A Sala Llena

En el Bosque (Into the Woods)

(Estados Unidos, 2014)

Dirección: Rob Marshall. Guión: James Lapine. Elenco: Meryl Streep, Emily Blunt, Chris Pine, James Corden, Anna Kendrick, Mackenzie Mauzy, Daniel Huttlestone, Johnny Depp. Producción: Rob Marshall, John DeLuca, Marc Platt y Callum McDougall. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 125 minutos.

Los cuentos de hadas contraatacan…

Y Rob Marshall nos regala otro musical, aunque en esta ocasión bien lejos de la película que se mantiene firme en lo alto de su carrera, su ópera primaChicago (2002). Mientras que aquel exploitation aparatoso del genial Bob Fosse por lo menos conservaba algo del espíritu revulsivo de su creador, lo que a fin de cuentas constituye un verdadero oasis si lo comparamos con los mamotretos del género que Hollywood nos ha entregado durante los últimos años, esta nueva incursión supera ampliamente a Nine (2009), todo un desastre que pretendía homenajear a la eterna (1963), de Federico Fellini, con un elenco encabezado por un trágico Daniel Day-Lewis que intentaba cantar con una suerte de “acento” italiano.

En esta oportunidad el realizador se mete con una puesta bastante mediocre de 1986 de Stephen Sondheim y James Lapine, a la que le hace algunos cambios pero sin modificar la idea central: una hechicera (Meryl Streep) amenaza con trasladar una vieja maldición a un panadero (James Corden) y su esposa (Emily Blunt) si ambos no le consiguen cuatro ítems en el plazo de tres días. Para aquellos que no lo sepan, el film lleva a cabo una relectura de cuentos de hadas clásicos recopilados por los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, cada uno representado por esos ingredientes -para una extraña fórmula- que solicita la bruja (una vaca blanca, una capa roja, un mechón de cabello rubio y un zapato “puro como el oro”).

Así las cosas, de a poco van apareciendo referencias varias a Jack y las Habichuelas Mágicas, Caperucita Roja, Rapunzel y Cenicienta a medida que los personajes principales de esas historias interactúan entre sí y con el matrimonio protagonista de En el Bosque (Into the Woods, 2014). La cintura artística de Marshall le permite sobrellevar sin demasiados problemas el desarrollo estándar: las canciones respetan el ABC del musical posmoderno (comentan la acción sin intervenir en la progresión narrativa), obedecen a la lógica más tradicional de Broadway (melodías orquestadas y melosas) y lamentablemente son muy anodinas (a veces resultan bizarras pero en general caen en todos los clichés habituales).

Como si se tratase de una versión conservadora de la enajenada Los Hermanos Grimm (The Brothers Grimm, 2005), y definitivamente sin la imaginación de por ejemplo Rosencrantz & Guildenstern Están Muertos (Rosencrantz & Guildenstern Are Dead, 1990), las buenas intenciones de la obra no pueden ocultar que los únicos factores destacables son la escena de la “distribución” de culpas y el esplendoroso desempeño de Streep y Blunt, dos actrices que imponen su presencia a puro encanto y desenvoltura. La propuesta ofrece algunos momentos interesantes en su segunda mitad, sin embargo su tono paródico es insignificante y le falta convicción e ingenio para ser considerada una interpretación realmente valiosa…

calificacion_2

Por Emiliano Fernández

 

Cuentos que no son cuento… pero fueron musical.

La factoría Disney prevaleció allí donde otros estudios previamente claudicaron y logró llevar a la pantalla grande la obra de Broadway Into the Woods, que llega a nuestras salas locales como En el Bosque (Into the Woods, 2014). Y probablemente el hecho de haber podido concretar un proyecto tantas veces fallido sea lo más rescatable de todo este enjambre.

La adaptación fílmica del famoso musical cuenta la historia de un panadero y su esposa (James Corden y Emily Blunt), quienes descubren que una maldición impuesta sobre la familia del hombre les impide tener hijos. La misma bruja que les echó la maldición -interpretada por una siempre correcta Meryl Streep- ofrece deshacerla a cambio de cuatro elementos: una vaca blanca como la leche, una capa roja como la sangre, cabello amarillo como el maíz y una sandalia pura como el oro. Y es en pos de conseguir estos elementos que la pareja cruza su camino con el de varios personajes salidos de las obras más populares de los hermanos Grimm, como Caperucita Roja, Cenicienta, Jack y las Habichuelas Mágicas y Rapunzel. Las historias paralelas de dichos personajes se fusionarán con la trama central produciendo un híbrido que por momentos es disfrutable y en otras ocasiones se percibe un tanto caótico, en particular en la segunda mitad del film.

La dirección de Rob Marshall parece no saber aprovechar del todo el potencial proveniente del material original al momento del volcarlo en la pantalla, al contrario de lo sucedido con otro film musical de su autoría como Chicago (2002). En este caso estamos desgraciadamente más cerca de Nine (2009), su intento de homenaje a Federico Fellini. Sin dudas el mayor capital de la producción está en sus estrellas: a los ya mencionados Corden, Blunt y Streep, hay que sumar a Chris Pine en el rol de Príncipe Encantador, Anna Kendrick como Cenicienta y Johnny Depp como el Lobo, en una pequeña aparición de apenas cinco minutos que alcanzan para que su nombre aparezca al mismo nivel que los del resto del elenco protagonista… porque el tema del ego no es ningún cuento de hadas, chicos y chicas. La Streep y su magnetismo logran unificar ahí donde el relato flaquea, Pine sorprende sacando a relucir sus dotes musicales, al igual que Blunt, y Kendrick vuelve a reafirmarse en un género en el que mostró aptitudes hace unos años con Ritmo Perfecto (Pitch Perfect, 2012).

Podemos decir que el universo Disney es al mismo tiempo víctima y victimario de todo lo bueno y todo lo malo en esta producción. Sólo un imperio tan grande parecía ser el único con suficiente espalda para llevar adelante esta transposición del teatro a las salas de cine, pero al mismo tiempo el material original sufre a causa de la estricta politica de la casa de Mickey Mouse al momento de tratar ciertas temáticas un tanto oscuras para lo que se considera un “producto Disney” para toda la familia. Muchas de las muertes de la historia original son bajadas de tono e incluso libradas a la interpretación del espectador en esta versión fílmica. Lo mismo ocurre con ciertos tópicos como la violencia, la sexualidad, la infidelidad y la pedofilia. Y si la parte de la pedofilia les asombra, los invito a leer la historia original de Caperucita Roja. Es en este sentido donde la producción más sufre, porque al remover o rebajar la intensidad de ciertos elementos que son clave en la obra de los Grimm, obtenemos un material que en pos de ser ATP hace que el mensaje que se intenta expresar pierda potencia.

La familia tipo seguramente se divertirá con esta película y gozará con las canciones al mismo tiempo que disfruta de los momentos de aventura y peligro -que abundan- pero el resto de los mortales nos marcharemos con la sensación de que una vuelta de tuerca más podría haber dejado satisfechos a un mayor número de grupos etarios, más allá del target Disney.

calificacion_2

Por Alejandro Turdó

 

Cuento con final “cantado”.

Basada en el musical homónimo de Broadway, Into the Woods, de Stephen Sondheim y James Lapine, llega esta historia convertida en una acartonada versión cinematográfica de Rob Marshall. Los laureles del director, respecto a sus películas y sobre todo a su buen tino en la dirección de musicales, no son temas de debate ni de discusión, de hecho en los primeros cuarenta minutos de película se ven algunos destellos de esa genialidad a la que nos ha malacostumbrado, razón por la cual asistimos engañados a esta propuesta banal. El inicio del film, a través de un montaje exacto y una puesta en escena prometedora, invitan a un disfrute que pasada la hora y media de la película no podrá sostenerse, sugiriendo más de una mirada de reojo al reloj, deseando que este compilado de cuentos que parece nunca acabar, acabe de una vez.

El reparto es ambicioso, con Meryl Streep a la cabeza como una bruja que funciona como un catalizador para un sinfín de situaciones que combinan los distintos personajes de los cuentos de los hermanos Grimm. Lamentablemente no parece poder llevar el cuento, con la ayuda de la siempre impecable Emily Blunt, a un final feliz.

La historia es sobre una pareja de jóvenes panaderos, quienes debido a un hechizo no pueden tener hijos. Su bruja vecina ofrece revertir la maldición a cambio de ciertos elementos: una vaca blanca, una capa roja, un mechón de cabello rubio y un zapato puro como el oro. Todos estos elementos darán con un compendio de personajes conocidos, tales como el protagonista de Jack y las Habichuelas Mágicas, Caperucita Roja, el Lobo Feroz (interpretado por Johnny Depp: estos papeles sólo los puede hacer si lo dirige Tim Burton, claramente), Cenicienta, Rapunzel y unos príncipes azules teñidos de gris, tanto por sus actuaciones como por sus pobres diálogos.

El bosque funciona como contexto para lograr este menjunje híbrido de cuentos infantiles, donde las canciones fallan la mayoría de las veces, los decorados son demasiado teatrales y algunas actuaciones rozan lo burdo. Ya llegando al final, esta historia logra, como los cuentos que nos leían de pequeños, mandar a niños y adultos a dormir, sin siquiera un final feliz. Hablamos de un intento fallido, olvidable, el cual quedará como un recuerdo etéreo de un musical que nunca debió abandonar las tablas teatrales, y el cual, sin Meryl Streep brindando otra brillante actuación, sería un desperdicio total de celuloide.

calificacion_2

Por María Paula Putrueli

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