A Sala Llena

El viaje (The Trip)

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Tommy Wirkola, el director de El viaje, no es ningún prodigio ni tampoco busca serlo. Si repasamos su filmografía, ya solo con los pósters podemos hacer un “juego del prejuicio” y entender qué tipo de películas hace. Desde nazis zombies hasta relecturas paródicas de cuentos infantiles clásicos, así es Wirkola, un sinvergüenza del cine berreta. Su nueva película podría pensarse como una experimentación minimalista (a su manera).

Lisa (Noomi Rapace) y Lars (Aksel Hennie) son una pareja fracturada que decide realizar un viaje de fin de semana a una cabaña en el medio de un bosque en la afueras de Oslo, con la intención de reconstruir el matrimonio. Ya en el viaje hacia ese lugar hay tensiones, respuestas violentas y un dejo de crueldad; esto último será el combustible de la narración. El plan de unos días de relax no es el verdadero pensado por cada uno, más bien la idea es cortar de raíz el problema: tanto Lars como Lisa idean asesinar al otro. Además del odio profundo inoculado a través de los años, existe un conflicto económico que también acciona como motivación.

Que él sea un director de cine mediocre anquilosado en la televisión como única posibilidad laboral, que sea torpe sin demasiadas ideas brillantes, construye una promesa de comedia irreverente. Ella, por su parte, es una actriz sueca que tampoco pudo triunfar y que sobrevive de comerciales. Ambos personajes están construidos desde la miseria, el patetismo y la inoperancia; todas estas características bajo el tono de una comedia nerviosa y gore. La violencia que tiene un inicio dialéctico se transforma en una violencia explícita sin condicionamientos, no solo desde lo gráfico sino también desde la negativa a un acople políticamente correcto. Hay referencias racistas, sexistas, antisemitas, homofóbicas, etc. A Wirkola no le interesa, siquiera, entregar un folleto explicativo sobre separar el punto de vista del personaje de ficción del que puede tener el director acerca de un tema.

Sin tratarse de un guión brillante, El viaje presenta tres claves para pensarla como una película de relojería en términos narrativos. El uso de los flashbacks tiene un sentido muy pertinente para presentar a los personajes, además de reforzar la fragilidad que tienen los preparativos de los dos protagonistas para acabar con su cónyuge. Otra de las cualidades es el set-up de todos los elementos puestos en la mesa: aquello que se nombra aparece de alguna u otra forma a lo largo de la película y lo hace, en casi todos los casos, resignificado. Por último, el tono de cartoon clásico utilizado en las escenas de violencia se ajusta como un encastre perfecto para el nivel de descerebre que la propia premisa presenta. En lo hiperbólico de su focalización la película encuentra su zona, circunscripta entre la violencia caricaturizada, la comedia negra y el terror rural. El último punto la acerca, en una escena particular, a La violencia está en nosotros (Deliverance) de John Boorman, aunque solo alcanza a bordear la línea límite que traspasaba esa película icónica de principios de los 70.

En el epílogo, Wirkola se embarulla entre la incorrección y la salida más elegante para darle un cierre a la historia de la pareja. El humor blanco de este final parece licuar la irreverencia postulada en los diálogos y en los personajes como figuras posibles de ser “canceladas”. A pesar del paso en falso en la coda del devenir de los intérpretes, el transito resulta ser más interesante que el destino final de este “viaje”.

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

Dirección: Tommy Wirkola. Guion: Tommy Wirkola, Nick Ball, John Niven. Elenco: Noomi Rapace, Aksel Hennie, Atle Antonsen, André Eriksen, Christian Rubeck. Producción: Kjetil Omberg, Jørgen Storm Rosemberg. Duración: 113 minutos.

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