A Sala Llena

Sucker Punch, según Matías Orta

Era una de las películas más esperadas de 2011. Los avances no paraban de dejar mandíbulas por el piso. Aquellas imágenes tan asombrosas prometían un gran espectáculo.

¿Cumple Sucker Punch: Mundo Surreal con las expectativas generadas? No, no las cumple: las supera con comodidad.

Zack Snyder confirma que es uno de los directores más talentosos y audaces del Hollywood moderno. Esta vez no se basó ni en películas anteriores (El Amanecer de los Muertos) ni en comics (300, Watchmen: Los Vigilantes) ni en libros (Ga’Hoole: La Leyenda de los Guardianes). Ahora parte de un guión suyo, co-escrito con Steve Shibuya. Por supuesto, hay elementos de miles fuentes distintas: la literatura de Lewis Carroll (el director supo decir que SP era Alicia en el País de las Maravillas, pero con ametralladoras), ciencia-ficción, animé, fantasía, números musicales. Pero Snyder mezcla todo esto cual DJ de categoría, obteniendo un producto con identidad propia. Así tenemos a las protagonistas combatiendo contra samuráis demoníacos, robots, soldados y zeppelines de la Primera Guerra Mundial, dragones y guerreros monstruosos como los orcos de El Señor de los Anillos.

Los rasgos autorales de Zack S. también aparecen aquí. Otra vez personajes intentando sobrevivir en un contexto que le es adverso (el instituto, devenido en cabaret en el plano imaginativo); otra vez mujeres fuertes, pero con un costado vulnerable; otra vez el cuestionamiento a las autoridades, que son mostradas como brutales y corruptas… Y, sobre todo, la violencia. Esta vez no hay escenas de sexo, aunque la sensualidad del elenco femenino moviliza la libido de cualquiera.

Y ya que nombramos al elenco, no tiene desperdicio. Emily Browning es Baby Doll, el personaje principal (un papel originalmente pensado para Amanda Seyfried). Baby sufre en el mundo verdadero, pero en su mente, no teme disparar con ametralladoras ni blandir katanas. El resto de sus compañeras también son pura actitud: Abbie Cornish, quien trabajó con Snyder en Ga’Hoole; Jena Malone, hipersexy y de pelo corto; Jamie Chung, quien reemplazó a Emma Stone, y Vanesa Hudgens, hasta hace poco famosa por su papel en las películas de High School Musical. Carla Gugino interpreta a Madam Gorski, justamente la madama y coreógrafa de las chicas, y que es tan prisionera como ellas. El guatemalteco Oscar Isaac hace de Blue, el siniestro dueño del burdel… con una no menos amable encarnación en el plano real. El siempre subestimado Scott Glenn se luce como el líder de las muchachas en las misiones para reunir los objetos con los que conseguirán liberarse de Blue y ser libres al fin. Y como si fuera poco, Jon Hamm, el Don Draper de la serie Mad Men, actúa unos minutos en un rol del que no conviene hablar demasiado para no revelar información.

Otro de los puntos fuertes es la banda sonora. La música incidental está a cargo de Tyler Bates, fetiche de Snyder, pero esta vez tiene como socio a Marius de Vries. Este compositor británico supo darle onda musical a Romeo+Julieta y Moulin Rouge: Amor en Rojo, ambas de Baz Luhrmann. En Sucker Punch, su tarea fue similar a la hecha en aquellos films, sobre todo en Moulin Rouge: readaptar éxitos de otras épocas para adecuarlos al espíritu de la película. Por eso suenan covers de clásicos como “Sweet Dreams”, de Eurythmics; “Where is my Mind”, de Pixies; “White Rabbit”, de Jefferson Airplane; “Tomorrow Never Knows”, de The Beatles… Varios de esos temas están interpretados por Emily Browning. Tampoco nos olvidemos de “Army of Me”, de Björk, que sí suena en su versión original.

La gente podrá compararla con El Origen, debido a que también sucede en el mundo de la mente y hay varios niveles de realidades. Pero no hay tantos puntos en común. Nolan armó su película como una de James Bond en el territorio del subconsciente, un producto entretenido y cerebral. SP toma otro camino. Es más un delirio vertiginoso, cool, políticamente incorrecto, visualmente impactante sin ser excesivo. Sí es posible trazar un paralelo con The Fall, de Tarsem Singh —director de La Celda—, en la que un actor convaleciente le relata una historia fantástica a una niña; los personajes y otros elementos de ese cuento aparecen representados por enfermeros y otras personas que rodean a la nena y al narrador. Algo parecido sucede en el film de Snyder.

En definitiva, Sucker Punch: Mundo Surreal es dinamita pura y no para de explotar. Un trip de pura acción y maravilla. El colmo de la imaginación elevado a la enésima potencia. Una experiencia única. Como le dice el personaje de Scott Glenn a Baby Doll: “Comienza tu viaje. Si lo haces, serás libre”.

Ah, y no se vayan apenas comiencen los créditos finales, porque se perderán de un divertido bonus track.

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