A Sala Llena

Su casa (His House)

El resplandor (1980), del polémico Stanley Kubrick, es un film al que le sobra algo en particular a simple vista. Más allá de estar basado en una novela de Stephen King y todo lo que ello acarrea, sepamos que el lenguaje cinematográfico no es el mismo que el literario. Separemos una cosa de otra desde el vamos y concentremos nuestra atención en la película de 1980.

Volviendo a The Shining (película), ese desborde o elemento en particular al que podemos acceder como alegoría triunfante y para nada feliz es la inclusión del laberinto en las afueras del hotel Overlook, donde sucede parte -importante- del relato. 

El cine de género, en este caso el terror, parte de una construcción narrativa, estética y simbólica. En el subgénero de “casas embrujadas” la simple tarea de mudar a sus protagonistas a un lugar que les es nuevo, ajeno y desconocido ya recrea las aristas de un arquitectónico laberinto. Simbólico, claro está, pero que cumple con el cometido de hacer que sus personajes se pierdan en zonas ignotas, extrañas y desafortunadas para que más adelante puedan reencontrarse. Función de camino personal hacia la adversidad.

No me malinterpreten, me gusta The Shining aún con sus excesos y todo. Pero el susodicho entramado de pasajes forzosos siempre me pareció al divino botón. Obras maestras que no necesitan la incursión de tamaño subrayado de ideas son, por ejemplo, The Innocents (1961), The Haunting (1963) y The Changeling (1980), tal vez las tres mejores en la materia. Films que utilizan inteligentemente el poder de su puesta en escena.

Aclarando lo anterior, llegamos a His House (2020), película de terror sobre casas encantadas o presencias sobrenaturales que sorprende tanto por su solidez narrativa como por el buen uso de los elementos de la puesta en escena. Todo en ella está en su debido lugar y sin fanfarrias visuales de moda, tan molestas al ojo como las morbosas escenas que involucran ojos y agujas en Opera (1987).

El film narra la desgarradora historia de Bol y Rial, una pareja de refugiados que escapa de Sudan del Sur para comenzar una nueva vida en Reino Unido, intentando dejar atrás los tormentos de un país en guerra. Eso sí, antes deben pasar por una traumática huída nocturna sobre las devoradoras aguas marítimas; aguas que se cargan a varios del grupo que los acompaña y que encarnarán pesadillescos terrores nocturnos. Ya en tierras inglesas, son llevados a un centro de detención para refugiados. Su nuevo hogar es abúlico, frío y gris. Aun así, es SU casa, al menos hasta que pasen el período de aprobación ante las autoridades que los acogen y puedan conseguir una morada por sus propios medios. Con el transcurso del tiempo no solo deberán lidiar con la gente de su entorno: algo en su nueva casa los acecha día tras día y noche tras noche hasta alienarlos por completo.

His House hace gala de un complejo y efectivo laberinto emocional y psicológico, sin caer en alegorías o subrayados explícitos. Pasado y presente se unen en serpenteantes idas y vueltas temporales, en medio de pesadillas, alucinaciones y tétricos ataques fantasmales que se funden en un mar de horrores. Parecen confusos al principio, pero se van desenmarañando con el transcurso del relato. Los espectros no son más que “fantasmas” personales liberados a fuerza de culpa y frustraciones, y que toman forma material gracias a viejas creencias de la tribu a la que pertenecen. Cada aparición es más aterradora que la anterior porque el director sabe utilizar bien las herramientas que tiene a mano: el fuera de campo, los movimientos de cámara y los encuadres son precisos y correctos, generando un crescendo de terror puro y duro. La oscuridad es diabólica por momentos y las paredes de la casa lucen turbias, decoradas con la muerte que alberga en su interior. Todo ello en una narración competente con dicha utilización de recursos, en donde la crítica social -la escena donde Bol compra ropa es ejemplar- luce tan escalofriante  como las circunstancias que se suceden dentro de la casa.

Estamos ante un relato de superación sin demagogias, que mira más hacia el adentro y sin correcciones políticas que provoquen úlceras a quienes las repelen (gracias). El arco dramático tiene tanto peso como el horror y el suspense, por lo que mantiene el interés en cada fotograma, minuto y secuencia. Eso, más dos personajes con buen peso y un interesante marco visual, hacen de His House una obra más que digna a tener en cuenta para el futuro de un género ya un poco perdido. Nada mal.

calificacion_4

 

 

(Reino Unido, 2020)

Guion, dirección: Remi Weekes. Elenco: Sope Dirisu, Wunmi Mosaku, Matt Smith, Javier Botet, Yvonne Campbell. Producción: Aidan Elliot, Martin Gentles, Ed King, Roy Lee, Arnon Milchan. Duración: 93 minutos.

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