A Sala Llena

SIG RAGGA EN EL TEATRO VÓRTERIX

SIG RAGGA EN EL TEATRO VÓRTERIX  – VIERNES 14 DE AGOSTO DE 2015

 

Gustavo Cortés – Voz y teclado

Juanjo Casals – Bajo

Ricardo Cortés – Batería

Nicolás González – Guitarra

 

Apenas tres minutos pasados de las nueve de la noche, una melodía de piano comenzó a envolver el interior del Teatro Vorterix. El show estaba a punto de comenzar y la  mayoría de los presentes se acercó al escenario al sentir que el telón rojo estaba a punto de abrirse para dar inicio a la velada: el cuarteto santafesino, Sig Ragga, inmediatamente se hizo dueño del pulso interno de cada una de las personas que tarde o temprano fueron llegando a la presentación.

La banda formada a fines de 1997, y que cuenta con cuatro nominaciones a los Grammy Latinos en 2010, 2013 y otras dos en 2014, despidió su disco “Aquelarre” en el emblemático teatro ubicado en Av. Federico Lacroze y Alvarez Thomas, antes de empezar con la pre-producción de su cuarto trabajo de estudio a editarse el año que viene. Bajo un tridente de luces violetas, rojas y verdes, los músicos dieron rienda suelta al repertorio vestidos con sus característicos mantos blancos  y sus cabezas calvas pintadas del mismo color.

Desde el primer al último tema, la gente bailó al compás de la música, cantó y se dejó llevar por los efectos de las composiciones reggae a medio tiempo que interpretó el grupo. Los espectadores se volvieron iguales, mágicos y perdidos ante las estrofas entonadas por la voz cristalina de Gustavo Cortés y sus expresiones teatrales.

Si el ritmo es lo que define al género musical, Sig Ragga utiliza el reggae como leitmotiv para abrir el juego hacia otro lugar. A lo largo de la noche se percibieron retazos de rock sinfónico, los arreglos ajustados se volvieron predominantes y el cuidado de las texturas sonoras abrumó. Las insinuaciones clásicas se hicieron presentes al igual que los intercambios modales, las introducciones de teclado dieron la sensación de poder disparar a cualquier lado y cada una de las veinte canciones interpretadas tuvo su impronta distintiva.

Llegó “Pensando” y la gente pidió silencio para poder apreciar la pieza, cerrar los ojos y balancearse al ritmo de sus estrofas. La puesta en escena fue mínima y los artistas no dirigieron ni una sola palabra al público: no hizo falta. La sección rítmica compuesta por las líneas de bajo de Juanjo Casals y la batería translúcida de Ricardo Cortés, se convirtieron en un colchón de graves por donde deambularon las melodías de guitarra de Nicolás González. De vez en cuando, el cantante Gustavo Cortés abandonó el teclado para arrimarse al borde del escenario, abrir sus brazos y congelar la imagen al final de la canción. Aplausos.

 Luego de tocar “De los seres durmientes” y “En el infinito”, el telón se cerró para reabrirse minutos después y dar lugar a los bises y al movimiento eufórico de los presentes con “Rebelión de esclavos técnicos”. Tras la vorágine del pogo, el recital concluyó con la misma melodía de piano que empezó y con la sensación de que Sig Ragga no es un producto más: es una propuesta musical distinta que de no ser apreciada en vivo,  dejará una parte del relato ausente.

Crítica: Cristian Calavia / @anteojosgruesos

Fotografía: Camila Chaia

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