A Sala Llena

New York, I Love You

New York, I Love You (Francia, EE.UU, 2009)

Dirección: Jian Weng, Mira Nair, Shunji Iwai, Brett Ranner, Yvan Attal, Allen Hughes, Shekhar Kapur, Natalie Portman, ,Fatih Akin, Joshua Martston, Randal Balsmeyer Guión: Hu Hong, Meng Yao, Israel Horovitz,  Suketu Metha, Shunji Iwai; Olivier Lecot; Jeff Nathanson; Xan Cassavetes; Stephen Winter; Antohny Minghella; Natalie Portman; Fatih Akin; Joshua Marston; Hall Powell; James Strouse . Elenco: Bradley Cooper,  Andy García, Natalie Portman, Orlando Bloom, Christina Ricci, Maggie Q, Ethan Hawke, Anton Yelchin, James Caan, Olivia Thirlby, Drea De Matteo, Julie Christie, John Hurt, Shia LaBeouf, Taylor Geare, Carlos Acosta, Shu Qi, Chris Cooper, Robin Wright Penn, Eli Wallach  Productor: Emmanuel Benbihy y Marina Grasic Distribuidora: Alfa Duración: 110 minutos

Paris Je T’aime, nació de la idea de un joven productor, quien aspiraba con plasmar en la pantalla grande varias escenas de las vida amorosa en su ciudad natal. El resultado fue un recorrido de 18 historias que se desarrollan en los distintos barrios de la capital francesa, cada una filmada por la peculiar mirada de un director diferente y reconocido, en las cuales se obtienen historias que se versan en los encuentros y desencuentros amorosos y en sus más variadas manifestaciones.

Fuimos muchos los amantes del cine, que quedamos deseantes de volver a encontrarnos con otro hallazgo similar. Es así que tres años después se vuelve a repetir el proyecto, pero esta vez cruzando el Atlántico para instalarse en la gran urbe cosmopolita por excelencia, y abordando una vez más el amor en sus múltiples variables. Van desde el encuentro efímero que termina en desencuentro hasta el duradero que se extiende durante toda la vida; desde el que se preserva en la memoria hasta aquel que se busca en una constante apuesta para lograr hallarlo; desde el amor que se descubre y disfruta, hasta aquel que se pierde y sufre.

Son once historias de un heterogéneo grupo de realizadores cinematográficos provenientes de todas partes del mundo, quienes aportan su característica y subjetiva visión del amor en una gran ciudad representada por cortos de aproximadamente diez minutos de duración, entre ellos se incluyen Fatih Akin; Shungi Iwai; Brett Ranner; Shekhar Kapur y la debutante Natalie Portman, entre otros.

New York es la gran megalópolis mundial, allí conviven las más diversas culturas provenientes de los lugares más lejanos del hemisferio, compuesta por sujetos que alguna vez decidieron apostar al gran sueño americano. La diversidad cultural y étnica que transita en sus calles conviven con los imponentes rascacielos, la más desarrollada tecnología y el culto al consumo que caracteriza a esta gran capital del sistema capitalista. Julie Cristie en uno de los más bellos cortos que integran la película la define muy bien: “Es una de las cosas que más amo de New York, todos vinieron de algún otro lugar”.

Lo interesante de la propuesta, aunque no es de tan alta calidad como su antecesora, es que intenta rescatar la subjetividad humana a partir de los distintos vínculos amorosos que trascienden cualquier geografía, cultura, y época pero que tampoco se construyen sin estos factores.

Los cuentos están rodados en los distintos barrios de la gran ciudad, algunos son realmente muy interesantes y conmovedores, otros aceptables y unos pocos suelen aburrir un tanto y ser trillados.

Jian Weng nos relata la historia de un experto en robar billeteras que se enfrenta con otro, un tanto más talentoso que él en dichas habilidades, pero ahora de lo que se trata de hurtar el objeto más preciado: una hermosa chica.

El corto dirigido por Mira Nair, es una “perlita”, en el cual un “joyero” indio negocia el precio de una mercadería con una joven judía a punto de casarse, encarnada por una bellísima Natalie Portman. En plena tasación se escucha un diálogo muy interesante de intercambio cultural entre esas dos colectividades. El punto de giro se instala cuándo entran en el ámbito de las confesiones. Las miradas cambian, los dos aparecen turbados ante tal hallazgo, se encuentran ante un dilema, algún enigma del deseo comienza a circular.

Los estelares Orlando Bloom y Cristina Ricci, protagonizan la historia contada por Shungi Iwai. El debe terminar su creación musical, ella le exige que esto no puede ser logrado sin antes haber leído a Dostoievski. Todas las formas de comunicación de esta era posmoderna y tecnológica entran en juego, pero se deja afuera la dimensión del cuerpo.

Yvan Attal nos presenta a un Ethan Hawke, que nos recuerda a aquel muchacho inteligente de Antes del Amanecer y Antes del Atardecer. Este le pide fuego a una mujer que conoce azarosamente en la calle, apela a toda una serie de recursos discursivos para atraerla. Es un verdadero juego de seducción, hasta que ella…

Brett Ranner nos brinda el relato más cómico y encantador del film, cuando un joven acude a la farmacia desahuciado porque su chica lo había dejado plantado en su baile de graduación. El comerciante tiene la solución para la “tragedia” que vive este muchacho, claro pero con grandes sorpresas por momentos disparatadas, aunque a veces, un tanto previsibles.

La historia más sexual, está a cargo de Allen Hughes. Un hombre y una mujer van camino a una segunda cita, cada cuál por su lado, luego de un primer encuentro fugaz pero pasional. Ambos se van preguntando qué es aquello que los lleva a re-encontrarse. Aparecen toda una serie de resistencias concientes, autoreproches y parapetos mentales que los deja inciertos porque no pueden dar cuenta de aquella fuerza pulsional, de ese rasgo en el otro que lo transforma tan deseable, aunque ellos se opongan.

El relato más logrado de toda la película, lo realiza Shekhar Kapur, con un alto grado de intensidad, una edición maravillosa y unas imágenes más que cautivantes, teñidas de rasgos oníricos y adornadas con diálogos estremecedores. Julie Christie, que cuanto más grande más bella, llega a un hotel y entabla una charla con el joven empleado del mismo que se transforma en un surrealismo conmovedor. Es para destacar que el guión de este corto estuvo a cargo del gran  Anthony Minghella, a quien se le dedico el film, en honor a su memoria.

Natalie Portman, ahora como directora, desarrolla otro aspecto lazo amoroso, que es el amor filial, una historia emotiva que se desarrolla entre el niñero y la niña, aborda la temática de los vínculos interraciales y nos enfrenta a los prejuicios que cada uno de nosotros lleva adentro. Un relato que intenta impactar pero por momentos peca de sentimentalista.

Vuelve Yvan Attal, con el mismo fetiche. Una atractiva rubia sale de un restaurante a fumar un cigarrillo. Le pide fuego a un señor que se encuentra hablando por celular asuntos profesionales. Luego entabla una charla con él desde una posición claramente seductora, la confianza va tomando forma, hasta que ella le confiesa sus fantasías sexuales. La historia toma un giro inesperado y sobre el final suena de fondo “No Suprises” de Radiohead, para alquilar balcones!

El cineasta alemán Fatih Akin, se vuelve sumergir en los intercambios culturales, como lo es en la mayor parte de su obra. Nos relata como a partir de la mirada se depierta en ese pintor extranjero, la musa que necesitaba para realizar su última obra cuando se encuentra en el barrio chino con aquella empleada de ojos rasgados y mirada entristecida.

Finalmente cuando uno ya esta cansado de ver gente atractiva y en general joven, los no tan agraciados también se enamoran; llega Joshua Martston con una historia que resume la travesía del amor en la vida. Una pareja que atraviesa la vejez, caminan por la ciudad, con las dificultades físicas propias de la edad, ella le reprocha a él su modo lento de desplazarse en la calle, él la desmiente todo el tiempo, intercambian opiniones desencontradas. A pesar de estas pequeñas y grandes diferencias, se observa la tolerancia que se tienen ambos, producto del amor, que no es ni más ni menos que la experiencia de compartir la vida con alguien, cuando ese otro, dejo ser aquel objeto idealizado de la etapa del enamoramiento.

A diferencia de Paris Je T´aime, aquí  a medida que avanzan los relatos hay personajes de los mismos que se van entrecruzando, y así se entrelazan las historias en pequeñas escenas. Si bien al parecer el objetivo fue lograr un mayor dinamismo ante tanta percepción de imágenes y narraciones distintas, intentando así poder darle alguna que otra vuelta a los cortos, decae en cierta desprolijidad  mermando en la calidad global de la obra.

De todos modos, tanto el film hecho en la “Ciudad de la Luz” como este en la “Gran Manzana”, nos lleva a reencontrarnos con el desencuentro mismo de la vida amorosa y como a pesar de esto, el humano sigue en la búsqueda de ello que hace que la incomoda existencia se haga más soportable. Ya lo decía el poeta Pablo Neruda: “Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida”.

Por Emiliano Roman

Cuando aparecen películas episódicas donde participan varios directores, el lugar común de la crítica es decir que los diferentes capítulos son “desparejos” en su realización ya que naturalmente los diferentes directores que crean cada corto tienen múltiples maneras de trabajar y diferentes visiones del mundo. Quizás New York, I Love You sea la excepción a la regla ya que las historias transitan por una calle de mediocridad general y en casi ningún momento el film se despega de un tono grave y solemne,  profundamente tedioso y molesto.

La ciudad cosmopolita por excelencia retratada en once historias de las cuales solamente tres fueron filmadas por directores americanos. Ahora, los directores extranjeros que participaron en la película no viven en NY pero cuentan historias mundanas de la ciudad, no se restringen a una mirada pictórica y turística. En estos cortos se nota que la película pretende sostenerse en la frase de cabecera de la misma que sale de la boca de Julie Cristie “una de las cosas que  amo de New York, es que todos parecen venir de algún otro lugar”. Evidentemente en algunos directores se nota. Probablemente varios de ellos pisaban por primera vez Manhattan.

Y hablando de Manhattan, New York, I Love You no se debería llamar Manhattan I Love You? Pregunto porque no tenemos noticias de lugares como Brooklyn, Bronx o Queens. Claro ahí se acaba la ciudad cosmopolita, la visión edulcorada y de qualite que pretendieron los productores de esta película. En esos barrios la única verdad es la realidad.

Jiang Wen convierte a Andy García en profesor universitario de NYU que mantiene una disputa con Hayden Christensen en un bar por una chica. Una escena tediosa entre dos actores mediocres y un director sin gracia, con una fotografía deliberadamente saturada en el encuadre y una música que desentona con el relato. Luego de la transición de un corto a otro que generalmente se hace mediante planos de taxis o de algún transporte público aparece Natalie Portman haciendo chistes de judíos en la historia de Mira Nair. Sinceramente después de cuarenta años de películas de Woody Allen haciendo básicamente eso no se que podemos esperar de una directora nacida y criada en Bollywood.Solo repiqueteos de una filmografía ya escrita.

Continúa la historia de Orlando Bloom, un compositor de música para películas que conoce a trabes de redes sociales a Christina Ricci. Más allá de la mini reflexión de Shunji Iwai sobre el cambio en las formas de comunicación, el corto no deja de ser un chivo de IPhone y una cita snob de la literatura de Dostoievski.

Ethan Hawke tiene un aura propia. Es de los actores que se pueden revelar al director y llegar a transformarse en autores con su manera de narrar una escena. Creo que Yvan Attal entiende perfectamente esto y lo pone al actor a hacer lo que mejor sabe hacer; hablar. Tomado en plano general Hawke “se encara” crudamente una chica (Maggie Q diosa eterna!) en una esquina aunque el resultado no sea el que andaba buscando.

Luego de esta gota de aire fresco llega el único momento de satisfacción real de la película. Brett Ratner rompe la solemnidad, la música “importante” y dispara fuegos de artificio para hacernos libres por diez minutos. Un looser eterno en la escuela es obligado a llevar al baile de graduación a una chica en silla de ruedas. En dos o tres planos geniales Ratner lo vuelve loco al muchacho , en la pista de baile y a la salida del mismo cuando sus compañeros le roban la Limo ante el grito “vos ya tenes ruedas”. Al final la pareja ira al Central Park , el icono principal de la ciudad y el joven tendrá su momento de gloria en una escena fantástica que termina con una vuelta de tuerca acida y audaz. Ratner en un ratito reflexiona sobre la adolescencia, la ciudad y los actores en un corto brillante.

Bradley Cooper participa del corto de Allen Hughes, a media agua entre potente relato sexual y el sub mundo de los taxis Yonkers ; intrascendente. Shekhar Kapur narra la historia de una cantante de opera (Julie Christie) que regresa a NY a suicidarse y juega con el surrealismo de cambiar el personaje entre John Hurt y Shia LaBeouf. Fundidos a blanco que desentonan por completo con la fotografía general de la película y una música pretenciosa convierten el corto de Kapur en el paradigma de solemnidad general de este film. El corto de Natalie Portman pasa desapercibido sin pena ni gloria, la historia de una hija de padres separados y cuidada por el padre bailarín en contraposición a su madre, que junto a su nueva pareja son “oficinistas” por lo tanto no tienen tiempo para la niña, algo que es mostrado en un plano obvio y tonto.

Podemos apreciar pequeñas apostillas como “El pintor esta muerto” de Burt Young en el segmento de Fatih Akin sobre un pintor que quería hacer su ultima obra antes de la muerte o la belleza impactante de Robin Wright en la otra parte del corto de Yvan Attal.

Joshua Marston toma una decisión correcta en el corto final. Poner un plano general del gran Eli Wallach mirando el océano acaso refiriendo el ocaso de una gran vida.

Al igual que Paris, Je T’aime estas producciones salen de la cabeza de ejecutivos no de cineastas. Y realmente se nota en las películas. Uno debería salir corriendo a ver Los Cuatrocientos Golpes luego de ver Paris, je t’aime. Truffaut en un travelling a los costados de la torre Eiffel cuando comienza la película dice mas sobre la ciudad que todo este rejunte de cortos sin lineamientos estéticos coherentes. En New York, I Love You pasa lo mismo. Vean Escape de New York de John Carpenter y van a ver que la ciudad se parece mas a los Brooklyn, Bronx o Queens olvidados y enterrados que al Manhattan edulcorado y solemne que nos quisieron pintar.

Por Carlos Federico Rey

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