A Sala Llena

FECIVE 2018: Cuarta jornada

La fortaleza del tercer día del Festival de Cine Venezolano de Buenos Aires provino de los cortometrajes. Dos de ellos, documentales. El primero de la jornada fue Cintema (2017), de Manuel Guzmán Kizer, que narra la vida y, sobre todo, obra del psiquiatra Manuel Kizer, abuelo del realizador. A través de la voz, las fotos, las esculturas y pinturas del artista, el director retrata con profunda humanidad la huella de su abuelo por medio de lo que crea a pesar de la ceguera que va deteriorando su vejez.

Por su parte, La T invisible (2017), de Patricia Ortega, indaga en la identidad de un travesti enclosetado a través de la resignificación del cuerpo transformado, la palabra certera y el espejo como cómplice. La claridad de género de Sharom, la protagonista, es representada a través de fragmentos de su cuerpo con maquillaje y modificado como si se tratara de un juego secreto que se toma muy en serio.

El tercer cortometraje del día fue El hombre de cartón (2017) de Michael Labarca, reconocido por La culpa probablemente en el FECIVE 2016. En este nuevo corto, la fiesta de cumpleaños de un niño sirve como punto de partida para hablar del aislamiento, la incomprensión y la incertidumbre mediante planos muy ricos en su significado.

Por el lado de los largometrajes, hubo propuestas interesantes, aunque más irregulares frente a los cortos. CAP – Dos intentos (2016) ,de Carlos Oteyza, es el único documental largo de la competencia. Relata con cierta parcialidad los dos gobiernos de Carlos Andrés Pérez para favorecer sus logros, destacar su relevancia como origen de lo que ha llegado a ser Venezuela en estos últimos años. Lamentablemente, apenas asoma la inquietud de qué significa ser venezolano frente a la riqueza económica que lo favorece en el primer mandato por la renta petrolera.

El malquerido (2015), por su parte, resume la vida del bolerista Felipe Pirela con los típicos recursos de los biopics que buscan condensar los éxitos de un artista desplegando en escena las marquesinas de sus presentaciones más famosas. A favor de la última película del fallecido Diego Rísquez está su atención estética a la arquitectura del período del dictador Marcos Pérez Jiménez, lo cual brinda dimensión a los personajes en su búsqueda de estrellato. Apenas algunas actuaciones circunstanciales, como la de Samantha Castillo y Vicente Peña, atraen dentro de la variedad que lidera Jesús “Chino”Miranda con tibieza.

Por último, fue presentada El Inca (2016), de Ignacio Castillo Cottin, que viene de sufrir dos medidas cautelares en Venezuela por las cuales fue sacada de cartelera poco después de su estreno en salas. Narra la vida de Edwin “El Inca” Valero, el boxeador venezolano conocido por ganar dieciocho peleas por nocaut. Las transformaciones de Alexander Leterni y de Scarlett Jaimes enriquecen bastante un biopic con pocas pretensiones más que relatar el éxito y los conflictos de sus protagonistas.

Cintema, La T invisible y El hombre de cartón:

 

 

 

CAP – Dos intentos:

 

 

 

El malquerido y El Inca:

 

 

© Eduardo Alfonso Elechiguerra, 2018 | @EElechiguerra

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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