A Sala Llena

Más Allá de la Vida, Según Rodolfo Weisskirch

Nadie es perfecto

Puede fallar. Nombres rutilantes no aseguran que un film esté a la altura de las expectativas. Tras una serie de películas hechas por encargo, con resultados óptimos, el guionista Peter Morgan (El Último Rey de Escocia, The Damned United, La Reina y Frost / Nixon) decidió dar a conocer un guión original que no involucra a ningún personaje político o reconocido e incluso viajar… al más allá, literalmente hablando. Se puso en contacto con un tal Steven Spielberg para que realizara la producción ejecutiva quien delegó la producción final a los productores Kennedy / Marshall que vienen trabajando con él desde los años ’80 y la dirección cayó en las manos de Clint Eastwood, nada menos.

Trifecta. Pues, no. A veces grandes nombres no pueden salvar un producto que fallaba desde su concepción. En este sentido, si la obra logra mantener interés y tiene varios puntos para destacar es gracias a que su director, a los 80 años, sigue estando más cerca de acá que del… retiro.

Si alguno piensa que al realizar un film sobre lo que sucede después de la muerte, Clint Eastwood empieza a despedirse de la industria, está muy equivocado.Más Allá de la Vida es quizás la película más esperanzadora que el director de Los Imperdonables haya dirigido en su vida. Se trata de un film optimista acerca de personas que deben decidir vivir y superar sus miedos a la muerte.

Generando climas secos y sin caer en golpes bajo o de efecto facilista; llevando a la emoción genuina de forma sólida pero contenida, Eastwood pone cabeza fría (en parte gracias a la ayuda de su excelente director de fotografía habitual, Tom Stern) a escenas melodramáticas.

El problema de Más Allá de la Vida, es el guión de Morgan. No porque los personajes no estén bien construidos, los diálogos no sean verosímiles o las historias no contengan ritmo, sino porque el desarrollo de cada una de ellas, se queda corto. Cada historia merece su propia película, acaso como hizo con el díptico, La Conquista del Honor / Cartas desde Iwo Jima. Aunque acá había dos puntos de vista de la misma historia.

En la última obra, todo se superpone y el resultado final, es meramente curioso. No dudo de la capacidad para narrar de Eastwood, pero sí me sorprende que su instinto para leegir proyectos no lo haya acompañado esta vez. Los 126 minutos se hacen cortos porque ninguna de las tramas logra establecerse y profundizar en el mensaje. Este aspecto la acerca justamente a La Conquista del Honor. Las historias corales no suelen funcionar en el cine de Eastwood. Pero, al menos esta vez, los personajes y sobretodo las interpretaciones son mucho más palpables y sólidas.

Por un lado tenemos la historia de Marie, la periodista francesa (brillante Cecile de France) que revive tras una catástrofe (una escena inicial magníficamente realizada, un prodigio visual) y decide dedicar su carrera a la investigación acerca de sus visiones del “más allá”. Varios asociarán la historia de este personaje con la de un periodista argentino fallecido recientemente. Con los primeros 5 minutos, se podría haber hecho una emocionante película de tres horas o incluso una miniserie de Hallmark. El personaje no logra entusiasmar demasiado durante el resto del relato, hasta que logra justificar su presencia en el final.

La segunda, es la historia de un chico inglés de los barrios humildes de Londres. Con una interpretación austera, sutil, cálida y emocionante de los hermanos Mc Laren, Eastwood demuestra una precisión y economía de recursos majestuosa. Relata de forma directa, dando a entender todo con apenas pocas imágenes y gran intuición para sorprender. En este episodio, lo inesperado es el arma de Eastwood. Si solo tendría que elegir una de las tres historias para desarrollar en una película completa de dos horas, me quedaría con esta. Lo mejor de Río Místico y Million Dólar Baby se encuentran en este episodio, al que le juega en contra tener que compartir lugar con dos historias más, que no están a la altura, en sentidos cinematográfico.

Aún así, lo más destacado de la dirección en estos casos, es como Eastwood demuestra su versatilidad e invisibilidad para dirigir. Si bien uno, puede palparlo debido a su puesta en escena y las notas musicales que suenan de fondo, tanto el episodio de Francia como el de Inglaterra no parecen haber sidos dirigidos por un estadounidense. Como sucedía en Cartas desde Iwo Jima con Japón, Eastwood estudió el ritmo, el timing de los realizadores franceses e ingleses para poder imitar su estilo y ser fiel a la idiosincracia del país donde posa su mirada (no como cierto neoyorquino que no cambia su estilo, filme donde filme). Sin salir del clasicismo que lo caracteriza, Eastwood prueba diferentes posiciones y acierta en tonos, climas y dirección actoral.

Pero el episodio en Estados Unidos (particularmente en San Francisco, acaso su ciudad preferida para filmar) tiene su impronta emotiva y discursiva. La narración fluye de taquito. Nuevamente con Matt Damon como alfil, secundado por los excepcionales Bryce Dallas Howard y Jay Mohr. Sin embargo, aunque tiene el personaje más complejo y ambiguo (muy bien Damon), la historia carece de la emoción contenida del episodio de Londres o el dinamismo del francés. Es todo más obvio y previsible. Aunque hay pequeñas escenas que son una delicia (todas las que suceden en la escuela de cocina).

La última media hora de la película, si bien no carece de lógica, está demasiado forzada para que todas las piezas encuentren su lugar.

Aún así, cuando no se trata del film más logrado de su carrera, acaso por ser demasiado fiel al guión de Morgan, Eastwood acierta en la dirección una vez más. Más Allá de la Vida da pie a la reflexión y a la emoción, es cierto. Pero también, necesita desarrollar mejor cada una de sus historias y subtramas. Inclusive, de todas las bandas sonoras que ha compuesto para sus films, esta es la que menos incide en la narración lo que demuestra, junto a la decisión de tomar una posición de cámara más alejada de lo habitual, que esta vez Eastwood no se tomo esta película a modo más “personal”.

Ha perdido su “Invicto”, pero su prestigio lo sigue avalando. Como diría Billy Wilder, nadie es perfecto.

Pero a no desesperar. No falta mucho para que realice la biografía sobre el fundador del FBI: J. Edgar Hoover con Leo Di Caprio como protagonista.

Esto demuestra, sin dudas, que Eastwood  “sigue siendo el dueño de su destino, el capitán de su alma”.  

 

 

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