A Sala Llena

Pasaje de Vida, según Sergio Zadunaisky

Identidades partidas.

El cine vuelve a retratar una de las épocas más oscuras del pasado reciente en la Argentina. En este caso toma la última etapa de Montoneros antes del Golpe de Estado, la clandestinidad, muerte y exilio posterior de los sobrevivientes. Mario (Javier Godino), hijo de un ex militante que debió irse a vivir a España, regresa para contactarse con Miguel (Miguel Ángel Solá), su padre, luego de que éste sufriera una segunda embolia. Ya en su casa, Miguel demuestra que aun vive conectado con fuerza al pasado y por momentos le cuesta reconocer a su hijo, a quien ve como una amenaza o un enemigo. Mario, que desde bebé también fue llevado a tierras españolas, intenta un acercamiento con él, para tratar de terminar de cerrar y darle un sentido a su historia.

El relato se bifurca en dos ejes narrativos, alternando pasado y presente. Por un lado, la historia de Miguel (Chino Darín) y Diana (Carla Quevedo) en su juventud, obreros en una fábrica en la que, cansados de las injusticias y vigilancia patronales, deciden pasar a la acción. Ellos, junto con “Pacho” (Marco Antonio Caponi) son retratados en su intimidad, con su inexperiencia, discusiones y sus torpes acciones revolucionarias. Por otro lado, el presente, tiempo en que Mario busca juntar y recomponer las piezas que le faltan para restablecer su identidad.

El guión es desparejo. Por momentos resulta demasiado explicativo o peca de repetirse (el comportamiento de Miguel adulto es un caso) o quizás, porque está realizado por un español, aborda situaciones y diálogos que se han transitado con asiduidad en nuestro cine. La película levanta vuelo en algunos momentos en que el humor se hace presente o podemos compartir la intimidad, las dudas y los deseos de los protagonistas. La intensidad dramática se resiente con otros momentos que si bien técnicamente bien resueltos, son demasiado fríos y dejan apenas filtrar la emoción. Lo más destacado, las actuaciones de Solá, Caponi, Quevedo y Darín. Pasaje de Vida no deja de ser un film valioso, que retrata con honestidad las heridas que aun permanecen sin cerrar en nuestro país.

calificacion_3

Por Sergio Zadunaisky

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