A Sala Llena

Las Viudas de los Jueves, según Florencia Gasparini Rey

Ya me dijeron que si quiero ser crítica, debo abandonar la primera persona en mis escritos. Pero la verdad es que no pretendo serlo, yo soy cinéfila y lo que hago en este site es compartir mis opiniones con mis pares.

Por eso me veo en la obligación de contarles –muy a mi pesar, porque esperaba decirles todo lo contrario– que Las Viudas de los Jueves es una enorme decepción.

Una película alimentada por una gran campaña de prensa, un elenco de estrellitas y la fama ya heredada del best seller homónimo, del cual el guión parece estar completamente divorciado.

La novela de Claudia Piñeiro es amena, fácil de leer, pero no por eso menos interesante y atrapante. Piñeyro (con Y) parece haberse confiado de que una novela así sería igual de sencilla para llevar a la pantalla grande, ¡pero no! ¿Cuándo nos convenceremos de que una cosa es cine y otra es literatura?

La película no rescata ni siquiera un cuarto de los aspectos más explotables de la novela. Parece que se queda en las anécdotas menos relevantes, entonces se estanca en la pretensión de ser una película climática sin llegar jamás a serlo porque desde el inicio no logra definir el tono: cuando busca ser cómica, no causa gracia; intenta irse por el camino del misterio y el suspenso, pero se pierde en la nada.

Lo mismo le sucede a los actores, y uno cae en el eterno dilema del huevo o la gallina, es decir, ¿el problema es del guión y por eso los actores hacen lo que pueden, o los actores no hacen bien sus papeles y eso arruina al guión? En mi humilde opinión, creo que hay un poco de ambos. Como mencioné antes, el guión es una mala transposición de la novela, y los actores –aunque en la generalidad, son muy buenos– en esta película les falta espontaneidad, se notan todos muy fingidos en personajes que sí, son superficiales, pero eso no quiere decir que las interpretaciones deban ser así. Falta trabajo en las actuaciones, no existe el vínculo entre parejas (Sbaraglia y Toscano están lejísimos de ser el matrimonio más unido de la película, como debieran serlo) y los diálogos son totalmente innecesarios, no suman ni restan nada, se quedan en la misma pretensión estancada de la que hablé antes.

Para empeorar las cosas, los personajes adolescentes, que en la novela son los más desarrollados, acá parecen haberse empeñado en destrozarlos. Son intrascendentes, estereotipados, exactamente lo contrario a los originales.

Sinceramente, una lástima tener que decir todo esto una superproducción de las pocas que se hacen en nuestro país.

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