A Sala Llena

La felicidad según Mabel Riviere

 

La felicidad según Mabel Riviere

Autoría y dirección: Jorge Acebo. Escenografía: Juan Carlos Rivera. Producción: DobleDe Producciones. Sonido: Stéfano Paván . Iluminación: Magalí Romero. Maquillaje: Martín Caramés.  Elenco: Mirta Sclavo, Roberto Moulin, Pablo Viollaz, Hernán Rodrig,o Mariela Rodríguez, Lionel Peralta, Emanuel D’Aloisio Karina Monroy, Natalia Pascale y Patricia Galván. Prensa: Marisol Cambre.

Una búsqueda poco feliz

Mabel es una mujer común de clase media; tiene cincuenta y algo de años y vive con su marido, sus tres hijos (ya adultos) y su padre viudo. La tragedia que marcó a su familia dos años antes del presente es un tema sobre el que nadie puede hablar; este silencio auto impuesto oprime a todos y hace que cada problema que Mabel debe afrontar la desborde. Su terapeuta, fustigada, le suelta la mano un fin de semana y la mujer, a la deriva, intentará hacer lo posible por sobreponerse y conseguir que su familia pueda ser feliz.

La problemática elegida por Acebo dista de ser original, pero no por eso deja de ser actual y corriente en mucha gente que, de una u otra forma, puede sentirse identificada. Sobreponerse, buscar una salida y conseguir la felicidad tanto propia como de los seres queridos es una lucha común; hasta aquí, un acierto. Pero La felicidad… tiene muchas puntas y el hilo conductor se pierde, se enreda, vuelve, se confunde. Lejos de ser un argumento que se alimenta de otras pequeñas historias, en esta puesta cada historia (la de cada integrante de la familia y hasta la de la vecina) tiene un peso importante. Esto mismo provoca dispersión; el cuento original se desvirtúa y, si bien la protagonista sigue siendo Mabel (Mirta Sclavo), cada personaje gana espacio pero no suficiente peso. Trama densa cuyo interés decae a medida que avanza la representación.

Personajes dispares muestran los actores de manera muy fluida a veces, un poco impostados otras. Las características de cada personaje están bien marcadas y diferenciadas, aunque en algunos casos los rasgos rozan el ridículo y pierden seriedad. En general, se desplazan cómodamente en un escenario acorde a la situación representada: la cocina comedor de la casa familiar; la mesa alrededor de la cual todo acontece.

Por otro lado, la iluminación tiene muy poco protagonismo; más utilizada podría haber sido un buen recurso para aportar más ambientación y expresión de lo que allí está ocurriendo.

El guión es débil; peca de ser ambicioso y cae en el error de ser extenso y demasiado abarcativo. Está muchas veces en el límite entre el drama y el humor, pero no termina por definirse por ninguno ni logra sacar ventaja de ello. El resultado es una puesta que se vuelve poco interesante y cansadora.

Teatro: Andamio 90. Paraná 660, C.A.B.A.

Funciones: viernes 23 Hs.

Entrada: $50. Estudiantes y Jubilados: $30

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