A Sala Llena

Orfeo

Dramaturgia y Dirección: Emiliano Pastor. Elenco: Joel Drut, Sofía Gala Castiglione, Yair Juri. Trailer: Vicente Vila. Diseño de vestuario: Federico Brú, Lucio Giagnorio. Diseño de escenografía: Kenneth Orellana Gallardo. Diseño de luces: Kenneth Orellana Gallardo. Realización de vestuario: Federico Brú, Lucio Giagnorio: Edición de sonido: Jorge Gentile. Video: Vicente Vila. Fotografía: Arturo Aguiar. Diseño gráfico: Javier E. Errecarte. Asistencia de dirección: Martina Carou, Maximiliano Ruiz. Producción ejecutiva: Zoilo Garcés. Selección Musical: Emiliano Pastor. Coreografía: Paz Del Percio. Prensa:  Centro Cultural Matienzo.

Los limites del discurso amoroso

En la obra de Emiliano Pastor los personajes mitológicos se funden con un anclaje pop en la cultura moderna para crear héroes contradictorios, románticos fallidos, llenos de confusión, a la deriva. En este Orfeo posmoderno, Eurídice se enamora de un insensible Orfeo ante la mirada envidiosa del dios griego del inframundo, Hades. El enojado y lúgubre dios busca la forma de conquistar a la joven mientras ella solo tiene ojos para un displicente Orfeo que solo se da cuenta de que está enamorado cuando ella muere tras ser mordida por una serpiente venenosa.. Hades la transforma en su pareja en el inframundo pero Orfeo descubre la forma de penetrar en el terrero del iracundo dios sin estar muerto. Allí Hades le propone salir del inframundo con su amada si puede llegar hasta la superficie sin mirar hacia atrás para ver si Eurídice lo sigue.

Los personajes de la tragedia se presentan, se arman, se visten e interactúan buscando encontrar un canal de comunicación entre sí y con los espectadores que rompa la solemnidad mitológica que se  instituyó sobre la tragedia griega a partir del Renacimiento. Las actuaciones de Joel Drut como un Hades resentido, Sofía Gala Castiglione como una Euridice cínica y Yair Juri como un Orfeo inocente, egoísta y narcisista, logran desencajar a los personajes de su carácter ceremonial para darles una forma insubordinada de los preconceptos sobre la mitología y un lenguaje coloquial que permite generar momentos cómicos y cínicos a la vez.

Con un escenario amplio que utiliza todo el espacio para desplegar los juegos de apropiación y rechazo del otro como objetos apetecibles, los personajes miran al otro y ven su propia angustia e insatisfacción para darse cuenta de que siempre hay una falta, un resto de infelicidad primigenia que nos lleva a anhelar aquello que en realidad odiamos. Todos hablan de amor, pero nadie sabe que es en realidad encontrarse con otro, mirarlo, sentirlo. Solo ven una imagen preconcebida. Cada uno de los personajes intenta presentarse como objeto del deseo sin lograrlo realmente tan solo obteniendo su propia patética imagen en el espejo.  Lo que desean los personajes es que alguien los mire y solo ven su propia imagen devuelta. Ante este postromanticismo, los tres personajes se sienten manipulados por el destino, como los ratones que Hades guarda para su diversión en una jaula en el inframundo. Todo parece una farsa, una representación de una realidad acontecida hace mucho.

Tanto el vestuario como la selección musical apuntalan el concepto de cruce de temporalidades a través de la mirada romántica deformada por el presente para reforzar el concepto de amor y deseo contemporáneos en contraposición con las representaciones clasicistas. La puesta en escena es ambiciosa y logra construir un ambiente de apertura hacía la narración de una historia mítica interesante, bien actuada, con muy buena música y sólidamente representada.

Orfeo de Emiliano Pastor retoma el mito griego del descenso del extraordinario músico al inframundo para rescatar a su amada Eurídice como un pretexto para actualizar y destruir los conceptos del amor, el deseo, la pasión, el rechazo y la obsesión a partir de las formas clásicas. El clasicismo y el romanticismo le abren la puerta a lo contemporáneo, transformando así las ideas y las relaciones, y por lo tanto, lo universal del mito en un relato vivo sobre la futilidad de la existencia y del discurso amoroso.

Teatro: Club Cultural Matienzo – Pringles 1249

Entrada General: 100 pesos (descuento estudiantes y jubilados)

Funciones: Martes, Jueves y Viernes 20 30 hs.

calificacion_3

Por Martín Chiavarino

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