A Sala Llena

Destino Anunciado

(Argentina, 2013)

Dirección: Juan Dickinson. Guión: Enrique Cortés y Juan Dickinson. Elenco: Luis Machín, Manuel Vicente, Celeste Gerez. Producción: Juan Dickinson y Fernando Musa. Distribuidora: 3C Film Group. Duración: 95 Minutos.

Ningún desatino.

Cuando un chofer taciturno, parco y poco elocuente encuentra un motivo -¿el amor?- para salirse de su propia rutina, comienza a tomar forma la idea principal de Destino Anunciado, un thriller pueblerino protagonizado por un muy centrado Luis Machín. Hablamos de la tercera película del director Juan Dickinson, cuya filmografía incluye dos documentales situados en el mundo del transporte: Un Día en Constitución y Había una vez un Tren. Aquí no se aleja demasiado desde lo temático, dado que elije de protagonista a un chofer de micros, manteniéndose de alguna manera dentro de un ámbito similar, aunque desde la ficción.

El filme se toma su tiempo para presentar a los personajes, con más acciones que diálogos, con más gestos o miradas que palabras. Furno, el protagonista, no habla si no le preguntan. Su colega interpretado por Manuel Vicente, en cambio, muestra su cara pícara y sabemos que esconde algo detrás sus estampitas y sus pequeños sermones. Clarita (Celeste Gerez), por otro lado, habla de más, sonríe, parece feliz. Y Furno también parece feliz viéndola sonreír mientras lo atiende en el habitual parador en la ruta. Pero un día como cualquiera, Clarita desaparece. Y ahí es cuando la acción realmente comienza, cuando Furno -trastornos del pasado mediante- sienta que algo lo llama a actuar y se tome vacaciones para investigar el paradero de la jovencita en un pueblito remoto y hostil.

La búsqueda solitaria de Furno se parecerá mucho a la de miles de películas. La más parecida (o la más antigua de las parecidas) se llama Conspiración del Silencio (Bad Day at Black Rock, John Sturges, 1955): un hombre de apariencia inofensiva se mete en un pueblo remoto en busca del paradero de una persona mientras todos en el lugar parecen estar escondiendo un secreto gigante y peligroso. Sin embargo, Dickinson logra que a pesar de todos los lugares comunes por los que transita (la señora que mira de reojo, las personas que cierran las ventanas cuando lo ven pasar, los lugareños que desconfían y tratan de esconder obviedades torpemente), la trama avance cansina pero firmemente y sin perder el interés.

Es claro que no vamos a encontrar aquí una película inolvidable, un thriller que pase a la historia, pero cabe destacar que se trata de un filme muy correcto desde lo estético, con un elenco que no tiene la menor fisura (todos muy medidos en sus reacciones y muy creíbles en todo momento) y con un guión que tiene sus vaivenes, sus antojos, sus caprichos (el desenlace es de lo más curioso), pero que sobresale en su capacidad para mantener la tensión y en lo preciso de los diálogos, que dicen lo justo y necesario. El cine argentino no suele brindarnos demasiadas propuestas de suspenso y menos aún de perfil bajo como esta. A fines del año pasado el escritor Mempo Giardinelli presentó El Décimo Infierno, una película bastante similar desde el género y la ambientación, basada en una novela de su propia autoría. El resultado no fue del todo bueno. Dickinson, con una historia mucho menos pretenciosa, mucho más centrada y que aprovecha muy bien sus recursos, logra un filme más interesante. Vale la pena echarle una mirada si se tiene la oportunidad…

calificacion_3

Por Juan Ferré

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