A Sala Llena

Turbo

(Estados Unidos, 2013)

Dirección: David Soren. Guión: David Soren, Robert Siegel, Darren Lemke. Elenco: Ryan Reynolds, Paul Giamatti, Michael Peña, Snoop Dogg, Maya Rudolph. Producción: Lisa Stewart. Distribuidora: Fox. Duración: 96 minutos.

Molusco motorizado.

Turbo es la ópera prima de David Soren y el apodo de un caracol de jardín lleno de sueños y energía, que durante el día trabaja en una planta de tomates y cada noche estudia cuidadosamente sus VHS de carreras de auto, pero su vida dará un giro mágico. Una noche mientras deambula por las calles, obsesionado con la velocidad de los autos, es absorbido por el motor de uno que compite clandestinamente con otro –como si fuese una escena de Rápido y Furioso versión animada- y su ADN se fusiona -al estilo Hombre Araña– con Nitróxido, para convertirse en un freak de la naturaleza. El caracol más rápido del mundo, ahora sueña en grande: ganar las 500 millas de Indianápolis.

Este nuevo poder de súpervelocidad es descubierto por Tito, el simpático dueño de un puesto de tacos, que en su tiempo libre se dedica a recolectar caracoles y ponerlos a jugar carreras, para entretenerse con los demás comerciantes de la zona. A través de su extraño hobby, Turbo conoce a otros caracoles con su misma afición por las carreras y conchas tuneadas -sí, el término correcto es conchas, supérenlo-, que parecen salidas de Enchúlame la máquina. Una vez que es  adoptado por Tito, Turbo se convierte en el favorito: mientras el resto de los moluscos duermen en un cajón, él descansa sobre un servilletero, con un sobrecito de kétchup como almohada y hasta tiene una tapa de empanada calentita que utiliza como frasada. Nada evitará que estos inseparables buddys logren convencer a los demás dueños de los pequeños locales, de poner dinero para que Turbo pueda ser admitido en la carrera de Indianápolis.

El atractivo principal de la película recae en la velocidad, la estética y el reparto de actores. Las escenas de carreras tienen –además de un vertiginoso 3D- ritmo, emoción y generan el interés suficiente como para mantener al espectador despierto, por más predecible que sea lo que sucederá. Cuando Turbo se imagina que los autos son tomates a los que debe alcanzar, la estética cambia y se convierte en la de Meteoro. Acá no hay nada nuevo, sino inteligencia a la hora de mezclar todos los ingredientes. Las voces de Samuel Jackson, Snoop Dogg, Richard Jeckins, Luiz Guzmán, y Maya Rudolph como los integrantes de la pandilla rápida y furiosa versión para caracoles, quedan en segundo plano, por la cantidad de tiempo en pantalla que acapara el personaje de Tito. Quizás más del que debería.

La banda sonora incluye puro hip hop mezclado con temas archi conocidos como el del entrenamiento de Rocky. Hay un momentito que es un pequeño deleite, en el cual los caracoles con sus conchas Transformers se deslizan por unos cables como si estuvieran surfeando mientras suena “Jump Around”. Turbo deja la sensación de que pudo haber sido mucho mejor, porque en determinados momentos la acción parece que se queda en el camino y le vendría bien una inyección de Nitróxido. Si bien uno no se va de la sala con una sobredosis de adrenalina, -después de todo no es Rápido y Furioso 6-, sí con muchas ganas de bailar.

calificacion_3

Por Elena Marina D’Aquila

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