2. La pelicula es muyy mala, queda a mitad de todo y mal resuelta la mayoria de las escenas, me sorprende la buena critia de un diario como la nacion, es poco creible esa critica, no la recomendaria ni para un sabado en la casa mirarla desde una pagina trucha

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