A Sala Llena

Memorias Cruzadas (A Memória que me Contam)

(Brasil/ Argentina/ Chile, 2012)

Dirección: Lúcia Murat. Guión: Tatiana Salem Levy y Lúcia Murat. Elenco: Simone Spoladore, Irene Ravache, Franco Nero. Producción: Lúcia Murat, Felicitas Raffo, Adrián Solar y Julia Solomonoff. Distribuidora: Independiente. Duración: 95 minutos.

Sobrevivir a la dictadura.

Como en otros países de América del Sur, en Brasil se produjo un golpe de estado que derivó en una dictadura militar entre 1964 y 1985, cuando las fuerzas armadas derrocaron al gobierno de João Golart con ayuda de Estados Unidos, en épocas donde la norma era enfrentar todo tipo de ideas que pudiesen llevar al comunismo.

En Memorias Cruzadas, nuevo film de Lúcia Murat, se retratan estos trágicos sucesos a partir del presente, mostrando un país en donde poco se hace por revelar ciertos hechos relacionados con un período en el que los medios de comunicación y otros sectores del poder eran cómplices de la dictadura. A partir del relato de un grupo de amigos que pertenecían a la resistencia radicalizada, se irán recreando las situaciones que les tocó vivir durante el golpe de estado.

El film de Murat gira en torno a Ana (Simone Spoladore), una de las figuras más carismáticas de la agrupación que tuvo que ver con el secuestro del embajador de Estados Unidos en Brasil a fines de la década de 1960, y su amiga Irene (Irene Ravache), una directora de cine que está realizando un film sobre la época. Memorias Cruzadas repone cada momento a través de los recuerdos de cada uno de sus protagonistas. Entre flashbacks, imágenes de archivo y el contexto político actual, se desarrolla la historia en un atrayente marco cinematográfico, en donde se puede apreciar un contraste en cuanto a las reflexiones sobre lo sucedido y la utopía revolucionaria, según la óptica de distintas generaciones.

A pesar de por momentos ser un tanto densa, Memorias Cruzadas resulta una película interesante que recrea un momento nefasto, sin excesivas moralejas sociales. Aquí el sustrato histórico está en función de la narración para redondear un film correcto.

calificacion_3

Por Tomás Maito

 

Memorias desde el horror.

¿Cómo retratar una juventud combativa y valiente? ¿Cómo recordar los hechos y personas que nos cambiaron la vida para siempre? ¿Cómo retratar el compromiso y el compañerismo? Y aún más importante, ¿cómo retratar la ausencia que un ser querido deja cuando se va? Memorias Cruzadas es una coproducción entre Brasil, Argentina y Chile, y como su nombre lo indica, funciona como un rompecabezas. Estamos ante una película filmada en una actualidad posmoderna, desprendida, marcada por la hegemonía mediática. No obstante, la obra –entre medio de flashbacks informativos, registros visuales de los 70 y recuerdos detallados- narra la historia de un grupo de amigos ex miembros de la resistencia radicalizada de Brasil y su reencuentro en torno a Ana, la memorable, intrépida y carismática líder de su grupo.

El personaje de Ana está inspirado en Vera Silvia Magalhães, la mujer que participó en aquel Brasil de los 70 del secuestro del embajador norteamericano con el objetivo de liberar a determinados presos políticos. La realizadora Lúcia Murat era su amiga: su personalidad sensible y leal está encarnada en el personaje de Irene. La dirección de fotografía es bellísima. Son 98 minutos de imágenes significativas, precisas, que invitan a ver la película una y otra vez. Un detalle a destacar es la escasez de música, sin duda un recurso que revitaliza el guion.

La película emociona desde diversos puntos de vista. La propuesta analiza la responsabilidad de las fuerzas armadas y plantea una cierta autocrítica por parte de las organizaciones guerrilleras. También se exploran las relaciones entre viejos y jóvenes y la necesidad de replantear cuáles son las revoluciones posibles en un mundo que -luego de la caída del Muro de Berlín- se ha sumergido en la banalidad del mercado y la televisión. Memorias Cruzadas enternece, pega fuerte, es una “historia de todos” que invita a conocer las distintas dictaduras que se dieron simultáneamente en Latinoamérica. Pero por sobre todas las cosas, es una película que intenta -de manera sublime- captar la esencia de la ausencia, de la reconstrucción de los recuerdos, de la necesidad de darle un sentido a lo vivido.

calificacion_4

Por Sofía Lara Gómez Pisa

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