A Sala Llena

Ensayo sobre la gaviota

Concepción, dirección y coreografía: Marcelo Savignone. Producción ejecutiva: Silvia Barona. Escenografía: Lina Boselli. Vestuario: Mercedes Colombo. Iluminación: Ignacio Riveros. Fotografía: Cristian Holzmann. Video: Juan Cruz Bergondi. Elenco: María Florencia Álvarez, Mercedes Carbonella, Luciano Cohen, Merceditas Elordi, Pedro Risi, Belén Santos y Marcelo Savignone .Prensa: Marisol Cambre.

La libertad en clave rocanrolera.

A través de la fusión de La Gaviota y los cuadernos de Tennessee Williams, Marcelo Savignone presenta esta pieza en clave lúdica que nos tranportará al universo poético de Chéjov . Creando una cosmogonía propia , sensible e inteligente, donde la búsqueda de nuevas formas estará a la orden del día.

Una “casa” que muestra y esconde. Las sillas, que una vez arrojadas al suelo por la violencia de la danza, parecen formar un cuadro pop que nos aleja de la melancolía que desprenden las miserias de los personajes y nos recuerda que estos cuatro actos conforman una maravillosa comedia.

La música se despliega casi con vida propia emulando quizás el ruido ensordecedor de una sociedad salvaje. La velocidad reinando el espacio también nos acerca a un timing moderno, voraz. Cuando la música perece, nace este ensayo que es, como el teatro, la representación de la vida misma.

Mientras nos acomodamos el ensayo ha comenzado. Algunos nos desesperamos porque el silencio se evoque.Pero es parte del juego que el ensayo se repita una y otra vez,  mientras nos llenamos de intriga.

Una gaviota que lucha por su libertad, en medio de su manada, que es la sociedad. Cuatro actos que se desenvuelven rítmicos y orgánicos donde todos los protagonistas, tanto los relevantes como los menores, luchan incansablemente por escapar de su propio desasosiego.  Navegando o mejor dicho, volando, entre sus sueños, el desamor y la verdad. Aquella verdad que ronda a través de la escenografía, que se refleja en las palabras sencillas pero terriblemente profundas del texto  de Chéjov.

Por su parte el juego lumínico, al igual que las cortinas que envuelven “la casa”, juegan con aquello que no se dice, lo que no se ve, que irá develándose entre la interacción de estos personajes: Nina ,la joven que quiere ser actriz pero que se ve envuelta en un romance con Boris, quien naufraga infelizmente en su reconocido éxito y nos demuestra las metáforas que envuelven el hacer creativo. Masha, vestida de la melancolía de quien esta infelizmente casada. Irina, una histriónica y narcisista actriz que teme envejecer. Su hijo, Konstantin,entre el talento y la locura. La pareja de Masha arrastrado en su propia insignificancia y  la hermana de Irina, quien con su sabiduría parece reconectar todos los hilos y los romances que se tejen entre estos hombres ahora expuestos, gracias a la pequeña libertad que les confiere el campo, a sus penurias y obsesiones.

Entrar en la puesta de Savignone es exponerse a una meta-teatralidad a flor de piel que habla por sí misma.  Es asistir al ensayo y también jugar con la exposición y la sombra. Con las apariencias y mentiras que sostienen nuestras vidas, las de los protagonistas. Es entender de una manera hipersensible y realista la maravillosa pluma de Chejov, expuesta ahora a través de movimientos de danza moderna, de contact, que generan una intrusión vanguardista; que prometen, como Chéjov habría querido, que el símbolo se exponga y provoque en el espectador una búsqueda. A través de esa gaviota muerta, de los silencios, de las exclamaciones. Conformando una micro-poética que se interrelaciona a través de las transformaciones expuestas en los actos que confieren también transformaciones psicológicas en sus personajes, en ese devenir que nos permite configurar, de acuerdo a los símbolos que subyacen en la pieza ,la verdad extra-teatral  que teje el relato. El éxito, el no éxito, el desamor. El camino.

“La libertad es peligrosa” puede leerse dentro del panfleto, recordándome las palabras de otra gaviota, una que leí en mi infancia, que sabe que en el camino de la transformación y el arte, siempre estamos solos.

Teatro: La Carpintería- Jean Juares 858.

Entradas: $ 120,00 / $ 100,00

Funciones: Domingos 20:30 hs.

calificacion_5

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar...