A Sala Llena

Granizo

Miguel Flores (Francella) es un exitoso meteorólogo pronto a estrenar un show que lo tiene como estrella principal. Por su experiencia en la materia y el jamás haber errado un pronóstico en años se lo conoce como “el infalible”, personaje que el pueblo ve como eminencia en la ciencia que estudia el estado del tiempo. Un día, seguro y sin titubeos como de costumbre, pronostica cielo estrellado por la noche y bajo las tretas de la impredecible naturaleza una lluvia de granizo azota la Ciudad de Buenos Aires, dejando detrás daños incalculables y una población furiosa por el desacierto del conductor. Desde ese desafortunado acontecimiento Miguel se convertirá en el enemigo público número uno, con un manojo de personajes que usarán su furia y desilusión apenas este ponga un pie fuera de su casa, entre quienes se destacan la portera del edificio, un vecino que le adjudica la muerte de su perro en la tormentosa noche y un taxista fanático que ideará una venganza por los daños que sufrió el vehículo con el que labura. Flores, entonces, viajará a Córdoba a ocultarse en la casa de su hija, con quien no tiene una buena relación. Ello servirá de excusa para poder no solo escapar de la turba, sino para reconstruir los lazos familiares rotos.

Primero: la película está filmada como si tratase de un unitario de Suar de fines de los 90 o principios de los 2000. La espantosa estética televisiva que desprende deja en claro que la factura técnica pasa siempre por la inventiva de quienes están detrás de cámara más que por razones presupuestarias. Acá se nota que guita había, las ganas son otra cosa. Por momentos uno tiene la sensación de estar viendo Gasoleros o alguna de esas tiras exitosas de Pol-Ka. No faltan los comic relief pintorescos (dos taxistas compañeros del personaje de Peto Menahem) en plan porteño canchero, recurso gastado ad infinitum.

Segundo: que alguien le dé una brújula a Carnevale, pues Granizo es un pastiche insufrible que mezcla comedia, drama, thriller, algo de fantasía y cine catástrofe (sí, leyeron bien). En cada uno de los géneros que alude parece no pegarle ni con una bazuca. La comedia es tan zonza, desabrida e infantil (¿hasta cuándo el cine argentino apuesta a la puteada fácil para intentar hacer reír?) que ni Francella puede salvar las papas: su Miguel Flores repite clichés que el actor utilizó hasta el hartazgo, siendo una especie de Pepe Argento mucho más contenido y con culpa social, aclaremos. Como comedia es, además, extremadamente larga y al final nada se resuelve de manera poco satisfactoria, por lo que no se entiende a dónde fueron a parar las dos horas que dura. La subtrama con el tachero que viaja a Córdoba para vengarse es tan innecesaria que uno se pregunta en qué estaban pensando los guionistas que la escribieron. En serio, suma menos que una nueva entrega de Terminator. Eso, desde ya, sin contar cómo extiende la duración de una película que en hora y media se pudo haber resuelto. Cuando quiere profundizar en la relación padre e hija, todo se resuelve en una charla sobre culpa/malas decisiones e incomunicación, temas entendibles que disolvieron el lazo entre ellos, pero que no pueden curar años de rencores y lejanías. Ni hablar de ese acercamiento místico en plan Peter Weir que resulta vergonzoso por donde se lo mire: de la comedia zonza pasa a la bizarreada gratuita, donde un humilde hombre que se jacta de saber con precisión de hora y minuto exacto cuándo y dónde lloverá, será un Deus Ex Machina para Flores. Con métodos poco ortodoxos además de ridículos, el hombre revelará su método, amén de una mezcla entre folclore argentino, fantasía indiscriminada y chiste fácil para adultos nostálgicos (?). En este tramo no sabemos si entramos en un terreno paródico o nos quieren tomar el pelo. Imaginen qué se viene después, teniendo en cuenta los géneros a los que acude para ¿construir? semejante bodrio: Un Emmerich con polenta* que nos sacará aún más del eje desde el cual arrancó.

Con decir que lo único que puede sobresalir es la buena labor de Romina Fernandes como la hija de Flores, estamos ante una cosa olvidable y más catastrófica que el granizo mesiánico que destruye nuestra querida ciudad.

*Aclaro, por las dudas, que la polenta, con tuco y queso, es uno de mis platos preferidos. Pero el término ameritaba.

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Argentina, 2022)

Dirección: Marcos Carnevale. Guion: Nicolás Giacobone, Fernando Balmayor. Elenco: Guillermo Francella, Romina Fernandes, Peto Menahem, Laura Fernández, Martín Seefeld, Nicolás Scarpino, Norman Briski, Viviana Saccone, Pompeyo Audivert. Producción: Ignacio Rey, Martín Kweller.

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