A Sala Llena

Avatar

Debido a encontrarnos en plena temporada de premiaciones y nominaciones, llámese Globos de Oro, Asociaciones de Críticos de medios gráficos alrededor del mundo, Oscars, etc., ésta, constituirá una crítica realizada a partir de comparaciones entre el film a reseñar versus un film que viene perfilándose como una de las posibles ganadoras de este año. La razón: The Hurt Locker, perteneciendo a un género completamente distinto en comparación con Avatar, posee según mi criterio, una óptica demasiado contraria sobre un mismo tema, diferencias notables y semejanzas también.

Comencemos por sus directores, Kathryn Bigelow (The Hurt Locker) y James Cameron (Avatar), en la actualidad no solo comparten un gran momento como directores sino que el pasado los unió en el voto marital: Cameron, tres años mayor formalizó en su terceras nupcias con Bigelow. Ambos han demostrado devoción por films de acción en sus haberes, ciencia ficción y terror. Han compartido elección de actores para sus proyectos (Bill Paxton, Lance Henriksen, Jenette Goldstein). Bigelow dirigió una historia escrita, producida y editada por Cameron, un excelente film de ciencia ficción: Dias Extraños.

En relación a sus últimos films, The Hurt Locker constituye un drama bélico acerca de un soldado perteneciente a una brigada de desarme de explosivos asentada en Irak.

James Cameron, por su lado, en Avatar, presenta a un soldado inválido del ejército a quien también le ha tocado explorar un territorio desconocido con una misión, en este caso, un nuevo planeta.

En ambas reina una organización militar, destinada a la conquista, invasión a causa de un objeto material de valor, preciado, que, para las economías de sus países constituye una de las mayores fuentes de riqueza: petróleo y piedra.

Tanto el Sargento William James en THL como Jake Sully en Avatar, cumplen un doble rol, son héroes y antihéroes.

En ambos films se vislumbra la pérdida del costumbrismo social, la herencia de una cultura a partir de los invasores / conquistadores, más aun en Avatar, donde se hace conocer una bajada de línea, Cameron se juega en plantearnos temas inherentes al medio ambiente, la colonización, desde su punto de vista, en un género de ciencia ficción, juega y denuncia. Cuestión en la que Bigelow queda como aludida, no toma partida, no define su posición, algo que en la conferencia de prensa al presentar su film en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, he estado presente al impetuosamente habérsele preguntado al respecto, su contestación: “A veces, no hay por qué tomar partidos.”. Bigelow solamente quiso mostrar una realidad y he aquí mi consternación con The Hurt Locker, siendo un film completamente duro y audaz, pierde gran parte de su valor al no poder definirse. ¿Acepta Bigelow, al no contestar, una posición política personal sobre la Guerra en Irak?

Explayándonos más sobe Avatar, Cameron crea sin dudas, un universo que impacta visualmente, no encuentro registro de una puesta de animación de tal belleza en la utilización de colores en el ambiente creado. Cameron juega, un relato con connotaciones a la historia de Pocahontas, la de un hombre que insertado en una sociedad y poniéndose en el lugar del otro, toma partido.

Avatar es un compendio de sus otros filmes, contiene marcados elementos de Terminator, Aliens, Abismo, Mentiras Verdaderas e inclusive Titanic, colores, maquinarias, transportes aeronáuticos, el score musical.

La experiencia es vertiginosa, la adrenalina fluye en las corridas por los arboles, la incesante y responsable liga con la naturaleza. La acción arrogante de la milicia frente a la investigación científica.

Dentro de los posibles lecturas del film, también podemos contemplar el anhelo del hombre por poder concretar algo de lo cual puede sentirse extremadamente alejado, por imposibilidades varias, vinculando al espiritu humano, donde no hace falta otra cosa que la comprensión y la utilización de la “mente”.

Con todas sus buenas intenciones, Avatar, no obstante, tiene grandes cuestiones a debatir. Argumentalmente abundan los exabruptos en el guión, estereotipos de personajes, momentos que son increíblemente desarrollados y otros que se dan maravillosamente con rapidez, en hechos muy similares. Alguna mención romántica y sensiblera demasiado forzada, como así, un increíble vuelco y contradictorio comportamiento animal dentro del nuevo planeta.

Dentro de la utilización del 3D, podemos aclarar que acompaña a la experiencia cinematográfica en carácter adicional, no es invasiva en absoluto, no fue creada con esa intención, solamente resalta particularidades estéticas, creando campos, que, luego de transcurridas decenas de minutos, olvidamos por completo su implementación.

Avatar no es un film que vaya a hacer historia, pero si, un logrado film de entretenimiento masivo, efectivo, donde brilla lo visual y las creaciones por ordenadores ya han llegado a un nivel de aceptación increíble gracias al detalle minucioso.

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