A Sala Llena

La Ola, según Matías Abramowicz

La pregunta con la cual empieza La Ola (¿será posible otra autocracia en Alemania?) es el punto de partida para contar detalladamente como eso es posible usando a un grupo de adolescentes como conejillos de indias.

No es un film agradable, nadie va a sentirse complacido viendo como los protagonistas están cada vez más inmersos en un clima enrarecido con un tufillo de nazismo que apesta. Se buscan un nombre, un logo, un uniforme y hasta un saludo que los diferencia de los demás. Es ahí donde uno entra en la historia o empieza a cuestionar cómo es que estos pibes no se dan cuentan de las cosas que (les) hacen hacer.

Teniendo en cuenta estas críticas, también me escudo en una frase que dice uno de los adolescentes “Te fijás que es lo más buscado en Google y es Paris Hilton”. Los teenagers de La Ola están lejos de ser un producto de Cris Morena y no tienen motivación alguna. Es por eso que quizás este proyecto de su profesor les pega fuerte y los hace sentir importantes, sin embargo, ¿hasta qué punto se meten en esto y no pueden ver afuera de ellos?

La mirada sobre la adolescencia parece de una película de Larry Clark, el director estadounidense que manipuló audiencias con Kids y Ken Park. Los púberes están perdidos sean populares, dragones, lindos o feos.

“Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poderdecía Abraham Lincoln y La Ola demuestra eso junto con otro viejo dicho que dice algo así como “Si querés ver como es alguien realmente, dale algo de poder”.

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