A Sala Llena

[23] BAFICI | El pa(de)ciente

Medicina deshumanizada:

Sergio Graf (Héctor Noguera) es un oftalmólogo con varios años de experiencia que da clases en la universidad y es convocado en los medios televisivos a disertar sobre la eutanasia, de la cual está a favor cuando el paciente se encuentra en estado de dependencia, de padecimiento extremo y sin cura posible. Su posición lo sitúa en la clase acomodada de la sociedad chilena y es el típico hombre de familia que ha dedicado su vida a la medicin. Es estricto en lo que hace a sus principios sobre la salud, que ahora vuelca en las recomendaciones que le hace a sus nietos y sus pacientes.

Cierto día se cae al subirse a una silla, lo cual produce fracturas en sus costillas, por lo que se automedica con analgésicos y ansiolíticos. Esta situación deriva en una internación de poco tiempo, pero de allí sale con un temblor en las manos que empeora hacia la parálisis de miembros inferiores, quedando dependiente de su familia. Una nueva internación confirma sus sospechas diagnosticas de un síndrome neurológico degenerativo: la enfermedad auto-inmune de Guillain-Barré. Debe entonces permanecer internado por un tiempo considerable para brindarle tratamiento. Su esposa Nora y sus tres hijos se turnan para acompañarlo durante su estadía hospitalaria.

Desde la internación, Sergio va grabando sus experiencias, que luego piensa convertir en un libro. Esto le permite tomar contacto con la medicina desde el otro lado del mostrador, como paciente y padeciente, como bien puntúa el titulo de la opera prima de la realizadora chilena Constanza Fernández. Y produce en el protagonista una transformación en su pensamiento, que se verifica en su recorrido desde la escena del prólogo donde define que la eficiencia (y no la empatía) es la esencia de la medicina, hasta la escena final de la clase en la universidad.

La directora trabaja con las subjetivas desenfocadas para transmitir los momentos de semi-consciencia del protagonista, con los encuadres cerrados y los marcos de las puertas para dar cuenta de la situación de encierro que genera la dependencia física familiar y hospitalaria, con las secuencias episódicas para puntuar el paso del tiempo y la paleta de colores fríos para dar cuenta de una medicina cada vez más aliada con el avance de la ciencia y más desconectada de la subjetividad del paciente. El film apoya estos elementos formales en la solvente interpretación de Héctor Noguera, capaz de brindar los matices convincentes para encarnar al hombre de saber y al hombre abatido y angustiado por la posibilidad de morir. Pero también al viejo quisquilloso y duro que insiste desde su postración en no abandonar su lugar de amo: regañando y dando órdenes al personal y consejos a su familia, momentos estos últimos que dotan al drama de ciertos efectos de comedia.

El pa(de)ciente (2021) es una lograda película sobre el drama de envejecer, sobre la fuente de malestar que puede significar nuestro cuerpo cuando entra en desarmonía con la lucidez mental y sobre la necesidad de encontrar maneras de lidiar con el dolor y la dependencia física. Es la posibilidad de transmitir la experiencia a otros lo que permite el pasaje de Sergio de la pasiva dependencia de una medicina cada vez más tecnificada y deshumanizada (que reduce a los humanos a un puro número en un examen médico o a un objeto sobre el que se aplican protocolos estandarizados para todos) a la posibilidad de recuperar su dignidad de sujeto.

(Chile, 2021)

Guion, dirección, producción: Fernández Constanza. Elenco: Héctor Noguera, Amparo Noguera, Naldy Hernandez. Duración: 102 minutos.

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