A Sala Llena

Rammstein: París (Rammstein: Paris)

(Alemania 2016)

Dirección: Jonas Akerlund. Integrantes: Till Lindemann, Paul Landers, Christoph Schneider, Richard Kruzpe, Oliver Riedel, Christian Lorenz. Producción: Svana Gisla. Distribuidora: CinEvento. Duración: 98 minutos.

Rammstein es una banda Alemana formada en 1994 por su guitarrista principal Richard Z. Kruzpe, el vocalista Till Lindemann, el guitarrista Paul Landers, el baterista Christoph Schneider, el bajista Oliver Riedel y el tecladista Christian Lorenz. Su sonido es una mixtura entre metal, gótico e industrial, con gran respeto por las melodías y por algunos sonidos y ritmos tecno. La esencia de Rammstein es sumergirse en los horrores trágicos, de fantasías románticas y sádicas, donde cada canción parece una extensión de la perturbada mente de su vocalista: sodomía, venganza, crueles historias de amor que nada debe de envidiar a las tragedias Shakesperianas, canibalismo, etc. Un manifiesto netamente hedonista. Ese universo quirúrgico, bestial, se transmite en cada acorde sonoro, y por qué no, en la película de Jonas Akerlund, director de oficio dentro del universo del videoclip (trabajó con Madonna, The Smashing Pumpkins, Moby, Metallica, Beyoncé, The Rolling Stones, Roxette y Lady Gaga, entre otros)

Rammstein: Paris es la última incursión de la banda, donde se puede apreciar toda la artillería pesada (literalmente) gracias y obra a su obsesiva y megalómana puesta en escena, al demoledor sonido y el hiperquinetico e infernal montaje final que le llevó casi un año a su realizador. La entrada triunfal de los seis se da casi como la presentación de unos juegos olímpicos barnizados de un militarismo llevado con años de vehemencia. Cada canción es presentada bajo un universo propio, como una historia cuya autonomía puede entenderse y disfrutarse por separado, sin un concepto homogéneo (aun cuando su puesta en escena sí lo es). Himnos como “Du riechst so gut”, “Du hast”, “Sonne”, “Pussy”, “Wollt ihr das bett in flamen sehen” o “Bück Dich” parecen ser la banda sonora de un viaje directo al infierno, donde el fuego se respira más que el aire y la pirotecnia cae como constante lluvia de meteoritos. La aplastante batería de Schneider, el oscuro universo tecno-industrial de Lorenz y la profunda y agresiva voz de Lindemann se abren paso entre las contundentes guitarras-bajo, que ejercen como hachas de verdugo en cada canción, creando un sonido uniforme, duro, como un muro sonoro imposible de derribar. Rammstein ya lleva tres directos oficiales: Live aus Berlin, Volkerball y este, tal vez su mejor show. Filmado en Marzo de 2012 en Bercy, París, Rammstein: París es quizás el mejor documento de la vanguardia abriéndose paso ante géneros populares, sin la necesidad de rendirse ante el mercado. Esa “vehemencia” antes mencionada en referencia al espíritu radical y políticamente incorrecto que maneja la banda desde sus comienzos, tan imposible de doblegarse, pero sin caer en solemnidades innecesarias y subyugándose ante la clave en solfa, proyecta una enorme idea de la autoconciencia que tienen sobre su imagen. Rammstein: París es una fiesta avasallante, explosiva, impredecible y cargada de un vertiginoso montaje. Si Lucifer contratase una banda para tocar en el averno, de seguro escogería a la de estos seis locos Alemanes y aun así las entrañas del mundo se fundirían bajo el fuego ardiente de su música.

calificacion_5

 

 

Daniel Núñez

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