A Sala Llena

Mia

Mia (Argentina, España, 2011)

Dirección y Guión: Javier Van de Couter. Elenco: Camila Sosa Villada, Maite Lanata, Rodrigo de la Serna. Producción: Pablo Rovito, Fernando Sokolowicz, Angel Durández. Distribuidora: Primer Plano. Duración: 105 minutos.

Otra historia de Cenicienta…

Ale (Camila Sosa Villada),  una travesti cartonera que destaca tener que prostituirse cada tanto, vive en pareja y está avocada a la defensa con otras travestis amigas unidas de un lugar propio, habitan una villa miseria  y están a punto de ser desalojadas. Cartoneando encuentra un diario íntimo que la lleva a conocer a Julia (Maite Lanata), una niña cuya madre (Mia) acaba de perecer y de quien su padre, sumergido en la angustia dedica gran parte de su tiempo a alcoholizarse.

Entablada una relación entre Julia y Ale, desde la orilla de su vereda, con escaso contacto, esta ultima accede con la ayuda solicitada y de a poco va tomando un lugar vacío en la vida de Julia,  encariñándose, adaptándose a un rol que en el fondo ansía y la vuelve más humana, la conecta con el mundo donde las diferencias que la sociedad crea y la margina, no existen. Al tomar conocimiento el padre, interpretado por Rodrigo de la Serna, otra historia comienza.

La opera prima de Van de Couter es bien intencionada, tiene una estructura lineal muy bien marcada y concebida a la que varios altibajos de guión desconectan de la línea principal para caer en vaguedades, situaciones inverosímiles o ridiculizadas con una estética indie de la que el film debiera alejarse. El film no logra consolidarse en la historia de Ale, la más importante, a causa de todos los condimentos argumentales que quisieron añadirle a la historia, sasonada por demás. Pero si hay algo muy valedero en el film son las dos actuaciones principales de Camila Sosa Villada y Maite Lanata, creibles, muy audaces y con química en pantalla, dispar o alejado queda el rol de De la Serna, pero no por mérito propio sino por el lugar que se le ha dado en la historia.

A modo de Cenicienta, Pigmalion y la escena del restaurant en Mujer Bonita, Ale no es Julia Roberts, ni vive en Beverly Hills, es marginada y expuesta a un mundo de ternura del que estas almas en pena se agarran y no sueltan al apenas acercárseles.

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