A Sala Llena

PH. Un lugar común

 

PH. Un lugar común

Dirección y autoría: Claudio Mattos. Diseño de Luces: Ricardo Sica. Producción General y escenografía: Espacio Polonia. Elenco: Claudio Mattos, Ezequiel Gelbaum, Julián Smud, Javier Pedersoli, Jorge Torres. Prensa: Simkin y Franco.

 

Los amigos a veces no se eligen, pero…

¿Cuáles son los valores de la amistad? ¿Hasta donde se pueden aguantar algunos comportamientos que toleramos durante mucho tiempo de personas que creemos conocer?

PH, un lugar común es la historia de 5 “amigos”. Esos “amigos” que están en los momentos difíciles, y terminan dificultando más las cosas…

Roy (Mattos, director y autor además) acaba de cortar con su novia. Está destruido y como si fuera poco recibe la visita de Delio (Gelbaum), un pintor bastante bohemio, al que la madre lo echó de la casa y se quiere instalar en el living de Roy. A este se le suma el deprimente Franco (Smud), que parece salido de un recital de metal de principios de los ’90 y por último los inseparables, Mirco y Nahuel (Torres y Pedersoli respectivamente), uno un yuppie, el otro, lo opuesto, una persona antisocial y dominado justamente por Mirco, que caen con el asado para festejar el cumpleaños (sorpresa) de Roy.

Pero ninguno está con verdaderos ánimos de festejar, ya que cada uno solo piensa en su propio problema, y poco se (pre)ocupa de verdad por el otro. Consejos vienen, consejos van, para desnudar la hipocresía y el mal que intencional o “accidentalmente” terminó provocándole al “amigo”.

No se puede decir que PH, haga apología a la amistad, sino que en un tono absurdo y patético que termina abrumando de lo real y depresivo que resulta en el retrato de los personajes se manifiesta como una fábula sin respuestas fáciles que nos muestra lo peor de nosotros mismos. Cuando las máscaras caen, cada uno tiene algo que manifestar. Que el que este libre de pecado tire la primera piedra ¿no?

Imposible de catalogar como comedia, PH es una dura demostración que ninguno es quien pinta que es, y que, a pesar del paso de los años, nunca se termina de conocer al que tenemos al lado.

Mattos y compañía logran un trabajo sólido en cada interpretación. Los diálogos son inteligentes y dinámicos. Cuando uno menos lo espera, la obra se termina, y uno queda con los huevos en la garganta. Sí, se trata de una obra, donde el público masculino se va a sentir muy identificado.

Además, el Espacio Polonia, resulta ideal. No solamente porque la habitación de Roy (donde sucede la mayor parte de la acción) está perfectamente decorada, sino porque se aprovecha cada puerta y la cocina real del Espacio para que el espectador entre en este PH, un lugar común. Hay un espacio exterior, un fuera de campo que resulta fundamental para transmitir los nervios de los personajes que se quedan dentro del “escenario”.

El público entra en escena gracias a una puesta sencilla, pero bien aprovechada.

Si van a verla acompañados, miren muy bien a quien tienen al lado y como reacciona ante cada revelación que sucede en la habitación de Roy. No siempre debemos seguir el consejo de Don Corleone:

“Ten a tus amigos cerca, y a tus enemigos más cerca aún”. A veces es mejor que cada uno… siga por su lado.

 

Teatro: Fitz Roy 1477 Cap. Fed.

Reservas: 3965 – 9549

Funciones: Sábados a las 21 Hs

Entrada: $ 25 – $20 (jubilados y estudiantes)

 

 

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