A Sala Llena

Diva

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Diva

Dirección y Diseño de Espacio: Gerardo Begérez. Dramaturgia: Patricia Suárez. Vestuario: Martin Sal. Iluminación: Carlos Rivadero. Producción Ejecutiva: Cristian Calper. Intérpretes: Marcelo Iglesias, Isaac Eisen.

Simplemente una historia de amor…

Tercera obra que veo al hilo de la dupla Begérez / Iglesias, confirmando el talento del joven realizador y el veterano intérprete. Diva, posiblemente no llegue al nivel de cinismo y oscuridad de Mátame de Nuevo, o la osadía temática de Loco Afán, pero es realmente un trabajo extraordinario, de un humor negrísimo.

Escrita por la premiada dramaturga, Patricia Suárez, en Diva somos testigos del encuentro de una afamada actriz con su ex marido (Isaac Eisen) en los camarines de un teatro.

Ella le guarda rencor a él. En cambio, él, ex empresario y dueño de un teatro, donde la “diva” actuó en sus años de gloria, solamente espera sentado a que ella termine su monólogo. El pasado une a ambos. Ella intentó matarlo a él y su amante, quemando el teatro, pero lo único que logró es quemarle parte del cuerpo y las cuerdas vocales, razón por la cuál, él prácticamente no puede hablar y se expresa con la ayuda de un anotador.

Las culpas, traiciones, mentiras de un amor, de un matrimonio que quedo hecho cenizas, vuelven a salir a la luz, al tiempo que la historia empieza a repetirse, y el teatro nuevamente entra en llamas.

Cínica y satírica, Diva es el retrato de un personaje solitario, pero demasiado extrovertido, que va desmenuzando un historia de amor. A pesar de que las palabras provienen solamente de un solo lado, las respuestas expresivas del “ex” son otro factor humorístico notable.

Iglesias y Eisen componen un dúo dinámico. La farsa y el absurdo se mezclan con diálogos donde se critica el divismo y el estrellato.

Una obra dinámica, ágil, inteligente, donde la versatilidad de Iglesias, cambiando constantemente de estado, seduciendo ridículamente a su ex pareja llevan adelante la mayor parte de la obra.

Pero Eisen también se destaca. Los pocos gestos, las sutiles miradas, la complicidad con el público funcionan a la perfección contrastando con cierta ternura con el desborde emocional de Iglesias.

Begérez aprovecha las limitaciones espaciales de la sala más pequeña del teatro De la Comedia, para crear un ambiente íntimo, y al mismo tiempo dándole cierto grado de verosimilitud al relato y la escena.

El fuego que irradian los intérpretes se transmite al espectador, la locura y la ironía se desnudan gracias a un texto inteligente, sólidas actuaciones y una puesta en escena sencilla, pero que depara más de una sorpresa.

Teatro: De la Comedia – Rodríguez Peña 1062

Funciones: Viernes 21:15 Hs

Entrada:  Desde $70

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