A Sala Llena

Recordando a John Hughes

Es domingo a la noche, pasaron cuatro días desde que me entere que murió John Hughes y todavía sigo triste. Muchos deben pensar por qué me pega duro la muerte de un director que dejó de filmar hace más de 18 años y que su carrera se basa en películas de adolescentes. Mi respuesta a eso es que las películas de Hughes tenían alma, eran más que 90 minutos de historia. Algo traspasaba la pantalla del cine o la TV.



Este fin de semana decidí hacer mi pequeño homenaje hogareño a uno de los primeros directores que se dio cuenta que los adolescentes no eran un conjunto de envases vacíos que cumplen un rol predestinado. Hughes se dio cuenta de eso, los adolescentes estadounidenses (y de todo el mundo, quiero suponer) son presos de lo que la sociedad y las instituciones les impone.

 

Hughes amaba, entendía la juventud y sabía como estaban expuestos a un mundo que podía sacar lo peor de ellos y someterlos a presiones.

 

El ejemplo más claro de este entendimiento está (nuevamente) en El Club de los Cinco, donde todos los personajes tienen su propio problema con la escuela, la familia y lo que la sociedad espera de ellos. Aquí es donde se diferenció de todos los demás cineastas, empezaba desde un esteriotipo, pero luego iba desgranando personaje por personaje para mostrarle que en el chiquero todos nos embarramos, sin importar la etiqueta que tenemos.

Otro talento de él fue el de armar personajes entrañables, perdedores hermosos. En el tope de esta lista se encuentra Duckie, el enamorado secreto de Molly Ringwald en La Chica de Rosa. Con tres escenas Hughes (que en este caso escribe y no dirige) logra que tomemos cariño por este muchacho que no duda un segundo en entrar como una tromba a la disquería Traxx para hacer un perfecto lipsinc de Ottis Reding cantando “Try a little tenderness”. Duckie es el perfecto ejemplo de un personaje que habita el universo de Shermer, Illinois, la ciudad ficticia creada por el director para contar sus historias (y lugar que luego irían a buscar y nunca encontrar Jay y Silent Bob en Dogma). Son todos perdedores adorables, graciosos, simpáticos y más que nada queridos y protegidos por su creador.

El actor que encarna a Duckie es Jon Cryer (ahora protagonista de Two and a Half Men). Sin embargo, es sabido que el papel era para Anthony Michael Hall, musa inspiradora de lo nerd y lo freak. Para dejar bien claro eso, en Se Busca Novio su personaje no tenía nombre y simplemente se llama The Geek. La diferencia con cualquier otra película es que el Geek no está para reírse de él, no hay una burla. Sin embargo, tampoco hay una reivindicación. Con Duckie aprendimos la primera lección sobre la verdadera adolescencia: el chico bueno puede no quedarse con su amada. No se trata de mostrar que los populares son gente horrible, ni que los nerds son gente re copada. Se trata de igualarlos y mostrar que todos tienen problemas, todos se angustian, como bien dice Andrew en El Club de los Cinco: “Todos somos bastante raros, la diferencia es que algunos lo escondemos mejor que otros”.

  

PD: En El Club de los Cinco, Allison decía: “Cuando creces, tu corazón muere” ¿Será por eso que Hughes murió de un ataque al corazón? Nunca vamos a saberlo, pero es mejor quedarse con el corazón de Duckie, Molly Ringwald, Anthony Michael Hall, Ferris Bueller y más criaturas que nos enseñaron a crecer un poco.

 

Algunas películas fundamentales para descubrir el mundo Hughes:

Se Busca Novio (Sixteen Candles)

El Club de los Cinco (The Breakfast Club)

La Chica de Rosa (Pretty in Pink)

Experto en Diversión (Ferris Bueller Day´s off)

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