A Sala Llena

Generación Potter

Todo concluye al fin, nada puede escapar. Todo tiene un final, todo termina.” Profesa una canción de Vox Dei. Ese momento le llegó a Harry Potter, la saga cinematográfica. Para muchos cuesta creer que no vayan a haber nuevas películas con el mago. Sucede que, independientemente de la calidad cinematográfica, las películas del mago de la cicatriz se volvieron ícono cultural de una generación. ¿Para qué negarlo? Potter, Granger y Weasley acompañaron en la literatura, en las salas y en video a una buena parte de los juventud actual, y cual los personajes, y sobre todo, los actores, crecieron junto a ellos. Y como todo niño que crece, llega un momento donde hay que dejar el nido y seguir adelante.

Este último tiempo, mis amigos afines a la Pottermanía, me decían, casi sin excepción “Se trata de cerrar un ciclo”. Ya no se esperan las películas con devoción, no se trata de estar presente en el día del estreno. Se acabó la competencia para ver quién es más fanático. Crecimos. Pero por respeto a la compañía que nos hizo, vamos a estar presente. Tal vez nos volvamos a sentirnos chicos por un rato, tal vez la miremos con nostalgia. Tal vez entenderemos que, efectivamente, ya no somos como los personajes. Pero si creo que habrá una suerte de comunión entre la película y el espectador, algo que excederá lo meramente cinematográfico. Creo que habrá un pacto tácito entre el film y el espectador, y que cuando finalmente los créditos aparezcan, entenderemos que una etapa se ha cerrado, que fue linda mientras duró pero que habrá que seguir adelante.

No voy a mentir, nunca leí los libros. No recuerdo momento de mi vida donde no disfrutara la lectura, pero los libros de J.K. Rowling nunca fueron de mi estilo. Aún tengo presente el momento donde con mi madre recorríamos una conocida librería porteña, yo buscaba una novela para empezar, y me recomendaron “Harry Potter y la Piedra Filosofal”. Esa sería la primera de muchas veces que me cruzaría con esos libros, y seguiría dejando pasar. Tiempo después, ya con el boom de los libros, vería la película. La alquilé en VHS, fue al poco tiempo que se editó en video. No me llamó la atención. Y aunque no me llamará la atención, las seguí viendo. Tardé un par de entregas en ir a ver una al cine. No obstante, las vi todas, y más de una vez cada una. Nunca me despertaron fanatismo, siempre me sentí como un “outsider” de ese sub mundo, pero debo reconocer que me parecieron entretenidas. Sin embargo, heme aquí, escribiendo sobre un ciclo que para mí también termina.

La primera entrega me encontró en primer año del secundario. Hoy soy crítico de cine. Mucho ha pasado en el medio, Daniel Radcliffe ganó un casting entre miles de chicos y ocho películas más tarde se lo encuentra haciendo teatro en Londres, Emma Watson era una niña perspicaz y hoy no sorprende verla en los primeros puestos de las listas de mujeres que publican revistas masculinas. Rupert Grint pasó de ser un colorado simpático a tener una abultada cuenta bancaria para cuando quiera retirarse. Diez años, una escritora y cuatro directores para siete libros y ocho películas. Una saga que, de alguna forma, se volvió parte de las vidas de una generación entera, y que está terminando. Pero nosotros seguiremos. No nos olvidemos que “el llanto en la risa, allí termina”.

 

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