A Sala Llena

Sightseers

Sightseers, de Ben Wheatley

El que ladra no muerde

“No hay perro sin su amo, no hay dolor sin lastimar” – Érica García.

Desde Inglaterra llega esta comedia hiper negra en clave road movie de una pareja psycho en la que un derrotero de muertes funciona como medio de catarsis para los protagonistas: Chris, un desempleado con aspiraciones a escritor y Tina, una solterona que vive con una madre castradora que hace pensar fácilmente en la de Norman Bates, aunque peor porque está viva. Sin embargo el camino que recorren juntos dará lugar a una inversión de roles que irá desnudando lo peor de cada uno.

Lo que se plantea como una historia de amor algo extraña se va volviendo cada vez más enfermiza, transformando a Tina de una sumisa y obediente compañera, con ansias de distanciarse de su madre y convertirse en mujer, a una manipuladora con oscuras intenciones que termina dominando la relación ocupando el rol activo (la escena del lápiz gigante es el símbolo más claro del orden fálico en la pareja). Es ahí donde aparece un tercer personaje clave, otro viajante que entabla una relación de amistad y gran carga homoerótica con el protagonista, que fractura la relación entre Tina y Chris. El trabajo de dirección fotográfica es impactante y la película a pesar de tratarse de una comedia no escatima en planos de violencia gráfica, trabajando las muertes como secuencias de montaje en ralenti cargadas de ironía sobre todo por la elección de los temas musicales que las acompañan.

Por Elena Marina D’Aquila y Nuria Silva

Tina y Chris son novios desde hace tres meses. Planean su primer viaje juntos, en una casa rodante por los bosques y la campiña inglesa. Ella es una chica que sufre por su demandante madre y por primera vez se ve esperanzada por una relación. Él se tomo un tiempo sabático de su trabajo porque quiere dedicarse a inspirarse y escribir un libro. Y en esas vacaciones iniciáticas y felices, los planes se saldrán de su curso rápidamente para derivar en una caravana de muertes insospechada.

Esta comedia inglesa de Ben Wheatley, escrita y protagonizada por Steve Oram y Alice Lowe, es un film muy cuidado desde lo técnico (con una destacada fotografía y una interesante musicalización, que tiene como himno dos versiones de “Tainted Love”, el tema ochentoso popularizado por Soft Cell que ilustra muy bien a esta inusual pareja protagónica), pero que se destaca más que nada por su divertido guión, lleno de gags inesperados e ironía, tanto en lo estrictamente narrativo como en la manera de abordarlo estéticamente.

Sightseers participa de la competencia internacional del Festival y con su humor cercano al terror podría dar la sorpresa en un rubro que no parece tener un candidato seguro. Y si no logra ganar un premio, al menos se llevara de regalo los sonoros aplausos de un Auditorium muy lleno para un mediodía de sol marplatense como el que le tocó al proyectarse.

Por Juan Pablo Ferré

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