A Sala Llena

Blame

Blame (Australia, 2010, 89’), de Michael Henry

Echale la culpa al profesor.

Por lo visto, a un grupo de veinteañeros muy a lo “Beverly Hills 90210” le han surgido las agallas para violentar un domicilio y querer dar de baja a una persona sin muchas explicaciones. Los chicos, todos vestidos de “trajecito”, acaban de asistir a un funeral, motivo por el cual actúan desenfrenados y a puro grito como consecuencia. El funeral es de la hermana  menor  de una de las personas que emprende este viaje o misión, quien con sus dulces dieciséis acabó con su vida a causa de un metejón con su profe. Aludiendo a que el tono del film jamás genera tensión alguna, las actuaciones son memorablemente vagas, jóvenes que quieren esforzarse para demostrar un talento del cual carecen, ejerciendo tembleques, muecas de nerviosismo, gritar como si estuvieran sacados de sí mismos en algunos casos, y con un vestuario funerario tan chic como si vendrían de una fiesta de gala.

A los novatos en el arte de matar, les sale todo mal. Corridas, escapadas y escondidas tienen lugar en una propuesta tan vacía e inmóvil como uno se pudiera imaginar. A quien otra persona podríamos echarle la culpa más que a su director, presente en la sala de exhibición. Blame it on him.

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