A Sala Llena

Lincoln, según Emiliano Fernández

Los réditos políticos de la abolición.

Continuando con lo que podríamos denominar su “período grandilocuente”, inaugurado allá lejos por La Lista de Schindler (Schindler’s List, 1993), con Lincoln (2012) Steven Spielberg se recupera de la tediosa Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio (The Adventures of Tintin, 2011) y alcanza el buen nivel de la anterior Caballo de Guerra (War Horse, 2011). Aquí lleva al extremo el tono pedagógico de Munich (2005), despojándolo de toda artillería mainstream y edificando un meticuloso estudio del personaje central con vistas a redondear un “material educativo” destinado al sistema escolar norteamericano.

Ahora bien, la película no abarca toda la vida del decimosexto presidente estadounidense sino apenas el tramo final de la Guerra Civil y su intento, que eventualmente resultaría exitoso, por conseguir la aprobación en la Cámara de Representantes de la Decimotercera Enmienda a la Constitución, aquella que en términos prácticos abolía la esclavitud sobre el territorio de la aún convulsionada nación. Casi en la vereda de enfrente de El Conspirador (The Conspirator, 2010), el enérgico opus de Robert Redford acerca del asesinato del mandatario, Spielberg ofrece un drama intimista de pulso ameno y resonancias teatrales.

Lamentablemente no hay demasiados cambios en la carrera del afamado realizador desde mediados de los 90, cuando adoptó una seriedad impostada que desea replicar el nihilismo del eterno Stanley Kubrick y abandonó el único enclave ideológico que le calzaba perfecto, ese humanismo lúdico a la François Truffaut. Hoy la maestría narrativa de sus comienzos sólo reaparece en contadas ocasiones y bajo la forma de chispazos aislados, destellos de lo que alguna vez fue la genialidad de un auténtico apasionado del cine. Sin embargo vale aclarar que el director nunca pasa vergüenza y siempre entrega propuestas concienzudas.

En especial se destacan las actuaciones de Daniel Day-Lewis como el protagonista y Tommy Lee Jones como el también republicano Thaddeus Stevens, gran adalid de la causa en cuestión. Si bien el film podría ser menos maniqueo en su exaltación de la figura de Lincoln y no extenderse tanto en detalles colaterales, hay que reconocer que aporta un retrato interesante, trabaja la lucha política desde una perspectiva verosímil y sopesa con lucidez los réditos que todos los involucrados pretenden sacar de y con la abolición; llámase paz, satisfacciones personales, reestructuración del poder o mano de obra barata…

calificacion_3

Por Emiliano Fernández

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.

También te puede interesar...

Mamma Roma

LEER MÁS →

El teléfono negro (The Black Phone)

LEER MÁS →

Tu forma de ver el mundo

LEER MÁS →

BUSCADOR

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

CATEGORÍAS

Seleccionar:

ÚLTIMAS ENTRADAS