A Sala Llena

Luces Rojas (Red Lights)

Dirección y Guión: Rodrigo Cortés. Elenco: Sigourney Weaver, Robert De Niro, Cillian Murphy, Leonardo Sbaraglia, Toby Jones, Elizabeth Olsen. Producción: Rodrigo Cortés y Adrián Guerra. Distribuidora: Distribution Company. Duración: 113 minutos.

El proceso de convalidación.

Definitivamente los thrillers sobrenaturales han sido bastante maltratados a lo largo de los últimos lustros y hoy el mero intento de reincidir en semejante manojo de clichés puede resultar sospechoso, contraproducente y/ o destinado al fracaso. A esta altura del partido podemos afirmar que a Rodrigo Cortés le fascinan los géneros cinematográficos “difíciles” que necesitan de una progresión narrativa dinámica y una mínima originalidad para captar la atención del espectador promedio contemporáneo, un espécimen que a su vez gusta de vanagloriarse de conocer todos los truquillos del rubro en cuestión. Al igual que la comedia negra Concursante (2007) y aquella obra maestra del suspenso minimalista intitulada Enterrado (Buried, 2010), Luces Rojas (Red Lights, 2012) entrega eficacia e inteligencia.

Sin lugar a dudas en términos de calidad el resultado final se ubica en un punto intermedio entre las susodichas, sobrepasando la corrección de la primera pero sin llegar al nivel de excelencia de la segunda. La historia sigue las tribulaciones de un dúo de investigadores de fenómenos paranormales compuesto por la Doctora Margaret Matheson (Sigourney Weaver) y su asistente, el Doctor Tom Buckley (Cillian Murphy). Alternando la actividad académica con la denuncia de farsantes varios, llámese psíquicos, clarividentes, telépatas o médiums, ambos tienen una relación más o menos tensa con Paul Shackleton (Toby Jones), un colega que recibe subsidios más generosos, y hasta en ocasiones cuentan con la ayuda de alumnos como la bella Sally Owen (Elizabeth Olsen), quien despierta el interés de Buckley.

Luego de poner tras las rejas al mentalista Leonardo Palladino (Leonardo Sbaraglia), la tranquilidad llega a su fin con la aparición del misterioso Simon Silver (Robert De Niro), una figura legendaria que planea un retorno al candelero público 30 años después de una suerte de “retiro forzado” como consecuencia del fallecimiento de uno de sus principales detractores durante el transcurso de uno de sus shows. La película posee dos partes bien diferenciadas: la primera mitad se caracteriza por un extraordinario desarrollo de personajes sustentado en la descripción meticulosa de la labor de la dupla protagónica, a partir de la muerte de la Doctora Matheson se da un quiebre que paulatinamente va volcando el relato hacia cierta aleatoriedad expositiva vinculada a la cólera y a la fenomenología específica.

Una vez más el realizador demuestra su talento en lo que respecta al trabajo de cámaras, el pulso narrativo, la dirección de actores y la puesta en escena en general. Weaver descuella como la autoridad suprema del escepticismo, Murphy acompaña con gran pasión y De Niro sorprende para bien regresando a lo mejor de su carrera. A pesar de algunas inconsistencias circunstanciales, el guión rebosa de perspicacia, provoca adicción y funciona como un retrato fascinante de la subjetividad, las contradicciones lógicas que ésta plantea y todos los calidoscopios perceptivos que intervienen en el acto de creer en lo “inexplicable”. Como una metáfora del arte cinematográfico y sus paradojas, Luces Rojas comienza poniendo al descubierto los mecanismos de la ilusión y termina convalidando la magia del devenir…

calificacion_4

Por Emiliano Fernández

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