A Sala Llena

Monsters University

(Estados Unidos, 2013)

Dirección: Dan Scanlon. Guión: Robert L.Baird, Daniel Gerson, Dan Scanlon. Elenco: Billy Crystal, John Goodman, Steve Buscemi, Helen Mirren, Alfred Molina, Bonnie Hunt, Frank Oz. Producción: Kori Rae. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 110 minutos.

Puro entretenimiento made in Pixar.

La esencia de Pixar siempre está: esa cuestión de que a través de películas de animación se puedan narrar complejas historias que intercalen con éxito la aventura, la comedia, la cinefilia y lo emotivo. El tema era que con los últimos trabajos de la productora, el nivel de los films – a pesar de ser correctos – se encontraba en caída, debido a que tanto Cars 2 cómo Valiente no estaban a la altura de grandes obras como WALL-E y Up. Con Monsters University, todo este asunto se acomoda un poco más a la historia de Pixar, siendo que ésta nueva película vuelve a encontrar un ritmo avasallante para a través de una gran narración, proponer uno de los films más entretenidos de los últimos años.

La película de Dan Scanlon funciona en forma de precuela de Monsters Inc. de 2001, siendo que en esta nueva entrega se relatan los inicios de Sullivan y Mike en la universidad y cómo fueron forjando su amistad para ser uno de los dúos más entrañables del cine de animación. Monsters University resulta una obra tan conmovedora cómo atrapante en la que el humor es constante, siendo que la parodia a todos los clichés universitarios es sumamente amena; y, por sobre todas las cosas, resulta conmovedor como tematiza la amistad, que al mejor estilo de Toy Story expone a dos personajes diferentes que a partir de sus contrastes, aprenden de sus diferencias para consolidar su propia personalidad y lograr los objetivos que les propone la aventura.

Si hay algo que presentan los films de Pixar es el desarrollo de imponentes universos mágicos, ya sean más o menos cercanos al mundo real, sus personajes por más fantásticos que parezcan, siempre están cargados de un lado humano que los hace tener una esencia particular, siendo éstos de una gran nobleza. Estas películas tienen el don de expresar lo “lindo” o emotivo sin caer en el golpe bajo ni en obviedades, lo que genera una gran inferencia en el desarrollo de las historias.

Monsters Inc. era un film agradable y divertido, pero Monsters University le aporta un nuevo giro a la historia y a sus personajes para retratar una película mucho más aventurera y entretenida que la primera, que en términos generales resulta ser un gran complemento de aquella entrega, que entre logrados diálogos y el plus del 3D – que a pesar de no ser imponente, construye bien la perspectiva de los escenarios y la profundidad de campo – redondean una película más que agradable que reivindica las mejores épocas de Pixar.

calificacion_4

Por Tomás Maito

 

Back to school…

Si a Monster University le agregáramos un poco de sexo, otro poco de drogas y alcohol, sin duda estaríamos viendo una comedia universitaria de los años 80, del grupo National Lampoons. Pero, teniendo en cuenta que Pixar y Disney se encuentran detrás de esta producción es previsible que no nos vamos a encontrar con un relato iniciático – coming of age – apuntado a un público netamente adolescente, sino a una aventura familiar, que lleva la firma de la productora que desde 1995 viene demostrando que se puede conseguir un film animado, de notables e innovadores resultados visual que tenga diversas lecturas dependiendo la edad del espectador.

En este caso, Pixar vuelve a una historia típica de su factoría. Con Monsters University no solo regresan Mike & Sully, los personajes de Monsters Inc, sino aquellos típicos elementos temáticos que sus creativos siempre impusieron en casi todas las producciones. Tras intentar hacer un típico relato de princesas con resultados ambiguos en Valiente, Dan Scanlon retoma la comedia de aventuras, la buddy movie, que no solo era fundamental en la predecesora de esta historia, sino también es clave en las otras sagas de Pixar: Toy Story y Cars. En esta precuela, vemos como Mike, un monstruo soñador, que a pesar de sus esfuerzos por asustar nunca logra sobresalir, conoce a Sully, uno que llega a la Universidad más importante de asustadores con un legado familiar a cuestas y un físico imponente que lo distinguen sobre el resto. Pero Sully es vago, vive de fiestas y Mike es estudioso. Ambos personajes contrastan y se complementan (algo así como Woody y Buzz). El popular y el marginado. Debido a sus falencias, ambos quedan casi expulsados de la Universidad y la única forma de seguir adelante es compitiendo en unas olimpiadas de asustadores. El problema es que el grupo – la fraternidad – de Mike y Sully está integrado por típicos “perdedores” que asustan poco y nada.

Al igual que la saga de Toy Story el héroe es colectivo – como diría Oesterheld – y la única forma de salir adelante es trabajando en grupo y aprovechando las destrezas de cada uno. De esta forma no falta el veterano, los mellizos, el gordito y el hippie, que se deben enfrentar al grupo de populares, donde está el futuro enemigo de Mike y Sully, Randall. Sin embargo, el argumento que rodea Monsters University es apenas una excusa para que los genios de Pixar demuestren una vez más su cinefilia y lleven un género adolescente / adulto a un público general. Los miedos, las presiones y contradicciones de la edad están presentes. Y aquel que recuerde obras como Casa de Animales, La Venganza de los Nerds, Picardías Estudiantiles y principalmente De Vuelta al Colegio con Rodney Dangerfield y un jovencito Robert Downey Jr. encontrará múltiples referencias en esta obra. Pixar consigue esconder la moraleja acerca de lo que se debe y no se debe hacer, con estimulantes y entretenidas secuencias donde la creatividad del grupo provoca divertidas situaciones. Es justamente por su ritmo y su humor, que Monsters University supera a su predecesora. Pixar juega y evade los lugares comunes, conserva la humildad de sus personajes, los baja del podio y construye una química fluida en esta extraña pareja, donde queda claro que no hay nada más importante que la amistad (You got a friendo in me).

No es necesario haber visto la anterior película, pero hay varias situaciones que quedan más claras para el que vio la obra original. La magistral música de Randy Newman que contiene clásicos temas universitarios que bien podrían integrar la banda sonora de una película de John Ford, es otro atractivo del film, que contiene personajes coloridos, ambiguos – no se podría decir que hay un verdadero villano en esta historia – y giros narrativos, que sin llegar a ser completamente imprevisibles, logran sorprender en los momentos justos. Scanlon arma una sátira a las costumbres estadounidenses universitarias, y en este sentido, esta se convierte en la primera película de Pixar en ser netamente localista. ¿Esto le juega en contra? Para nada. Ya estamos tan contaminados con los ritos de iniciación de las fraternidades y los lugares comunes del género que una sana parodia termina siendo refrescante para el ojo del cinéfilo.

Nuevamente, las voces originales, le aportan otro tono al relato: John Goodman, Billy Crystal, Steve Buscemi, Nathan Fillion, Alfred Molina y especialmente Helen Mirren son completamente disfrutables. El talento narrativo de los guionistas de Pixar y del debutante Scanlon manifiesta una vez más, porque se trata de un estudio que tiene sello de autor, que cuida cada detalle, no solo a nivel visual y sonoro, que como siempre es superior a cualquier producto de la competencia, sino en el arco que atraviesan los protagonistas a lo largo del relato, a mantener un clasicismo típico de la Edad Dorada de Hollywood, a que ningún personaje quede afuera o sin resolución, a que cada detalle que se dibuja de fondo signifique algo. Ya nos acostumbramos a ver objetos pertenecientes a otros films de Pixar (un camión o una pelota) colados en los nuevos films. Monsters University es simplemente hermosa, un poema, una declaración de amor a John Landis, Cameron Crowe, John Hughes y como siempre Frank Capra. También, sobre el final, hay un doble homenaje al Steven Spielberg de principios de los 80. Una lección de comedia y cine. Todos a clases… de nuevo.

calificacion_5

Por Rodolfo Weisskirch

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