A Sala Llena

12° Festival de Cine Alemán – Film de Apertura: Felicidad (Glück)

Felicidad (Glück, Alemania, 2011)

Dirección y Guión: Doris Dörrie. Intérpretes: Alba Rohrwacher, Vinzenz Kiefer, Matthias Brandt, Oliver Nägele, Maren Kroymann, Christina Große. Dirección de fotografía: Hanno Lentz. Productores: Oliver Berben, Martin Moszkowicz, Ruth Stadler. Producción: Constantin Film Produktion/Múnich. Coproducción: Rainer Curdt Filmproduktion/Schöppenstedt. Duración: 112 minutos.

El ser y el amor

Doris Dörrie continua reflejando con gran belleza las diferentes formas en que los sujetos buscan la felicidad y, ante el menor atisbo de cercanía, cómo intentan conservarla.

Irina y Kalle, los protagonistas de Glück, última película de Dörrie, reflejan la complejidad de los vínculos, el modo en que es posible sobreponerse, la dificultad que plantea arrastrar un pasado no resuelto, la lucha contra el dolor que provocan algunas experiencias.

Irina y Kalle, dijimos, son los personajes principales, interpretados de modo impecable por Alba Rohrwacher y Vinzenz Kiefer. Pero la verdadera protagonista de Felicidad (título con el cual llega el film a nuestro país) es la subjetividad.

Me refiero a aquella que nos determina, mediante la cual construimos un recorrido más feliz o más tortuoso, liviano o con el mayor de los problemas.

Dorrié utiliza una cámara en constante movimiento, que emula un punto de vista externo pero con conocimiento de causa, un narrador omnisciente que pone en completa evidencia la presencia del dispositivo cinematográfico. De este modo, la directora no solo pone en acto la subjetividad (así como Antonioni, a través de aquellos planos generales en los que observamos al protagonista que se desplaza hasta convertirse en un punto en el horizonte, ponía en acto la espacialidad y la temporalidad), sino que además evidencia su carácter de construcción.

Entonces, Glück presenta saturación de colores, economía de diálogos hasta el máximo y encuadres que oprimen al sujeto, lo asfixian, transmitiendo así los diferentes estadios por los que transitan los personajes. En todos percibimos una angustia latente, a pesar de los breves momentos de felicidad que aparecen.

Glück pone en escena al sujeto, evidenciando la suma de experiencias que lo conforman, como antítesis a todo determinismo.

Doris Dörrie propone un universo en el cual la timidez y la desconfianza no son solo producto de una personalidad particular sino resultado de un contexto social en el que el sujeto se desarrolla. En él se articulan un país en guerra del cual no es necesario referencia concreta, y otro, Alemania, al que se llega y en el que se intenta sobrevivir. No hicieron falta más detalles para crear el marco en el que se cruzan Irina, Kalle y Noah (Matthias Brandt).

La formación de la directora es evidente. Graduada en Actuación, Filosofía y Psicología en los Estados Unidos y en Televisión y Cine en Múnich, maneja con gran talento los dos pilares sobre los que se asienta Glück: un sólido guión (Dörrie es conocida por sus novelas, ensayos y cuentos infantiles) y un excelente manejo de la cámara subjetiva.

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