A Sala Llena

Hablar a las paredes

Dramatuargia y Dirección: Dardo Dozo. Diseño espacial, de escenografía e iluminación: Héctor Calmet. Diseño de vestuario: Alejandra Espector. Asistentes de vestuario y diseño de maquillaje: Cecilia Gómez, Romina González y Camila Jaramillo. Realización torta: María Cristina Pieri. Música original del tema “Decir te quiero”: Vikki Barquiza, letra Dardo Dozo (vinilo producido especialmente para el espectáculo que se escucha en directo en escena). Edición de sonido: After Mixdown. Diseño y realización de video: Stephanie Krzywinski ,Gabriel Davia para Vindicator. Fotografías: Ricardo Valenzuela. Diseño gráfico: Mariel Sanz. Producción ejecutiva: Claudia Kricun. Asistente de dirección: Mariana Mussó. Elenco: Pablo Moseinco , Juan Stuto,Vikki Barquiza, Celeste Valenzuela,Pamela Delía, Mario Campodónico , Rodrigo Ariel Leonardo  , Mariel Albó ,Ana Laura Reichenbach. Prensa: Tehagolaprensa

Un lugar en la mesa.

Las instituciones sociales cumplen un rol identitario y de mediación ante el mundo. Allí se forjan la personalidad y los sentimientos. La familia es una de las instituciones más antiguas y arraigadas. Ha sobrevivido como una forma primigenia de organización transformándose en cada época en constante tensión y colaboración con otras instituciones sociales, la mayoría desaparecidas. En la actualidad varias teorías sociales discurren profusamente sobre la crisis de la familia argumentando que ya no funciona como una institución saludable justificando que en nuestra sociedad mediática los familiares son unos extraños que viven bajo el mismo techo. Hablar a las paredes surge de esta problemática que se desarrolla alrededor de la familia y de las relaciones con las que la misma se retroalimenta con el mundo circundante.

El teatro, que siempre ha sido capaz de transformarse a partir de sus características intrínsecas, es una de las mejores formas de aproximación a esta problemática social. En la obra de escrita y dirigida por Dardo Dozo, una pareja de hermanos, Félix y Felisa se sienta alrededor de una mesa familiar con su ebria tía. Ambos hermanos sufren o se preguntan si deberían sufrir con la muerte de su padre y se cuestionan su forma de ver la familia mientras la tía recorre tambaleándose el escenario siempre con una copa en la mano.

Unos vecinos llegan para acompañar a la familia en estos momentos tan difíciles y la situación rápidamente se va tornando incomoda por la falta de tacto de los cáusticos amigos de la familia, las miradas concupiscentes y los torpes acercamientos eróticos en la mesa tras el entierro del familiar fallecido.

Con mucho humor, buenas actuaciones y una gran puesta en escena que pone énfasis en el comedor y particularmente en la mesa como lugar de reunión conceptual, Hablar a las paredes construye una obra sobre la incomunicación entre los familiares, la pérdida de los lugares de comunión y la extrañeza entre hermanos.

La obra pasa del humor a la tragedia con soltura, haciendo uso del lenguaje corporal, la iluminación, la oscuridad y los claroscuros para ver como dependemos de los objetos eléctricos para relacionarnos, distraernos y construir un sentido común al cual acudir cuando las conversaciones encallan inexorablemente.

A medida que transcurre la obra vamos conociendo a los personajes y la historia filial se abre hacía las miserias familiares, los recuerdos, los olvidos y lo suprimido. Los vecinos vienen a transformar la tragedia en una tragicomedia a partir de la introducción de chistes que pretenden descomprimir la situación pero solo generan más dolor desde el humor negro.

Una particularidad de Hablar a las paredes es que consta de dos elencos en los que solo se repite como actriz Vikki Barquiza como Felisa. El resto de elenco varía de semana a semana lo que le da a la obra una vitalidad y una necesidad de verla más de una vez para conocer como cada actor encarna esta tragedia familiar y cuáles son las diferencias.

Las instituciones siguen naciendo y feneciendo pero la familia sigue allí, no incólume, pero resistiendo estas épocas extraordinarias como supo llamarlas Lewis Mumford y su tradición de aguda crítica cultural. Tal vez en esas heridas resida nuestro último residuo de humanidad y eso es lo que Dozo busca entre tanto dolor acumulado y humor negro corrosivo cada viernes en El Tinglado.

Teatro: El Tinglado – Mario Bravo 948

Funciones: Viernes 22:30 hs

Entradas: 150 pesos (descuentos jubilados y estudiantes)

calificacion_4

Por Martín Chiavarino

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