A Sala Llena

La bella durmiente en el bosque (ópera)

 

La bella durmiente en el bosque

Dirección Escénica: Cecilia Layseca. Dirección Musical: Gustavo Codina. Música: Ottorino Respighi. Libreto: Gian Bistolfi. Realización: Ensamble Lírico Orquestal. Diseño y Realización de Escenografía: Atilio De Laforé, Eliana Armando y Adriana Torossián. Diseño de Iluminación: Ernesto Bechara. Diseño de Vestuario: Mariela Daga. Realización de Vestuario: Ma. Angélica Calatayud Sagredo, Catalina Marchesi. Máscaras y Tocados: Sergio Schroeder. Coreografías: Mariel Weswlowski. Intérpretes (17/7): Ana Laura Menéndez, Christian Casaccio, Laura Cáceres, Enrique Borlenghi, Cecilia Layseca, Elena Deanna,  Milagros Seijó, Sebastián Russo, Alicia Alduncín, Alfredo González Reig, Leonardo Menna, Guadalupe Pullol, Ariel Suárez, Andrea Gonzalez Cortiana,  María José Valerio, Gonzalo Sentana, Hilario Montuelle, Mara Santillán y Romina Peralta. Integrantes del Coral Ensamble. Orquesta del Ensamble Lírico Orquestal. Prensa: Natalia Rivara.

El clásico cuento de Perrault cobra vida por partida doble. En primer lugar, por la magistral composición de Respighi, que genera un constante clima de ensueño, una gran comicidad musical y una minuciosa sincronización con la acción narrada. En segundo lugar, por la logradísima puesta del Ensamble Lírico Orquestal.

Que quede claro: sólo me fue posible adjetivar lo acontecido como “logradísimo” una vez topado con una cotidianeidad que alberga palabras tan faltas de encanto. Durante la función no hay logros porque todo es fantasía. Desde el Heraldo armando una lista de mails, pasando por los personajes del coro operando de acomodadores, hasta la firma de autógrafos final (prevista con un espacio para ello destinado en el programa y todo) nos encontramos en un reino muy, muy lejano de la Ciudad Autónoma.

Cuesta mucho generar un contraste que permita valorar los puntos altos cuando todos los puntos son altos. Una escenografía que, con una sincera simpleza, nos recuerda a las ilustraciones de los cuentos de cuando chicos se ve complementada con una iluminación siempre acorde al clima y un colorido vestuario. Una ejecución musical perfectamente sincronizada con la acción. Voces constantemente construyendo una obra de conjunto, desde el coro hasta los personajes principales. Un gran trabajo de actuación (vale mencionar a Natalia Cappa como maestra de técnica actoral): histrionismo cuasi clownesco, actores que en ningún momento se olvidaron de donde estaban, propiciando el sostén continuo de la obra. Una dirección escénica que me obliga a escribir esta línea de pie (y ya que estoy elogiando a Cecilia Layseca aprovecho para hacer mención de su gran Hada Azul). Escenas grupales geniales en lo vocal, lo actoral y lo coreográfico. Comicidad, grotesco, absurdo, ternura, tensión, fantasía, un Hada Verde que mete miedo, un Príncipe que se anima a matar una araña así de grandota. Todo esto es llevado a cabo con la incertidumbre de no contar con un antecedente de la puesta (la obra al ser dirigida por Respighi se interpretó por medio de pantomimas con las voces emanando desde el foso). El programa impreso nos ofrece las siguientes preguntas respecto del desafío que ofreció la obra: “¿Cómo representarla escénicamente en su totalidad por cantantes líricos? ¿Cómo actuar cada uno de los animales del bosque o representar al huso malvado que lastima a la princesa? ¿Cómo lograr continuidad escénica con cuadros que cambian cada quince minutos durante una hora y media y sin interrumpir la atención del espectador?”. Me apresuro a dar una respuesta al Ensamble Lírico Orquestal: Así, como lo hicieron ustedes.

Sólo lamento no haber podido aplaudir a Laura Cáceres; no lo hice porque no saludó al finalizar la obra, pero su desempeño fue excelente (el momento que engloba el doliente dúo de la Reina y el Rey, seguido del bufonesco coro de llorosos fue de lo mejor de la obra). 

Había una vez una sala con muchos niños. Confieso mi temor a tal flagelo, pero se portaron mejor que varios adultos, y eso que presencié la versión en italiano con sobretitulado en español. Las funciones siguientes serán en castellano. La oportunidad para acercar a los niños a la ópera parece inmejorable.

La buena utilización de los recursos todos del género logra en verdad construir un mundo. La sala del Teatro del Globo como parte del escenario es la cabal muestra del espectador allí sumergido. La Anciana bailando en el final puede ser también símbolo de lo que Respighi y el Ensamble Lírico Orquestal producen: Aún aquellos que por un cruel hechizo hace mucho, mucho tiempo que no son niños caen bajo un encanto que los hace sonreir como sólo ellos pueden hacerlo. 

Teatro: Del Globo – Marcelo T. de Alvear 1155

Funciones: Domingo 17, Domingo 24 y Sábado 30 de Julio, Domingo 7 y Sábado 13 de Agosto. 15 hs.

Entrada: $ 60 (promoción 3 x 2)

 

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