A Sala Llena

La Reconstrucción, según Tomás Maito

Volver a vivir.

En los últimos años, el cine argentino se dictaminó en aprovechar los enormes paisajes patagónicos, la cuestión es que al momento de filmar en esas tierras, diversos realizadores tomaron tal lugar del país como un sitio de redención, quizás por lo alejado, inmenso, frío o en ciertas partes no tan poblado. A partir de ahí se narraron diversos films en los que sus personajes intentan cambiar su presente y su destino, siendo el caso de películas como Nacido y Criado de Pablo Trapero, Las Vidas Posibles de Sandra Gugliotta o Días de Pesca de Carlos Sorín. La Reconstrucción de Juan Taratuto no será la excepción y en relación a lo mencionado, relata una destacada historia.

El nuevo film de Taratuto gira en torno al personaje de Eduardo (Diego Peretti), un trabajador petrolero que tiene que trasladarse de Río Grande a Ushuaia para visitar a Mario (Alfredo Casero), un viejo amigo que necesita de su ayuda. Lejos de las comedias anteriores como Un Novio Para Mi Mujer, esta vez el realizador se enfoca en un drama que expone a su protagonista en un presente oscuro y casi autómata con el resto del mundo, que entre sus miedos y desesperanzas, hace rato que se encuentra desconectado de muchas cosas.

Ante todo, el hecho del brusco cambio de género en la filmografía de Taratuto contrae un riesgo que el realizador lleva sin demasiados inconvenientes, y a través de la sombría historia que cuenta – en dónde el personaje de Peretti tiene que afrontar diversos inconvenientes que lo obligan a tener un importante cambio en su vida -, expone una obra con varios tópicos para ser destacados. A pesar de que por momentos La Reconstrucción se torne un tanto densa o tenga algunas obviedades en ciertos aspectos de su guión, el film se sostiene por la gran interpretación de Peretti, las brillantes locaciones y la lúcida fotografía, cómo en la acertada musicalización con temas de Alexi Murdoch que introducen al clima que propone Taratuto.

En conclusión, La Reconstrucción es una especie de rompecabezas de la personalidad humana, de una lucha por dejar atrás un desgarrador pasado que es efecto de un presente desconsolador. Es muy interesante como Taratuto maneja los silencios y las distancias entre los personajes, para crear el clima desolador – pero con un pequeño manto de esperanzas – que el film propone, siendo que esto es lo que la hace una obra para tener en cuenta.

calificacion_3

Por Tomás Maito

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