A Sala Llena

La Vida es Sueño

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La Vida es Sueño

Dirección: Helena Pimenta. Dramaturgia: Pedro Calderón de la Barca. Versión: Juan Mayorga. Músicos en escena: Daniel Garay, Juan Carlos de Mulder, Anna Margules y Calia Álvarez. Producción: Compañía Nacional de Teatro Clásico de España. Iluminación: Juan Gómez Cornejo. Escenografía: Alejandro Andújar. Coreografía: Nuria Castejón. Elenco: Blanca Portillo, Marta Poveda, David Lorente, Fernando Sansegundo, Rafa Castejón, Pepa Pedroche, Joaquín Notario, Pedro Almagro, Ángel Castilla, Óscar Zafra, Alberto Gómez, Anabel Maurín, Mónica Buiza, Damián Donado y Luis Romero. Prensa: CTBA.

La Compañía Nacional de Teatro Clásico de Madrid llegó a Buenos Aires, al Teatro San Martín para traer al público argentino una nueva dramatización de La vida es sueño, del gran escritor español Pedro Calderón de la Barca.

Únicamente se pudo ver esta genialidad dirigida por Helena Pimienta el 25, 26 y 27 de abril sobre el magnífico escenario de la Sala Martín Coronado donde este gran equipo de artistas y profesionales entregados desplegaron La vida es sueño sobre las tablas.

Para empezar, escuchar un texto clásico en un español auténtico, para nosotros al menos que nos llega a  resultar lejano y extranjero, es como meterse en un túnel del tiempo y transportarse a aquellas épocas lejanas del barroco donde fue creada esta obra. El texto fluye en ese lenguaje también clásico y hace todo más veraz. Este halago a los oídos sería un desperdicio si visualmente no tuviéramos algo acorde que apreciar, pero Alejandro Andújar se encarga de ello. La escenografía es magestuosa, multifuncional y cobra lugar en la narrativa para convertirse en un actor más, vivo y cambiante. Escenografía e iluminación funcionan juntan a la perfección, la utilización de las luces crea espacios y da vida a los ambientes, resalta, divide y separa. La ambientación lograda en cuanto a la época y al peso dramático de la historia roza lo impecable.

Pero, ¿qué es de una obra si sólo hablamos de las luces y la escenografía y olvidamos el texto y los actores? Es imposible que eso suceda en esta versión de Juan Mayorga y es imposible que eso suceda si Blanca Portillo está en escena. Grandiosa, esta almodovareña se pone literalmente los  pantalones para interpretar a Segismundo y uno se pregunta ingenuamente, ¿podrá con ello? Puede, lo alcanza y lo supera. Blanca logra un nivel de profundidad en su interpretación que resulta inmensamente conmovedor y atrapante. El monólogo de “la vida es sueño y los sueños, sueños son” es la confirmación, sólo por si había alguna duda, de la grandilocuencia del texto y de su intérprete.

Otros personajes destacados y aplaudidos vigorosamente fueron Rosaura, en piel de Marta Poveda, el personaje de Astolfo encarnado por Rafa Castejón y no se puede dejar pasar a Clarín por David Lorente, un personaje con mucha chispa, ese bufón, que añade gracia, distensión y pausa en la tensión es interpretado con mucha chispa y eso hace que se logre una conexión real con el público.

El condimento de los músicos en vivo es un elemento de riesgo, se puede decir. Por momentos opaca las voces de los actores, pero tiene sus grandes virtudes, la emotividad que logra la música en vivo y el clima que crea es inigualable al de una música proveniente de parlantes carentes de calidez, en este caso el saldo ha sido mayoritariamente positivo.

Esta versión de La Vida es Sueño es superlativa, cerraron las funciones con un público agradecido, generoso y sincero, un público que aplaudió de pie incansablemente a la espera de las mil y una formas casi coreografeadas de saludar de los actores y músicos. Un verdadero espectáculo esta construcción de Moyorga y Pimienta en las manos de Blanca Portillo, frente a quien es justo y casi necesario quitarse el sombrero.

Teatro: San Martín. Sala Martín Coronado

Funciones: 25, 26 y 27 de abril

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